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La concepción del fútbol amateur ha ido variando a lo largo de los últimos años. Si en un principio este deporte se asociaba sólo a un conjunto de "pichangas" entre ex alumnos o compañeros de trabajo -en que como mucho se apostaba la invitación a un asado-, distintas empresas han profesionalizado este negocio, al desarrollar lucrativas áreas que cubren las distintas necesidades de los equipos, desde las camisetas y las canchas, hasta la gestión comercial de auspicios y las pretemporadas.
Una realidad que cambió la concepción de las ligas amateur , ya que hasta hace sólo algunos años el único pago era el de la inscripción del equipo a su liga respectiva.
Marcas de ropa deportiva, plataformas comerciales, auspiciadores o polideportivos que alquilan sus canchas son algunos de los emprendedores que han encontrado en las ligas una posibilidad de negociar.
Además, los centros de alto rendimiento destinados a la preparación física de deportistas tanto profesionales como no profesionales que eran dueños de este mercado hasta hace poco, deben enfrentarse a la competencia de empresas de acondicionamiento específico para los futbolistas de las ligas amateur.
Los auspicios y las marcas deportivas se toman los equipos Las empresas que fabrican ropa deportiva también han visto favorecido su negocio, ya que uno de los requisitos para participar en los encuentros de las ligas consiste en presentar indumentaria propia que identifique al equipo.
Así, la clientela de firmas como Nike, Puma, Adidas, Umbro o incluso la chilena Fervore se extiende más allá de los equipos profesionales. Durante las temporadas de apertura y clausura de las ligas amateur, los jugadores corren tras la pelota vestidos de una determinada firma deportiva y cada vez es más frecuente visualizar logos de empresas auspiciadores, como Cristal, Entel, Indumotora o Rosen.
"Hasta finales de los 80 los aficionados sólo tenían acceso a trajes de equipos consolidados", declara Carlos Casabona, gerente de Fervore, firma que diseña y confecciona indumentaria deportiva en Chile desde hace 22 años. "Fuimos pioneros en atender las necesidades de los futbolistas amateur chilenos", añade.
Sus tejidos, de fibra poliéster, visten anualmente a cinco mil jugadores y, para 2012, Casabona espera doblar sus ventas gracias al convenio con SAVI, firma que opera en Canadá. "En una polera, unos shorts y unas medias, un jugador invierte un promedio de $21 mil y se suma un extra de $1.500 por logotipo", especifica el empresario. "Cuando se tiene auspiciador, suele ser él quien compra los trajes para el equipo", aclara.
Entre sus clientes figuran tanto equipos que juegan en ligas, con o sin auspiciadores, como grandes empresas como Nestlé o Minera Los Pelambres, que compran vestimenta para su personal.
Empresas ofrecen acondicionamiento físico especial para las ligas de fútbol Los centros de alto rendimiento destinados a la preparación física de deportistas profesionales y no profesionales ya son una realidad en Santiago. Pero, además, se han creado empresas destinadas a entrenar a los futbolistas amateurs , que constan de elementos esenciales para su desarrollo. "El entrenamiento funcional se realiza en cancha, al aire libre y con pelotas de fútbol", destaca Daniel Darras, manager partner de FutbolFit, que cuenta con más de 70 clientes. "Se trabaja por equipos y se lleva a cabo un seguimiento kinesiológico", añade.
Marco Salgado, otro de los socios de la compañía, sostiene que los precios que se cobran a sus clientes son competitivos con los de los gimnasios generales, pero la ventaja de esta preparación es que se realiza un trabajo específico y focalizado a las necesidades de los futbolistas.
Incluso, compañías de seguros como Interamericana, que tiene a MEDS como centro preferente, han desarrollado un seguro específico para cubrir lesiones.
Arriendo de las canchas e inversión en pasto sintético Las canchas de fútbol bien acondicionadas son otro de los puntos claves para el desarrollo de las actividades.
Algunos equipos formados por ex alumnos entrenan por la noche en las canchas de sus antiguos colegios. Así lo han hecho hasta hace poco los componentes de la Liga Cobs, en el colegio Craighouse, o el All Boys, en el Grange. Por lo general, las escuelas ceden las canchas, pero cuando las ligas crecen, algunas optan por llegar a convenios para posibilitar su mantención.
Otras ligas optan por arrendar los terrenos a clubes como el de Futbolito San Carlos de Apoquindo, que consta de siete campos de pasto sintético importados de Alemania. Las tarifas de alquiler oscilan entre los $18 mil y los $33 mil, dependiendo de la franja horaria en la que sean ocupadas.
Entre los socios habituales del polideportivo destacan nueve ligas chilenas, como la CDUC o la de Ex Alumnos del Colegio San Gabriel, y representan el 40% de sus ganancias.
Además de estas vías, existen empresas dedicadas al montaje y venta de césped sintético para canchas deportivas, como Pasto Panda. "El costo de la instalación de pasto de un campo de siete mil m2 alcanza los $200 millones", cuenta Freedy Zuzulich, gerente comercial de la firma.
Plataformas comerciales intermedian entre las marcas comerciales y sus nuevos "nichos": los futbolistas amateurs Al igual que ocurre con los clubs profesionales, alrededor del fútbol no profesional también se han creado empresas de márketing como Entreligas, que ofrecen a las empresas la posibilidad de posicionarse de cara al nicho de jugadores amateurs .
Esta plataforma comercial chilena consta de televisión, revista, portal de noticias online y un suplemento en "El Mercurio" que se publica semanalmente cada jueves.
"Acercamos las marcas a nuestro nicho con un proyecto publicitario pensado en la necesidad de la firma", explica Óscar Belmar, gerente de la compañía.
Así, según el plan a desarrollar, los precios abonados por las marcas varían de los US$50 mil hasta los US$300 mil, "dependiendo de su magnitud". En este contexto, una marca de alimentos como SuperCerdo -cliente de Entreligas- que quiera dar a conocer sus productos de manera eventual mediante la organización de un asado al terminar el partido, hará una menor inversión que una firma que trate de estar presente en las canchas durante cada fin de semana de un año completo como, por ejemplo, una firma de telefonía móvil.
Esta última opción consistiría en asegurar un posicionamiento de la firma en cuestión a través de la vestimenta de los socios, de anuncios o de cualquiera de los canales de la compañía. Entreligas generó unos ingresos netos de US$1,2 millones, una suma que le permite regalar indumentaria deportiva de primer nivel a los jugadores.
"Los equipos obtienen gratuitamente 25 indumentarias completas", explica Alberto Herrera, director de contenidos de la revista del grupo de márketing. "El costo giraría en torno a los 35 mil pesos cada uno", concluye.