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Inflación: ¿Si, No o Depende?

lunes, 30 de enero de 2012

Economista jefe de BCI
Jorge Selaive

En Economía y Negocios manifesté hace algunos meses insistentemente que la visión inflacionaria comenzaría a tomar fuerza hacia fines del 2011, y que la descalificación de los altos registros comenzaría a abundar, junto a válidos llamados de inflexión en la dinámica alcista de precios. Hoy día, mantengo una visión inflacionaria, con los mismos grados de intensidad.

A fines del 2010 las expectativas inflacionarias para el 2011 estaban en torno a 3,5%, y aumentaron rápidamente posterior a la intervención cambiaria. Muy probablemente parte importante de los agentes de mercado asignaron un impacto mayor y menos transitorio sobre la paridad local de la que efectivamente se concretó. Durante la segunda parte del año pasado, previo a validarse un escenario de menor crecimiento en EE.UU., comenzó un retroceso de las expectativas inflacionarias producto de registros efectivos menores a los esperados. El consenso de las expectativas inflacionarias, que esperaba registros sobre el rango meta a principios de año, se redujo para el 2011 y 2012.

¿Qué elementos creo que alimentan la visión de esperar una reversión lenta de la inflación en Chile?

1) La historia post crisis financieras apunta a que los países quedan con poco espacio fiscal y monetario. Eventuales default se incrementan posterior a crisis financieras, con impactos inflacionarios consecuentes.

2) Una buena manera de salir de la situación actual para las economías desarrolladas es permitir que la inflación corra, y lo haga más de lo usual. La Fed acaba de realizar un acto de carácter histórico al entregar una señal explícita respecto a su patrón de normalización (medianos del 2013), sin colocar en la balanza los eventuales desarrollos inflacionarios futuros. Por otra parte, el Banco Central Europeo, que se había mostrado obtusamente anti-inflacionario, ha tenido un accionar más benevolente con Mario Draghi a la cabeza. No me extrañarían nuevas rondas de relajamiento cuantitativo en EE.UU. y Europa, con consecuentes impactos potencialmente inflacionarios.

3) Shocks deflacionarios a nivel local espero sean muy pocos. En principio, puedo detectar eventuales caídas de precios en telecomunicaciones (nuevos operadores, eliminación larga distancia y portabilidad numérica) y tarifas eléctricas con impactos que serán de una sola vez, en una parte reducida de la canasta de precios y a principios del año. Por otro lado, un elemento muy relevante que ha contribuido a la baja/contención de la inflación subyacente en lo reciente tiene que ver con el comportamiento de los precios de prendas de vestir y calzado que es recopilada por el INE y reflejada en el IPC. Creo que muy probablemente veremos los precios de dichos productos converger a sus similares en el resto del mundo; las prendas de vestir han subido entre 5% y 10% en economías emergentes, en tanto han caído en los últimos 18 meses en Chile según el INE.

4) La brecha de capacidad en Chile está cerrada. Las presiones sobre precios comenzaron a sentirse levemente el último trimestre del 2011. Más aun, las depreciaciones del peso comienzan a ser muy probables durante los próximos meses con la cuenta corriente que mantenemos, y los eventos de riesgo muy probables que veremos. El traspaso desde el tipo de cambio a inflación se acelera en ese contexto.

5) Los márgenes de las empresas más vinculadas a la canasta de precios IPC están más contraídos de lo que aparentan las medidas tradicionales. Nuestros exámenes a nivel de márgenes operacionales, netos, ROE y Ebitda evidencian que muchas empresas están igual o peor que el 2007/2008. La razón de aquello es el abultamiento de gastos financieros, el aumento de la inversión apalancada y el incremento en los costos salariales.

6) Los Banco Centrales de economías emergentes, siguiendo a las economías desarrolladas, también serán más permisivos en los desarrollos inflacionarios dado que no querrán colocar diferenciales de tasas de interés demasiado atractivos para especuladores, que los obligue a tomar medidas cambiarias posteriores.

7) Las economías emergentes mantienen espacio para estímulos fiscales, y Chile no es la excepción. Entiendo que preliminarmente se espera una expansión del gasto similar o menor a la expectativa de crecimiento del PIB. Sin embargo, creo que las condiciones que estamos viendo a nivel internacionales darán espacio político para colocar algunas decimas más a la expansión fiscal, con impacto sobre inflación de bienes no transables. Unido al punto anterior, el esperado espacio que debe dar la demanda privada para no generar inflación podría verse más mitigado que lo usual.

8) Finalmente, sin ser el escenario base pero aumentado de manera intensa su probabilidad, la concreción de un escenario más complejo que el actual en el Estrecho de Ormuz coloca un riesgo inflacionario por razones geopolíticas relevante desde mi punto de vista.

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