Fondos Mutuos
La nueva cifra es lo suficientemente abordable como para no poner en riesgo el acceso a este beneficio que comparten inversionistas y emisores, y además genera en los segundos incentivos para elevar la liquidez de sus acciones lo que es positivo para el desarrollo del mercado de capitales chileno.
La inversión en acciones chilenas cuenta con el importante beneficio de que las ganancias de capital están exentas de impuesto, en la medida que las acciones en las que se realizan dichas ganancias, cuenten con presencia bursátil al momento de la venta. Para que una acción tenga presencia bursátil, ésta debe tener un volumen transado de al menos UF200 durante al menos un 25% de los últimos 180 días de transacciones.
Esta exención tributaria es un aporte al desarrollo del mercado de capitales chileno, porque atrae a más actores a participar de la bolsa. Se enmarca por tanto en la lógica de que un mercado de capitales profundo y eficiente fomenta una mejor asignación de recursos e incide positivamente en el crecimiento potencial de nuestra economía. Adicionalmente, al vincular este beneficio a un requisito de liquidez, se asegura transparencia en el acceso a éste.
En general tendemos a mirar este beneficio desde la perspectiva de quien lo recibe directamente; esto es, desde la perspectiva de los inversionistas que al realizar utilidades vendiendo acciones con presencia bursátil, se acogen al beneficio de no tributar por ellas. Pero esta medida beneficia también en a las empresas que listan sus acciones en la bolsa ya que, en la medida que éstas tengan presencia, se vuelven más atractivas frente a otras alternativas de inversión que sí están gravadas como lo son por ejemplo, acciones sin presencia, inversiones en el extranjero o en depósitos a plazo.
Es perfectamente factible argumentar que los niveles de valorización que sostiene el mercado chileno se deben en parte a este beneficio tributario que comparten emisores e inversionistas.
La nueva normativa que elevará en cinco veces el requisito de volumen transado para que una acción tenga presencia bursátil (pasando de UF200 a UF1,000), actualiza este requerimiento a la nueva realidad del mercado chileno, el que en los últimos años ha crecido en profundidad y liquidez. La verdad sea cierta, un nivel de transacciones de $22 millones (UF1,000) no parece una cifra desproporcionada, especialmente si se consideran los beneficios que conlleva para las empresas emisoras, las que tienen muchas herramientas para promover la liquidez de sus acciones.
La más directa es entregar la mayor proporción posible de su propiedad al mercado (free float), pero también hay otras medidas como suscribir contratos de market maker (corredoras que se comprometen a dar liquidez a las acciones bajo ciertas condiciones) o promover un mayor conocimiento de sus acciones entre los inversionistas. Está demostrado que medidas como tener un buen estándar de divulgación de resultados o un activo departamento de relación con inversionistas son medidas que inciden positivamente en la valorización y en la liquidez de las acciones de una compañía.
De esta forma, los nuevos requisitos para tener presencia bursátil son positivos en la medida que generan más incentivos entre las empresas emisores de preocuparse por la liquidez de sus acciones, lo que en forma agregada es apunta a un mayor desarrollo del mercado bursátil.