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Kaesong, el enclave capitalista en Corea del Norte, cumple siete años

sábado, 17 de septiembre de 2011

Eduardo Olivares C.
Economía y Negocios

Dadas las características totalitarias especiales del régimen norcoreano, los expertos creen que es difícil que en el país haya reformas de liberalización comercial como ocurrió en China.

En la segunda mitad de los 90, Kim Dae Jung, el entonces presidente de Corea del Sur, propició el diálogo con el régimen dictatorial de Corea del Norte para abrir un entendimiento alejado de la lógica de la Guerra Fría.

Ese acercamiento se denominó como "política a la luz del sol" ( Sunshine Policy ), y entre sus logros estuvo la construcción de un complejo industrial en una localidad de Corea del Norte fronteriza con el sur: Kaesong. Hoy, ese enclave capitalista está en plena expansión, con 121 firmas operando, 47 mil trabajadores norcoreanos y US$323 millones producidos en 2010. Apenas en 2007 eran sólo 23 las firmas y 15 mil los empleados.

La fase de construcción del complejo comenzó en junio de 2004. Acaba de cumplir siete años de funcionamiento ininterrumpido, pese a graves crisis militares, como el hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan en marzo de 2010 o el intercambio de disparos entre militares en la isla surcoreana de Yeonpyeong en noviembre.

Liderado por Hyundai Asan, subsidiaria del conglomerado Hyundai, el centro industrial mantuvo sus operaciones y prevé ganancias por US$1.181 millones en 2012, considerando también las actividades turísticas del monte Diamante, cuyo acceso sí fue suspendido durante la crisis del Cheonan.

En Kaesong se fabrican textiles, piezas de autos y utensilios de cocina, entre otros productos, que venden mayoritariamente a Corea del Sur y países vecinos. La mano de obra es más barata que en China.

Cuenta con un centro de entrenamiento laboral, una planta de agua (que también beneficia a la ciudad de Kaesong), otra de tratamiento de aguas servidas, y una subestación eléctrica. Kaesong se conecta con Seúl a través de una carretera; un viaje dura una hora. El salario mínimo mensual es de US$60,7, el 8% del pagado en Corea del Sur y más bajo que en China.

¿Un país, dos sistemas?
Entre los expertos sobre Corea, son pocos quienes creen que el régimen de Pyongyang siga la ruta china de un país socialista favorecido por un sistema capitalista. Un punto de diferencia fundamental es que el Partido Comunista chino es altamente institucionalizado; por ejemplo, tiene mecanismos de sucesión en el poder. El Partido de los Trabajadores de Norcorea, en cambio, gira en torno del jerarca: Kim Jong-il, denominado el "Querido Líder".

"El Norte ha intentado proteger al resto del país de la influencia de las zonas abiertas al comercio. Ellos dicen: "El tamaño de nuestra economía es pequeño, no necesitamos mucho dinero". Eso significa que les basta el dinero de las áreas abiertas para así hacer de las áreas cerradas el paraíso de su socialismo, que en estricto rigor es una monarquía", dice a "El Mercurio" Dong Yong Sueng, investigador senior del Instituto de Investigación Económica Samsung.

You Jong-Sung, académico de la Universidad de California, San Diego (UCSD), plantea que las zonas abiertas están siendo aisladas del resto del país, y el régimen norcoreano trabajará duro para evitar que la influencia del libre mercado se expanda. "Pero en caso de que esas zonas libres crezcan, al régimen se le hará cada vez más difícil controlar la información", comenta.

Las actividades del mercado informal en el resto del país orientadas al libre comercio son, de hecho, duramente castigadas. Un estudio de los investigadores Stephan Haggard (UCSD) y Marcus Noland (Instituto Peterson) hecho sobre encuestas a refugiados norcoreanos mostró que las penas por "delitos económicos" son exageradas.

"Hay evidencia de que las autoridades encarcelan en forma desproporcionada a aquellos involucrados en actividades no controladas por el gobierno, a individuos con educación más alta, y a quienes pertenecen a clases "ascendentes"", comentan en el estudio "Crimen económico y castigo en Corea del Norte", de 2010. Un efecto colateral de la represión es el aumento de los sobornos hechos por los sospechosos a la policía. Kim Jong-il estaría preparando, además, su sucesión. El más probable nuevo líder sería uno de sus hijos, Kim Jong-un. El académico You Jong-Sung no cree que esa transición modifique mucho el actual esquema económico norcoreano, puesto que la base sobre la que se sostienen los jerarcas es ante todo militar, cuyos representantes prefieren este modelo.

China opera otras zonas comerciales El complejo industrial Kaesong será el más grande en Corea del Norte, pero no es el único. Existen otras dos zonas más, creadas a instancias de China: Sinuiju y Rason. Ambas localidades están situadas en riberas de ríos conectados con China. Corea del Norte está interesada en explotar esos recursos a través de inversiones extranjeras que instalen fábricas y utilicen la logística portuaria. "El gobierno de Corea del Norte sólo provee fuerza de trabajo y el lugar, mientras China entrega todo el dinero, las técnicas y el márketing", afirma Dong Yong Sueng.

En un paper publicado en agosto, Stephan Haggard y Marcus Nolad analizan una encuesta a 300 empresarios chinos. Uno de sus principales hallazgos es que la mayoría de los negocios cerrados en los últimos años se han establecido fuera del control de Pyongyang, lo cual habla de una creciente libertad para hacer negocios en esas zonas.

Pero considerando que tanto China como Corea del Norte son regímenes totalitarios, no existe información transparente sobre flujos de comercio e instalaciones en esos lugares.

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