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Alimentos, salud y transporte: los negocios de los chilenos con Malvinas

domingo, 26 de febrero de 2012

Valeria Ibarra
Economía y Negocios

En las islas que se disputan británicos y argentinos los alimentos viajan desde nuestro país, las personas se operan en la Clínica Alemana de Santiago y vuelan en LAN.

Viajar en LAN, hacerse los chequeos médicos en la Clínica Alemana o comer carne, yogurt o queso chileno no sería ninguna rareza si no fuera porque ocurre muy, muy lejos de Chile. Es parte de la vida diaria de los habitantes de las Islas Malvinas o Falklands, el archipiélago que se sitúa 700 kilómetros al este de Magallanes y que hoy, como hace tres décadas, es objeto de tensión entre Argentina e Inglaterra.

Cuando el gobierno de Margaret Thatcher agradeció el apoyo de Chile en el conflicto bélico con nuestros vecinos ocurrido entre abril y junio de 1982 -y de paso complicó las relaciones políticas chileno-argentinas- sólo hizo un reconocimiento de una relación que data de mucho tiempo. "Por más de 50 años hemos comprado a Chile la madera, la leche, el queso, el yogurt, el vino, la cerveza, los congelados de pollo, cerdo y ternera, así como los productos frescos o los materiales de construcción", dice Roger Spink, director de The Falkland Islands Company Ltd., la firma encargada de abastecer a ese territorio insular británico.

Sin embargo, este vínculo se ha ido quebrando.

Alejandro Riquelme, gerente de la compañía de remolcadores Comarem, de Magallanes , explica que en 2010 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner emitió un decreto para que los barcos que circulan por el estrecho tengan que pedir permiso a Argentina para transitar, "pese a que la Convención del Mar hace hincapié en que debe haber libre comercio".

"Eso ha afectado al comercio", afirma Riquelme, también ex presidente de la Cámara Marítima de Punta Arenas. Hoy, un 21% de las exportaciones de Magallanes van a Malvinas. Sin embargo, antes esa incidencia era mayor y, de hecho, en el 2008, el período previo a las restricciones, las exportaciones eran tres veces más que las registradas en 2011, ya que pasaron de US$2,6 millones a sólo US$865.205. "Las Malvinas son un motor para la economía de Magallanes", dice Riquelme, quien calcula que la mitad del aprovisionamiento civil de las islas venía de Chile antes de las limitaciones. La economía de Magallanes le debe mucho a esas islas, recalca. "Las razas ovinas que se desarrollaron en Magallanes vienen de Malvinas", acota.

El mayor exportador es Frigorífico Simunovic, que abastece de carne de oveja; le sigue Comercial Inal, que provee de todo tipo de alimentos congelados, y Corcoran, que entrega desde víveres hasta vinos y licores.

Por estas restricciones, dice Spink, "no estamos comprando en Chile en este momento, pero esperamos en el futuro poder hacerlo". Pese a todo, los vínculos siguen siendo estrechos. Hoy en las islas hay 250 chilenos residentes. Según el gobierno de las Falklands, el 5% de la población desciende de chilenos. El director de la abastecedora señala que "tenemos muchos trabajadores chilenos que son muy bienvenidos en las Malvinas y algunos se han asentado en las islas con sus familias". Según el Falklands Islands Goverment, para ir a trabajar a las islas se necesita un permiso de trabajo, el patrocinio de un empleador y también autorización si es que se quiere comprar una propiedad allí.

Un aspecto que llama la atención es la relación de servicios que hay con Chile. LAN vuela a la isla desde 1999 y realiza transporte de carga y pasajeros. Cada sábado parte a Malvinas desde Punta Arenas. Las islas están a seis horas de Santiago, vía Punta Arenas. El trayecto desde la base Brize Norton de la Royal Air Force, en Oxfordshire, hasta el aeropuerto de Mount Pleasant en las islas dura 20 horas.

Los vuelos de la aerolínea de los Cueto son pieza fundamental en otro servicio chileno a la isla: la salud.

Desde hace muchos años, los habitantes de Malvinas se atienden en la Clínica Alemana de Santiago derivados directamente desde el Hospital King Edward. "Vienen a nuestra institución para tratarse patologías graves, realizarse chequeos médicos o para recibir cirugía general", dice Adriana Reszczynski, subgerente comercial del centro hospitalario. Los pacientes graves son trasladados en aviones ambulancia que cuentan con tripulación compuesta por médicos y personal de enfermería de Clínica Alemana especialmente entrenado en rescate aéreo. Las personas que presentan patologías menos graves viajan en LAN. Si bien no hay un convenio, sí hay una relación de largo plazo. "Viajar a Inglaterra les significa un mayor tiempo de traslado y deben esperar bastante más para recibir solución a sus patologías crónicas, por ejemplo", dice la ejecutiva de la Alemana. La Clínica también ha realizado operativos médicos en el Hospital King Edward y en febrero de 2010 se efectuó un screening mamario a todas las mujeres de la zona, con médicos y tecnología trasladada desde Clínica Alemana.

Casas, oro y petróleo
La firma símbolo de la reconstrucción, Tecno Fast Atco, ligada a Cristián Goldberg, la misma que hizo la escuela en Iloca y establecimientos educacionales localidades arrasadas por el tsunami del 27 de febrero de 2010, también ha enviado módulos a las Malvinas. Hace más de un lustro "mandamos ocho mil m {+2} de módulos para una empresa que iba a limpiar una zona de faenamiento de ballenas", cuenta Goldberg.

También a mediados de la década pasada la firma chilena de exploraciones GeoExplo y su ligada New Sense -que realiza vuelos para hacer mapas geológicos de la zona- encontraron oro para la Falkland Gold and Minerals Limited y también hicieron exploraciones petroleras, cuenta Ted Urquhart, el geólogo canadiense avecindado en Chile dueño de estas firmas.

Otro tema peliagudo fue la invitación que hace tres años cursó la firma Falkland Oil and Gas Limited (FOGL), que opera en las Islas Malvinas, a Enap.

Tras descubrir importantes reservas de hidrocarburo en la zona, intentaron que la petrolera estatal les ayudara a explotar una cuenca de cerca de 49 mil metros cúbicos, sobre la cual FOGL tiene licencias en sociedad con BHP Billiton. Sin embargo, temiendo una mayor tensión, Enap declinó la invitación y hoy no les interesa.

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