Fondos Mutuos
Durante el 2011 el temor se apoderó de los mercados. La crisis de deuda en Europa del Sur, los niveles de deuda fiscal en Estados Unidos y la desaceleración de la economía global marcaron la pauta, afectando fuertemente a los activos de riesgo en general. Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado. Los mercados han recuperado la confianza de la mano de algunos datos económicos que han resultado ser mejores a lo esperado, y de las últimas medidas implementadas por el Banco Central Europeo. En los primeros 29 días del año, el Nasdaq subió un 8,11%, mientras que el Bovespa, el DAX alemán y la bolsa de Hong Kong muestran ganancias que superan el 10% medida en moneda local. Teniendo en cuenta estos datos, surge la pregunta: ¿Se acabó la crisis?
Vamos por parte. En Europa la facilidad de liquidez otorgada por el Banco Central Europeo a los bancos comerciales parece haber marcado un punto de inflexión. Además de ser una potente señal al mercado, el financiamiento barato ha permitido que los bancos participen activamente en las emisiones de deuda de corto plazo, ayudando a países como Grecia y España a endeudarse a tasas considerablemente más bajas a las de los últimos meses. Esto ha contribuido a aliviar la tensión que existía en el sistema financiero europeo, al menos en el corto plazo.
En relación a la actividad económica global, los últimos datos han mostrado alguna resiliencia a la desaceleración en la economía norteamericana, e incluso algunos datos en Europa han logrado sorprender las magras expectativas de crecimiento de los analistas, alimentando las esperanzas de que la desaceleración no sea tan fuerte como se pensaba hace algunos meses atrás.
Si bien hay que reconocer este mejoramiento del escenario, las cosas no han cambiado tanto. En el plano económico, mientras se debate acerca de cuanto se podría desacoplar la economía norteamericana, se han reafirmado las expectativas de recesión para las principales economías europeas, mientras que China (principal motor del crecimiento mundial) bajaría su ritmo de crecimiento en alrededor de un punto. Esto podría llevar a nuestra economía a crecer a tasas en torno al 4%, o incluso por debajo de este nivel.
Por otro lado, la crisis de deuda en Europa sigue en desarrollo. La implementación de medidas de austeridad será costosa no solo a nivel económico, sino que generará una fuerte presión social. Aunque las tasas de endeudamiento han bajado en plazos menores a tres años, las tasas más largas siguen en niveles relativamente altos, lo que será fuente de volatilidad en los próximos meses donde el calendario de emisiones de países como Italia y España es relativamente alto. Al mismo tiempo Grecia presenta un importante vencimiento a fines de marzo, para lo cual deberá seguir negociando con los acreedores. Si bien la posibilidad de un descalabro financiero ya fue controlada en gran medida, es muy probable que la evolución de la crisis siga sembrando dudas, generando nuevos episodios de volatilidad.
Es sabido que el mercado actúa de manera “irracional”, y que su volatilidad es tremendamente mayor a la evolución de los fundamentos que lo subyacen. Existe un fuerte consenso hoy día que tendremos un primer semestre malo, para ver mejoras durante el segundo semestre. Aunque los datos recientes no le dan crédito a esta visión, ojalá, alguna vez, el consenso tenga razón.