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Eduardo Engel: "La discusión tributaria ha sido muy pobre, muy ideológica a veces"

domingo, 12 de agosto de 2012

Alejandro Sáez Rojas
Economía y Negocios

"Hubo tiempo para hacer un trabajo serio, y no se hizo; y aun con los cambios que se introducen esta semana, sigue siendo un proyecto poco prolijo", advierte.

Su estadía de un año en el país como profesor de la Universidad de Chile, con permiso de Yale, ha sido intensa para Eduardo Engel. Confiesa que se entretiene mucho, pero que le queda poco tiempo disponible, por ejemplo, para la reflexión. A cambio, tres o cuatro veces por semana se ha reunido con un sinnúmero de personalidades para conversar sobre los temas que le interesan, como las políticas públicas. Parte de su tiempo lo ha dedicado al nuevo referente de pensamiento "Espacio Público", cuyo lanzamiento será a comienzos de 2013 y que agrupa gente como José De Gregorio y Andrea Repetto.

Engel arremete en esta entrevista contra la forma y el fondo de los cambios tributarios que ha impulsado el Gobierno y también critica las posturas extremas no sólo de la derecha, sino también de la izquierda.

"Me ha tocado participar en varias discusiones tributarias en los últimos 15 años, y siempre son debates técnicamente complejos, muy apasionados, en que cuesta encontrar posiciones equilibradas que sopesen las virtudes y defectos de diversas alternativas", advierte, y continúa: "Por una parte, están los sectores de izquierda tradicional, que creen que todos los problemas se resuelven aumentando los impuestos, desconociendo que frecuentemente los impuestos tienen efectos negativos sobre el ahorro y la inversión; y por otra parte, tenemos la derecha, como decía un ex ministro de Hacienda en una columna reciente, que cree, como Milton Friedman, que cualquier oportunidad para reducir impuestos debe aprovecharse y se oponen a cualquier alza de impuestos".

"Entre esos dos extremos cuesta encontrar un terreno intermedio en que uno puede analizar en forma seria cuáles son las necesidades que tiene el Estado en el futuro, cuáles son las formas de allegar esos recursos y cómo se hace para gastar bien esos recursos, lo que también importa y frecuentemente se olvida", asegura.

-En definitiva, ¿cuál es su evaluación de este proceso de reforma tributaria?
"Éste ha sido un buen ejemplo de cómo no hacer una reforma tributaria, en varias dimensiones. En primer lugar, porque nunca han estado claros los montos que necesita el fisco. Lo primero en un cambio tributario es cuánto se necesita y para qué se necesita. El Gobierno terminó atando el cambio de impuestos a la educación, pero aun así ha habido mucho debate sobre los montos que se requieren. En segundo término, y aún más importante, es que no hubo un trabajo serio previo para tener un debate informado. Por ejemplo, si se desea allegar más recursos fiscales, en algún momento es recomendable revisar, una por una, las diversas exenciones y granjerías tributarias que existen en la actualidad, que, según las cifras que publica anualmente el Ministerio de Hacienda, significan que Chile deja de recaudar del orden de US$ 10 mil millones, viendo cuáles se justifican y cuáles ya no se justifican, si es que alguna vez se justificaron. Luego se ve cómo se eliminan aquellas exenciones que no se justifican, cuáles son los desafíos técnicos, los efectos indirectos y políticos en cada caso. Esto, por dar solamente un ejemplo.

"Esta discusión debió haber sido liderada por el Gobierno, que tiene toda la iniciativa en el trámite legislativo de temas tributarios. Entonces la discusión tributaria ha sido muy pobre, muy ideológica a veces, y gran responsabilidad de ello es del Gobierno".

-¿Puede ser el reflejo de que el Gobierno hizo la reforma por presión de la calle?
"El origen está en la presión de la calle, y un afán de popularidad rápida de un gobierno mal evaluado en las encuestas llevó a aumentar los compromisos permanentes de gasto social, y eso requiere financiamiento que sea estable. Pero desde el momento en que quedó en claro que se realizarán cambios tributarios, hasta ahora, pasaron ocho o diez meses. Hubo tiempo para hacer un trabajo serio, y no se hizo, y aun con los cambios que se introducen esta semana sigue siendo un proyecto poco prolijo. Esta reforma tributaria sienta un mal precedente a futuro sobre cómo se hacen políticas públicas claves para el país y cómo no deben hacerse".

-¿El fisco chileno necesitaba realmente una reforma tributaria?
"El fisco chileno necesita de mayores recursos, por los compromisos ya adquiridos por este Gobierno, que incluyen más gasto en educación, financiar el posnatal de seis meses y la reducción de ingresos por la eliminación del 7% que pagaban los jubilados por salud. Ésos son tres ítems permanentes con cifras importantes de ingresos que se reducen o gastos que aumentan. Por lo cual un gobierno fiscalmente responsable debe incrementar los ingresos tributarios. A eso se agrega que hay demandas de un sector amplio de la sociedad por incrementos mayores en ciertas fuentes de gasto (educación y salud, entre ellas). Ése es un tema que sigue en la agenda pública y que va a seguir pendiente, y probablemente juegue un rol importante en la campaña presidencial".

-O sea, el Gobierno no tenía otra posibilidad que hacer la reforma...
"El Gobierno podría, aunque hubiese sido irresponsable, haber dejado el problema fiscal para la próxima administración".

-El Ejecutivo ha hecho ajustes de gasto, y se establecieron metas de balance estructural con el cual se termina el período. Pese a ello, ¿podría dejar un problema fiscal?
"El Gobierno -dados los altísimos precios del cobre y a pesar de tener un terremoto que justificaba un mayor gasto social en forma transitoria- no ha acumulado ahorros como hubiese sido deseable, dada la parte del ciclo internacional que le tocó. Con precios del cobre muy inferiores a los que tuvo este gobierno, el gobierno anterior, en el neto, ahorró mucho más. El ahorro neto de este gobierno ha sido muy cercano a cero".

-¿Se refiere al ahorro en los fondos soberanos?
"Me refiero a ahorros en general, la diferencia entre ingresos fiscales, incluyendo endeudamiento, y gasto fiscal, lo que todo el mundo entiende como ahorro. El gobierno de Bachelet ahorró alrededor de US$25 mil millones, mientras que el ahorro bajo el gobierno actual no llega a la décima parte de esa cifra. Y eso, con un precio promedio del cobre que ha sido bastante más alto -al menos un 20% más- bajo el gobierno actual. En un escenario en que no se puede descartar una crisis mayor en Europa y una desaceleración importante de China, con una caída grande del precio del cobre y, por lo tanto, en los ingresos fiscales, en ese momento, va a ser bien evidente que fue una pena que no hayamos ahorrado más con los precios del cobre que tuvimos en los últimos años".

-¿Qué ocurrió para que se produjera esta situación de ahorro público?
"Por una parte, el Gobierno ha cedido a presiones políticas de corto plazo por aumentar el gasto y, por otra, no es capaz de manejar las presiones políticas de su mismo sector al momento de financiar ese gasto en forma responsable. Hay ciertos sectores de derecha, especialmente la UDI, que son muy ideológicos respecto a no aumentar el tamaño del Estado bajo ninguna circunstancia. Tenemos, por un lado, un gobierno populista al momento de gastar y un gobierno poco cuidadoso al momento de financiar ese gasto".

-¿Podría cambiar este hecho el Ejecutivo en la Ley de Presupuestos 2013 si realiza un aumento del gasto público más moderado?
"Desgraciadamente, el análisis anterior sugiere lo contrario. El escenario más probable es a la inversa. Se viene un período electoral importante, y un Gobierno que ha cedido a presiones de corto plazo cuando no hay períodos electorales, lo más probable es que ceda aún más en un período electoral".

-¿Por qué la Concertación se allana y aprueba la reforma tributaria?
"Lo que me preocupa es el manejo poco prolijo de la información al explicarles los cambios a los parlamentarios. Varios de ellos justificaron su apoyo a la idea de legislar porque -con los últimos cambios que introdujo esta semana el ministro Felipe Larraín- la gente de mayores ingresos no tendría una reducción de impuestos. Ésa era la información que dio el Gobierno a través del informe financiero, y eso no es cierto. La reforma del Gobierno lleva a que los sectores de más altos ingresos paguen menos impuestos. El hecho de que la tasa marginal para los últimos ingresos que reciben se mantenga en 40% no significa que paguen lo mismo, porque se benefician de las rebajas de tasas para los tramos menores. Dicho de otra forma, pagarán menos impuestos por los primeros seis millones de pesos mensuales que tengan de ingreso y los mismos impuestos por lo que ganen por sobre los seis millones. La tasa promedio de impuestos cae del 28% al 25%, y es esta tasa la que es relevante desde un punto de vista distributivo".

-¿El Gobierno terminó siendo capturado por las posiciones más extremas de la UDI?
"Lo que pasa es que, en el caso del tema tributario, es difícil distinguir entre las posiciones más extremas de la UDI y las posiciones que favorecen al empresariado. A veces están bastante alineadas. Uno no sabe cuánto es la UDI representando al empresariado o los empresarios grandes con llegada directa al Gobierno".

-Que el tema tributario quede pendiente para la elección presidencial, ¿es negativo o positivo?
"Mirando la experiencia de cualquier país desarrollado, el gasto público fue creciendo más rápido que sus ingresos. Por lo tanto, tendremos un aumento de las demandas y la discusión tributaria va a seguir. El tema es complejo, y vale la pena no analizarlo al calor de una elección presidencial, sino con tiempo, con información, con análisis, para que después sean los parlamentarios quienes tomen las decisiones, informados".

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