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"Hay poderes en Europa (...) que quieren a Grecia fuera de la Eurozona", dijo el miércoles Evangelos Venizelos, ministro de Finanzas helénico, tras la conferencia telefónica con sus pares. La acusación refleja la tensión que se vive en Europa y el distanciamiento de Grecia con el bloque.
Porque aunque no se plantee explícitamente, algunos mensajes y decisiones comienzan a señalar el camino de salida que tendrá el bloque.
"La Eurozona no se hundiría" sin Grecia, dijo la vicepresidenta de la Unión Europea, Neelie Kroes (holandesa), hace una semana. "Estamos mejor preparados que hace dos años" para un evento como ése, complementó el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaüble. "Grecia debe escoger entre las reformas o salir del euro", dijo ayer Luc Frieden, ministro de Finanzas de Luxemburgo, a la agencia AFP.
¿Qué tienen en común estos tres personajes? La calificación "AAA" para sus respectivos países -nota en riesgo por culpa de la crisis griega- y la desconfianza respecto de la implementación de las medidas de ajuste aprobadas por el Parlamento en Atenas. A tal punto llega la especulación sobre la expulsión de Grecia del bloque, que el diario británico The Guardian plantea que los líderes ya trabajan en un plan de contingencia para enfrentar un default , que aún se ve probable.
"La tensión política en Grecia y de este país con el resto de Europa parece haber alcanzado un punto de no retorno", dice Erik Nielsen, economista jefe global de Unicredit, en un reporte emitido ayer.
A tal punto, que plantea que la salida del euro es un camino posible para Grecia, aunque para nada positivo. "Implicaría el completo colapso de la economía griega, con implicancias devastadoras para la sociedad entera", alerta Nielsen, debido a la fuga de capitales, al cambio a una nueva moneda y a los efectos legales y políticos que enfrentaría Grecia en el Viejo Continente.
Otro gigante de las inversiones, Citibank, atribuyó un 50% de probabilidades de que se concrete la salida de Grecia del euro, por sobre el 25% que veía el banco de inversiones en noviembre pasado.
Para Raoul Ruparel, del think tank Open Europe, "en los países del norte de la Eurozona hay un número creciente de personas que han perdido la paciencia con Grecia".
Pero asegura que eso no significa que sus gobiernos estén "empujando afuera a Grecia (...) todavía". Sin embargo, el economista cree que los ajustes que se imponen a Grecia y el alto monto de la deuda podrían hacer inviable el programa de rescate.
"Grecia ha alcanzado su límite práctico y social", dice Ruparel. Aunque el economista aclara que difícilmente los líderes podrían optar por ese camino.
"Sería problemático y difícil de manejar (...) crearía inestabilidad y los mercados cuestionarían la capacidad de lucha de otros países para quedarse en la Zona Euro", dice desde Londres, descartando que la salida de Grecia quite presión al bloque continental.
Cifras US$19 mil millones
en deuda griega vencen el próximo 20 de marzo, fecha en que el gobierno de Atenas podría caer en default si no recibe el segundo tramo del rescate.
70%
la parte de la deuda que tiene Grecia con sus acreedores privados que sería condonada, según las últimas negociaciones.