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Cerca de 30 años se demoró el Príncipe Rainiero III de Mónaco en armar una enorme colección de autos que alcanzó a contar con 100 ejemplares, entre ellos el tristemente célebre Rover P6 en el que se estrelló su esposa, la mítica Grace Kelly.
El próximo 26 de julio, el Príncipe Alberto, el actual regente, sacará a subasta 38 de esos autos que actualmente se encuentran en exposición en la capital del principado.
La encargada de la venta es la casa Artcurial, entidad que describió al remate como una "oportunidad única para adquirir un automóvil de una de las colecciones más conocidas que existen". El Príncipe Alberto, en tanto, agregó que su familia siempre ha estado ligada al mundo de los autos, destacando que fue el Príncipe Pierre quien inauguró el Grand Prix de Mónaco en 1929. En total se espera que la venta recaude más de US$600 mil, dinero que irá destinado a enriquecer la colección con la compra de nuevos autos.
Si bien muchos de los autos que saldrán a remate son de lujo, algunos de ellos son modelos que perfectamente podrían deambular por la calle sin llamar demasiado la atención. Así, entre los más comunes- por lo menos para una familia Real- se encuentra un Fiat 500 de 1971 que espera venderse por US$7.400 y un Volkswagen Beetle de 1976, que es descrito en "muy buenas condiciones, pero con un pequeño problema con la bomba de combustible" y que tiene un precio de salida de US$4.900. Las principales "gangas", eso sí, son un Bentley S1 Berline (unos US$42 mil) y un Dodge 4x4 de 1942 que se estima será vendido en US$ 36 mil. Eso además del Mercedes Benz 500 SEC AMG, de 1982 que el príncipe usaba como vehículo personal. Tiene sólo ocho mil kilómetros y podría alcanzar los US$60 mil.