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Política universitaria: equidad, eficiencia y variedad

martes, 12 de julio de 2011

Decano Facultad de Economía U. Católica
Francisco Rosende

La pregunta central es cómo se logra un sistema educacional -inclusivo y eficiente- que genere profesionales de alta calificación.

Las movilizaciones de las últimas semanas han apuntado a promover importantes cambios en la institucionalidad dentro de la que se desenvuelve la educación universitaria en Chile.

Dos planteamientos destacados dentro del petitorio de los grupos que impulsaron dichos movimientos son el fortalecimiento de la educación pública y el término del "lucro" para los oferentes de educación.

Más que centrar la discusión en torno a quién y cómo ofrece educación universitaria, me parece que la pregunta central que debiera ordenar el debate de este tema es cómo se logra un sistema educacional -inclusivo y eficiente- que genere profesionales de alta calificación.

El concepto de "eficiencia" nos permite recordar que los recursos tienen usos alternativos. De hecho, en el mismo ámbito educacional existen numerosos proyectos -con diferentes tasas de retorno social- que podrían comprometer el aporte de fondos públicos.

Más aun, la inyección de recursos al mejoramiento de la calidad y cobertura de la educación sólo alcanzará dichos objetivos en tanto éstos sean usados eficazmente, lo que hace imprescindible que un debate en torno a cuál debe ser el financiamiento público a la educación superior sea acompañado de un análisis de la eficacia con la que éstos son administrados, cuestión que no ha estado presente en el debate.

El "lucro"
Respecto de lo que se ha denominado el "problema del lucro" asociado a la inversión de privados en la educación superior, me parece que las demandas de los manifestantes mezclan visiones ideológicas acerca de la forma en que las sociedades deben resolver problemas de asignación de recursos, con legítimas aspiraciones de transparencia e información.

En los sistemas universitarios líderes, como el estadounidense, se observan dos rasgos sobresalientes: i) un significativo gasto por alumno, y ii) una oferta educacional amplia y variada. Considerando la profundidad y dinamismo de lo que se ha denominado como "la sociedad del conocimiento", es razonable suponer que ambas características se intensificarán en el futuro. En esta tarea parece especialmente valioso el aporte de recursos privados para sostener el crecimiento de una oferta de estudios universitarios variada y de calidad.

La existencia de diferentes proyectos educacionales -impulsada por un importante compromiso de recursos privados que apunta a ampliar la oferta de educación universitaria- constituye una fuente de oportunidades para los estudiantes, motivados en distintos intereses y con diferentes habilidades. Desde luego, la inversión privada en educación superior requiere remunerar éstos de un modo no muy diferente al que obtendrían en otras actividades, lo que no debiera ser un motivo de controversias o conflictos. El tema central, a mi juicio, es entonces la existencia de mecanismos que garanticen una información clara y oportuna acerca de la realidad y resultados de cada una de las instituciones que participan en el sistema universitario.

Un objetivo esencial de las políticas públicas debe ser la promoción de igualdad de oportunidades para los diferentes grupos de la sociedad. Entonces, un buen sistema educacional debe asegurar el "acceso" de los diferentes sectores a ella. Un criterio esencial en dicha tarea es la efectiva focalización de los recursos públicos en aquellos grupos de menores ingresos.

La entrega indiscriminada o "universal" de recursos a quienes acceden a la educación -particularmente la universitaria- sería un mecanismo efectivo, pero para acrecentar la desigualdad en la distribución del ingreso, objetivo contradictorio con las propuestas surgidas del debate y la intención de las políticas públicas.

Por otro lado, no se puede soslayar el hecho de que la tasa de retorno privada de la educación universitaria habitualmente es elevada, por lo que, en general, el financiamiento privado debe constituir una fracción importante de éste, lo que hace necesario perfeccionar los mecanismos de crédito existentes.

El desarrollo de una oferta universitaria amplia y de calidad es un ingrediente esencial para alcanzar una sociedad más próspera e igualitaria. El diseño de una estrategia coherente con dicho objetivo requiere de una discusión más serena y rigurosa de la que se ha logrado sostener hasta ahora, en la que han predominado las visiones ideológicas junto con las urgencias del proceso político.





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