Fondos Mutuos
Por algún motivo, los informes económicos del Ministerio de Economía y Planificación de Cuba quedaron congelados en 2009 en el sitio web del gobierno. El año coincide con el peor desempeño productivo de ese país del que se tiene registro reciente, provocado por la crisis financiera internacional. Pese a todo, las cifras fueron positivas.
Y la tendencia para los años siguientes muestra una curva ascendente, sobre 4% promedio en el período 2012-2016, a la par con las reformas de apertura anunciadas por el régimen del octogenario Raúl Castro.
Tras el llamado "período especial" de los 90, referido al fin de la asistencia soviética y al aislamiento de La Habana, hoy las cosas lucen promisorias. Venezuela y China ya representan el 50% del destino de los envíos cubanos, gracias a productos como medicinas, azúcar y níquel. Aunque las exportaciones siguen siendo bajas en relación con el producto, los embarques cubanos al mundo se duplicarán en cinco años: si en 2008 casi llegaron a los US$3.700 millones, informes privados prevén que superen los US$7.200 millones en 2013. No obstante, la balanza comercial de bienes mantendrá será negativa.
Los chinos, de hecho, les venden más de US$1.000 millones a los cubanos en áreas diversas, como la de los buses Yutong, según un reporte del Instituto Brookings, del investigador Richard Feinberg.
Las reformas más importantes que el gobierno busca concretar se refieren al cierre de más de un millón de trabajos en el Estado.
Esas personas deberían pasar al sector privado, ya sea en iniciativas de microemprendimiento o en empresas más grandes. Además, habrá un retiro gradual de subsidios y se promoverá la competencia interna en los sectores inmobiliario y automotor.
De acuerdo con un informe de marzo de la unidad de inteligencia de la revista The Economist (EIU), en el corto plazo las máximas autoridades podrían enfrentar problemas, que complicaría el plan de despidos en el Estado. "Si se percibe que el gobierno está manejando estos cambios pobremente, existe la posibilidad de que los disidentes puedan crecer y significan una gran amenaza al sistema político", dice el reporte.
Pero agrega que ese escenario es improbable. De hecho, en la Primera Conferencia del Partido Comunista de Cuba, se asentaron objetivos como la necesidad de renovar los cuadros directivos.
La nueva estrategia
La economía cubana intenta por años darle un mayor impulso a la producción agrícola interna. Esto, por la dependencia del país a la importación de alimentos. La mayoría de las internaciones de arroz y otros granos proviene de EE.UU., el mismo país que le aplica un embargo desde hace 50 años. Aunque las cosechas de productos distintos del azúcar generaron un alza de casi 9% del año pasado, la cifra está lejos de permitir el autoabastecimiento.
En su comentado informe "Entender la mano: la nueva economía de Cuba y la respuesta internacional", el investigador Richard Feinberg, de la U. de California, San Diego, dice que la gradualidad de las reformas permite una transición económica estable, aunque bien podrían acelerarse. "(Para los cubanos), no será posible conservar sus impresionantes logros sociales a menos que la mano de obra calificada reciba las herramientas para usar sus talentos de manera productiva, y hasta que toda la economía, es decir, la industria, agricultura y servicios, se torne más competitiva", plantea.
Para ello, propone una estrategia que La Habana ha comenzado a mirar con atención: acercarse a instituciones financieras internacionales, incluyendo al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.
Aunque el régimen de la isla sospecha de ambos, Feinberg menciona tres razones que podrían acercar las posiciones: primero, Cuba está ahora más abierta a incorporarse a organismos globales; segundo, las entidades financieras internacionales han cambiado algunos códigos de conducta que las llevaron a cometer errores en el pasado, y tercero, hay dos ejemplos próximos a Cuba -Nicaragua y Vietnam- que aceptaron ese camino de cooperación.
Incluso más, el académico sostiene que existen otros organismos de fomento intermedios que podrían operar para el desarrollo de Cuba: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).
En el caso del BID, Cuba podría participar sin problemas, afirma Feinberg. Pero sobre todo podría hacerlo en la CAF, autodenominado como banco de desarrollo de América Latina, que tiene una cartera amplia de fondos de asistencia técnica y cooperación. Entre 2006 y 2010, la entidad ha desembolsado más de US$ 26 mil millones en diversos proyectos repartidos por la región, cuyos propios países son los accionistas.
Entre aquellas naciones con acciones clase A y B destacan Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela, todos con buenas relaciones con Cuba.
"Uno imaginaría que los accionistas de la CAF influyentes respaldarían y estarían de acuerdo con que los objetivos de un fondo de ese tipo para Cuba serían consistentes con las políticas generales de la CAF", afirma Feinberg.