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La pequeña isla que atrae a la mayor cantidad de futbolistas del mundo

lunes, 09 de enero de 2012

Eduardo Olivares
Economía y Negocios

En las ligas más importantes de Europa, los profesionales foráneos poseen mejores sueldos que sus pares locales, toda una curiosidad en los modelos económicos de migración.

Una isla en el Mediterráneo, situada al este de Grecia y al sur de Turquía, con 1,1 millones de habitantes y dividida en dos por conflictos étnicos entre la comunidad chipriota de origen griego y la de origen turco, es el imán más poderoso de futbolistas a nivel mundial. En términos absolutos, la liga Marfin Laiki de Chipre está en el primer lugar como máximo importador global de jugadores de balompié: sólo en la temporada 2010 llegaron a esas tierras 219 futbolistas extranjeros, lo que dejó en lugares postreros a Grecia (205), Portugal (182) e Inglaterra (143).

El Observatorio de Jugadores de Fútbol Profesional (PFPO, por sus siglas en inglés) considera las ligas profesionales de cada país al elaborar sus estadísticas. En el caso de Chipre, se trata de dos divisiones, con 28 equipos en total. "Chipre es la asociación nacional más activa en la importación de jugadores", describe el Reporte de Migraciones Globales de Jugadores 2011, del PFPO. En términos relativos, los chipriotas también están al tope: cada club tiene un promedio de 7,8 futbolistas foráneos. De hecho, el club AEP Paphos anotó el récord mundial en la temporada 2010 al contratar 18 jugadores extranjeros.

Ir a Chipre, cuya liga Marfin Laiki maneja un presupuesto superior a los US$20 millones, no tiene la misma resonancia que recalar en las llamadas "cinco ligas top": Inglaterra, Alemania, España, Francia e Italia. No obstante, los clubes chipriotas consiguieron, tras la temporada 2010, que 97 jugadores que llegaron ahí saltaran a otros países, la novena tasa de reexportación más alta del mundo. Pero son los cinco campeonatos grandes los que lideran esa misma lista.

Cuando se habla de inmigrantes, lo normal es pensar en discriminación, historias de pobreza y marginalidad. Pero en el mercado de los futbolistas en Europa, esas ideas obran en sentido opuesto. Allí, aunque parezca insólito, los trabajadores locales laboran en condiciones económicas desmedradas respecto de los inmigrantes.

Un documento de trabajo de los investigadores Alex Bryson (Instituto Nacional de Investigación Económica y Social del Reino Unido) y Rob Simmons (U. de Lancaster), demuestra que los futbolistas italianos perciben un ingreso inferior que los foráneos sin importar su rendimiento relativo. Es decir, a igual productividad, los deportistas extranjeros perciben sueldos más altos.

En el caso italiano, estos investigadores descubrieron que los jugadores locales reciben 12% menos que sus pares de otras latitudes, lo que en buena medida se debe a la preferencia de los futbolistas italianos por quedarse en su país. Esa actitud les da a los empleadores un mayor poder de negociación. Pero al menos a mayor inmigración de futbolistas, existe una mayor propensión al aumento en la concurrencia a los estadios y en el resultado de sus equipos.

Eso no sólo ocurre en las grandes ligas. En Chipre, un tercio del presupuesto promedio de los clubes de fútbol va a los jugadores extranjeros, y éstos representan sólo un tercio de los planteles. El resto del presupuesto tiene que distribuirse entre los otros dos tercios de los planteles (es decir, los jugadores chipriotas), más los técnicos, la mantención de las canchas, la implementación deportiva y los gastos administrativos.

Pese a la enorme inversión en recursos externos, los equipos de Chipre no son particularmente exitosos en los campeonatos europeos. El 8% de sus jugadores proviene de Brasil, pero en general se trata de los que primero llegaron a Portugal y no tuvieron el éxito suficiente como para emigrar a una liga de mayor prestigio.

Chipre se independizó de Gran Bretaña en 1960, pero la isla continúa dividida, y la liga de fútbol sólo opera con equipos del lado griego. Los dirigentes, sin embargo, apuestan a que el fútbol chipriota tiene todo por ganar.

El poder del talento sudamericano Brasil es el mayor exportador de futbolistas al mundo, dicen las cifras de PFPO, con 283 jugadores que despegaron en 2010. La mayoría llega a Portugal. A los brasileños les siguen los argentinos (215), serbios (150) y uruguayos (96). Esos mismos países, y en igual orden, registran las mayores tasas de futbolistas retornados a sus campeonatos de origen una vez que han participado en ligas extranjeras. "Los brasileños pueden ser considerados como una auténtica mano de obra futbolística global. En 2010, han traspasado las fronteras hasta equipos ubicados en 58 de un total de 69 asociaciones de fútbol diferentes. Esa cifra es mucho mayor comparada con cualquier otra: Argentina (44), Serbia (40), Croacia (36) y Nigeria (35)", describe el informe de PFPO.

Otro elemento interesante es que existen tres canales binacionales de traspaso muy notorios a nivel mundial. En primer lugar, futbolistas de Brasil que van a Portugal (95) y viceversa (21); los que parten de Inglaterra a Escocia (67, y 24), y los de Argentina a Chile (56, y 29). Sin embargo, en el reporte de PFPO mencionan que los brasileños que llegan a Portugal, y los irlandeses y galeses que llegan a Inglaterra, terminan después jugando en ligas de menor categoría. "El único circuito transnacional significativo en el cual la asociación intermediaria es un trampolín es aquel que lleva a los jugadores desde Argentina a México a través de Chile", sostiene el informe.

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