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Belén y Nazaret, dos mil años después
jueves, 22 de diciembre de 2011
Economía y Negocios

Eduardo Olivares C.
Mientras la localidad donde nació Jesús vive del turismo, la ciudad donde se crió apunta a ser un polo tecnológico y ya la conocen como la "Silicon Valley de la Comunidad Árabe". Sin embargo, una está en Cisjordania y la otra en Israel, y esa diferencia se nota. Unos 115 kilómetros de distancia hay entre las ciudades de Nazaret y Belén, la ruta que, según el Evangelio de Mateo en el Nuevo Testamento, recorrieron María y José para salvar a su futuro hijo Jesús de la orden de Herodes, de asesinar a los niños menores de dos años.

Más de dos mil años después del nacimiento del personaje que separó la historia en dos eras (antes y después de Cristo), estas dos ciudades permanecen separadas por una frontera y, también, por desarrollos económicos diferentes.

En Belén (27 mil habitantes), donde según los relatos de Mateo y Lucas nació el hijo de Dios, los ingresos provienen especialmente de la industria turística religiosa. Nazaret (72 mil habitantes), en cambio, está en otra línea y busca aprovechar un emergente nicho tecnológico.

"Resort de turistas"
"Belén hoy es más un resort bullente de turistas que el lugar santo que usted esperaría", es la descripción que hace la Universidad de Belén a sus visitantes.

Durante Navidad, la llegada de extranjeros se dispara. Más del 20% de los trabajadores se emplea en el sector turismo, dice la municipalidad local.

En especial en estas fechas, cuando dos millones de turistas y peregrinos recorren sus iglesias y asisten a la Misa del Gallo, en conmemoración del nacimiento de Jesús.

Belén está situada en Cisjordania, uno de los dos territorios administrados por la Autoridad Nacional Palestina.

Cisjordania tiene mayores niveles de desarrollo relativo, menor desempleo y menos conflictos que el otro territorio, la Franja de Gaza.

Según el más reciente reporte laboral, el salario promedio diario de un trabajador en Belén es de 105,6 nuevos shéqueles israelíes (unos US$ 28), el quinto más alto del resto de las localidades palestinas.

Pero el desempleo entre los meses de julio y septiembre llegó al 21,5%, siete puntos más elevado que en Jerusalén.

Ciudad árabe
La ciudad donde según la Biblia Jesús se crió, Nazaret, se encuentra en el Distrito Norte de Israel, adyacente a las Alturas del Golán.

Este distrito representa la mayor parte de la antigua Galilea.

El 45,5% de los habitantes del distrito son árabes (de los cuales el 38,1% son musulmanes, y el 7,4%, cristianos), y el 43,6%, judíos, lo que convierte a la zona en la más diversa de Israel. De hecho, Nazaret es considerada una ciudad árabe.

El salario promedio diario en Israel es de 703 nuevos shéqueles (US$ 186), aunque en el Distrito Norte es menor.

Los trabajadores árabes perciben 40% menos de ingresos salariales que sus pares israelíes, en gran parte debido a las diferencias de escolaridad. Según el Instituto Nacional de Seguridad Social, en el Distrito Norte el 16% de los judíos es pobre, en comparación con el 51% de la población árabe.

Aunque la actividad turística representa una fuente de ingresos constante (50% de ocupación hotelera en promedio al año), Nazaret está emergiendo como un nicho tecnológico para las firmas de desarrollo de software en árabe.

El diario Haaretz reseña que algunos apodan esta ciudad como la "Silicon Valley de la Comunidad Árabe", en referencia a las ya 15 firmas que se han instalado ahí.

En parte gracias a esta industria, el 12% de las nuevas inversiones en infraestructura para el comercio y servicios de Israel se concentraron en las localidades árabes al 2009, un avance respecto del 5% que representaron en el año 2003.

Larga distancia
Del orden de tres millones de turistas recibe Israel cada año, y más del 60% se dirige a las ciudades de Belén y Nazaret. El problema es que, en promedio, las personas no permanecen más de dos horas en estas últimas ciudades, por temor ante el conflicto palestino-israelí. Quizás en esa debilidad resida la clave para la paz, sostiene el investigador Bruce Bueno de Mesquita, de la U. de Nueva York: si cada parte recibe un porcentaje de los ingresos por una actividad turística que se multiplicará, la paz estará asegurada por la mutua conveniencia de detener la violencia ante la perspectiva de obtener ingresos.

Pero la posibilidad de un acuerdo así se ve lejana.

Mucho más distante que el recorrido de María y José desde Nazaret hasta Belén, hace más de dos mil años.

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