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HidroAysén en coma: Endesa se pliega a decisión del grupo Matte

domingo, 03 de junio de 2012

Valeria Ibarra
Economía y Negocios

La nueva ofensiva país de Colbún busca que el Congreso defina matriz energética, concentración del mercado y transmisión antes de seguir con HidroAysén.

Desde inicios de año que el grupo Matte, controlador de Colbún, quería enviar un mensaje al Gobierno. Buscaron el momento propicio, y este llegó cuando se despejó la vía judicial en abril, en el momento en que la Corte Suprema destrabó el proyecto HidroAysén. En el directorio del martes pasado se tomó la decisión. En materializarla trabajaron el gerente legal de la eléctrica del grupo Matte, Rodrigo Pérez, y el staff de Barros & Letelier.

Ellos visaron cada palabra del Hecho Esencial que finalmente fue enviado a las 17:59 horas del miércoles 30 de mayo a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). Fue un misil de largo alcance: el texto decía que recomendaban suspender los estudios para la transmisión de HidroAysén mientras no existiera una política energética nacional que contara con un amplio consenso. Apenas dos horas antes les habían informado a sus socios de Endesa Chile lo que iban a hacer.

El Gobierno se atrincheró en un "sí tenemos política energética"; las empresas del sector y los expertos salieron a darle la razón a la eléctrica, y hasta su más acérrimo opositor, Douglas Tompkins, los felicitó. Entre medio, el ministro de Energía, Jorge Bunster -un viejo conocido de Bernardo Matte Larraín, ex socio de la empresa del grupo Angelini, Copec-, se comunicó con el presidente de Colbún, Bernardo Larraín Matte, para saber qué querían decir y por qué lo hacían así.

El "guión oculto" del mensaje era el siguiente: Endesa Chile y Colbún han gastado unos US$250 millones en HidroAysén. No es el vuelto del mandado: con una inversión así, ya habrían construido una central a carbón o varias hidroeléctricas de pasada, dependiendo del tamaño. "Proyectos de la dimensión y de la complejidad de HidroAysén deben ser parte del debate de una política energética nacional", dice el presidente de Colbún, Bernardo Larraín Matte. Por eso recomendaron no seguir con los estudios para obtener los permisos de la línea de transmisión.

Lo cierto es que esa sugerencia estaba un poco de más. La mayoría de los estudios técnicos de HidroAysén se encuentran detenidos -el más importante de ellos, la línea base, parada- por la opacidad en temas como las zonas que el Gobierno quiere proteger en la Patagonia, o la famosa "carretera pública" por donde pasarían las redes de transmisión. Si bien la meta de HidroAysén era enviar el estudio de impacto ambiental a fines de año, este objetivo era cada vez más improbable de cumplir, dicen en el consorcio.

El "misil" de los Matte apuntaba a otra cosa: hasta ahora, hacer o no hacer el proyecto parecía ser más bien una decisión de los socios, pero con el mensaje enviado esta semana queda claro que la inversión depende de lo que haga la autoridad y de los consensos que como país se logren. "El país no sólo necesita la estrategia nacional que lanzó el Gobierno, sino que también que esta sea debatida y consensuada", dice Larraín Matte.

Con una superficie total de 5.910 hectáreas, que equivale al 0,05% de la Región de Aysén, si es que se hace HidroAysén aportará 2.750 megawatts al Sistema Interconectado Central (SIC). Aunque los montos de inversión no se han cerrado, ya estaría costando sobre US$8 mil millones, considerando la generación y la transmisión. Esto es más del doble que la inversión inicial. Es el mayor proyecto en el mundo de la empresa del grupo Enel-Endesa, una iniciativa "estratégica" para la compañía italiana. Y lleva seis años de trámites, sólo para las centrales. Queda otro trecho para sacar la energía del sur y enviarla al resto del país.

El soft power de Matte
¿Por qué operaron así? "Porque sabíamos que Endesa jamás lo iba a hacer", señala un miembro de la familia. "Nosotros somos chilenos, vivimos aquí, nuestros hijos estudian y trabajan aquí, y aquí seguiremos. Si lo hubiese hecho Endesa, firmado por un ejecutivo español, lo habrían mandado a la punta del cerro", agrega este ingeniero.

Aunque Endesa no está de acuerdo con el "tono" del mensaje de Colbún, sí adhiere al contenido. Profesionales de la mayor eléctrica del país dicen que es casi seguro que cuando el asunto se discuta en el directorio de HidroAysén, la eléctrica de capitales europeos apoyará la moción de los Matte y optará por suspender los estudios.

Aunque algunos en el mercado hablan de la "protesta" de los Matte o de una suerte de cruzada al estilo "la Papelera No", como fue la oposición a la expropiación de la empresa en el gobierno de Salvador Allende, la familia se defiende y explica que esto no es una "pataleta".

Incluso, cuando Colbún entró al proyecto en 2007, se dijo que era la fórmula que Endesa había escogido para materializar el proyecto, debido al "soft power" de la familia Matte en Chile. "Los proyectos no se hacen a fuerza de influencias; nosotros no creemos en ello. Hemos avanzado hasta lograr la aprobación de las centrales por el trabajo bien hecho de HidroAysén y por el aporte de expertises y capacidades complementarias de ambos socios", dice al respecto el presidente de Colbún.

¿Se ha visto afectado el prestigio de la familia por este caso? "Como empresa, siempre hemos estado dispuestos a asumir los costos y riesgos que conllevan el desarrollo de proyectos si estamos convencidos, como en este caso, que lo que hacemos es bueno para Chile, y a la vez permite generar valor para nuestros accionistas", sostiene Larraín Matte.

15 proyectos en uno
El Gobierno trabajó en 2011 en una estrategia nacional de energía, que considera seis pilares fundamentales articulados en varios proyectos de ley distintos. Pero lo que quieren los controladores de Colbún es que el Ejecutivo envíe un único proyecto que fije la política global y que esta trascienda a un gobierno en particular, porque "hacer el proyecto demorará, al menos, tres gobiernos más", señalan.

"En vez de 15 iniciativas, una única global y coherente, y que sea el Congreso el que la discuta", dicen en la familia Matte.

Este proyecto integrado debiera contener, según el conglomerado, al menos tres aspectos: energías prioritarias, competencia en el sector eléctrico (concentración) y transmisión; es decir, la famosa carretera eléctrica. Según explican en Colbún, estos tres temas están muy interrelacionados. "Por ejemplo, la "carretera eléctrica" depende de qué matriz energética quieres; si quieres más carbón, la línea de transmisión tiene que ser hacia la costa, y si es hidráulica, más hacia la cordillera".

"Países como Inglaterra o Nueva Zelandia han hecho esta tarea, ¿por qué nosotros no?", agregan los Matte. El peligro de tramitar proyectos por separado, indican en el grupo, es que se aprueben leyes que en la práctica pueden neutralizarse.

Otro tema que les complica es el convenio 169 de la OIT, relativo a que los pueblos indígenas deben ser requeridos para dar su opinión sobre proyectos de inversión. Les preocupa, porque ya se están organizando comunidades de pescadores de la zona austral para oponerse a la línea de transmisión submarina.

Bombardeo de La Moneda
En La Moneda no cayó nada bien la ofensiva de los Matte. "Se trata de una determinación de una empresa privada", dicen en el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Cristián Larroulet.

Bernardo Larraín refuta que su decisión se haya transformado en un hecho político, y sostiene que el haber hecho pública su recomendación "es un deber de transparencia para nuestros accionistas y para el mercado en general". Y agrega: "nuestra expectativa es que se genere un debate dentro de la institucionalidad que el país se ha dado".

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