Fondos Mutuos
Tres grandes incendios forestales marcaron el inicio de 2012 y cada uno de ellos fue dejando una huella más profunda que el anterior: el primero destruyó más de 15 mil hectáreas de Torres del Paine, el parque más importante del país. El segundo arrasó 28 mil hectáreas de terrenos forestales y agrícolas en la Región del Biobío y, finalmente, un siniestro originado en la comuna de Carahue, en La Araucanía, cobró la vida de siete brigadistas que trabajaban para Forestal Mininco.
Según la autoridad, tanto en el Biobío como en La Araucanía hay visos de intencionalidad, sobre todo porque en ambos casos el fuego se propagó de manera simultánea desde varios frentes. Además, nunca antes se habían concentrado en tan pocos días incendios de tal magnitud. En La Araucanía, de hecho, hubo 52 focos simultáneos.
Pero independiente de las causas, lo concreto es que los incendios forestales han generado daño en la industria. En los últimos 16 años, los incendios han afectado a 92.775 hectáreas de bosques de las firmas forestales, lo que equivale a una superficie aún mayor que toda la Región Metropolitana, que tiene 70 mil hectáreas.
Aquella cifra de hectáreas dañadas de patrimonio forestal de las empresas -entre Maule y Los Lagos- equivale a un promedio de 5.798 hectáreas al año afectadas por los siniestros, aunque en la industria señalan que es difícil valorizar este daño, pues depende de la etapa de desarrollo y crecimiento en que se encuentre un bosque al momento de enfrentar un incendio.
Sólo en lo que va de la temporada 2011-2012, ya han ocurrido 1.071 incendios forestales entre el Maule y Los Lagos, cifra que es 119,5% mayor respecto a igual fecha del año pasado
A pesar de que el conflicto indígena hace suponer a muchos que La Araucanía es la región más afectada por el fuego, las estadísticas muestran otra cosa: el Biobío concentra el mayor número de incendios y la mayor pérdida de hectáreas.
De los 14.660 incendios reportados entre 2006 y 2011, 9.711 se registraron en la VIII Región.
Además, el 17,3% de los incendios forestales sufridos en esa zona fueron intencionales, 76,4% accidentales y 6,3% provocados por causas desconocidas.
Más allá de las pérdidas directas que generan estos hechos, las empresas afectadas también deben financiar equipos que van desde brigadas especializadas hasta helicópteros y aviones de vigilancia.
Celco, Bosques Arauco, Mininco y Masisa, entre otras forestales, cuentan, con 875 brigadistas propios, 22 helicópteros, 16 aviones, 209 torres de detección de fuego y 293 vigilantes, de acuerdo a los datos de la última temporada 2010-2011.
El presidente de la Corma, Fernando Raga, señala que, en conjunto, las empresas del sector invierten US$ 20 millones al año para proteger su patrimonio forestal, más que el presupuesto que destina la Conaf para los mismos fines.
"Se debe modernizar en forma urgente la legislación referida a los incendios forestales, ya que ésta tiene considerables debilidades y está repartida en distintos cuerpos legales sin conexión. Además, se debe dotar de más recursos a la Conaf para la prevención y el combate de los incendios", señaló.
Barómetro del conflicto
A mediados de 2009, la asociación gremial CorpAraucanía -que reúne a los empresarios de la zona- presentó por primera vez el Barómetro del Conflicto de La Araucanía, que es un estudio coordinado por la asesora de la multigremial, Mirtha Casas, y que mide los grados de conflictividad y violencia que presenta la zona.
Según Casas, el Barómetro 2011 registró 101 denuncias por delitos con connotación indígena y, entre la última semana de diciembre y la primera de enero, se registran 8 atentados más que podrían estar encadenados con los grandes incendios de los últimos días.
Hubo siete atentados en la comuna de Vilcún que afectaron a viviendas de particulares, una casa de capacitación de la Iglesia Católica y un galpón con maquinarias. En Temuco, en tanto, se quemaron las maquinarias del vertedero de Boyeco".
"Es particularmente preocupante la situación de Ercilla. Hemos conversado hace dos años con autoridades locales, regionales, nacionales, parlamentarios, y no se ha prevenido nada; al contrario, se están incendiando no sólo bosques de empresas forestales en faenas de cosecha, sino también viviendas de testigos protegidos y de pequeños parceleros de la Reforma Agraria, pobres, no mapuches, a quienes se les han incendiado sus casas", dice.