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Economista, académico y ex funcionario de organismos internacionales como el Banco Mundial, Mario Draghi tiene una serie de atributos que lo hicieron favorito de los líderes europeos para ocupar la presidencia del banco central de la región desde que Jean-Claude Trichet anunció su retiro.
Draghi, hoy gobernador del banco central italiano, fue confirmado ayer en la cumbre de ministros de la Unión Europea como presidente del BCE desde el próximo 1 de noviembre.
El nombramiento de Draghi fue posible solamente después que el otro italiano en el consejo del BCE, Lorenzo Bini Smaghi, aceptara presentar su renuncia. Esta era una exigencia de Francia, que estaba dispuesta a perder la presidencia de la entidad, pero no a que hubiese dos italianos en el consejo.
"El problema del equilibrio geográfico está resuelto", indicó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras recibir el anuncio de que Bini renunciaría a su cargo a fin de año.
"Lo conozco bien, sé de su compromiso con Europa, su excepcional competencia en asuntos económicos y monetarios", afirmó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, quien celebró el nombramiento.
Draghi es conocido en el BCE por ser uno de los mayores defensores de una política antiinflacionaria estricta y partidario de implementar nuevas medidas de integración y control en la Unión Europea para evitar nuevas crisis como la que enfrenta Grecia.
La designación de Draghi es el único acuerdo que han alcanzado los ministros europeos en los últimos días. Ayer, tras una cumbre de dos días, los ministros de finanzas de la región no lograron definir la aprobación de un segundo préstamo de rescate financiero para Grecia.
En su lugar, convocaron a una nueva reunión, para votar el préstamo, el próximo 3 de julio. La idea es reunirse una vez que el parlamento griego haya votado el próximo jueves las nuevas medidas de austeridad.
Problemas en casa
Curiosamente, horas antes de la designación de Draghi, Italia concentró la preocupación de los líderes europeos y del mercado en general.
Las acciones de los principales bancos del país como UniCredit y Banco Popolare cayeron más de 10% y fueron suspendidas de la bolsa de Milán, hasta tener más información sobre las razones de la volatilidad de sus precios.
Pero no se necesitaban muchas explicaciones. Las caídas en la bolsa fueron consecuencia de los crecientes rumores sobre las eventuales pérdidas que sufrirán los bancos italianos debido a la crisis de Grecia, pues tienen en sus balances alrededor de US$ 213 mil millones de bonos de ese país.
Los rumores fueron creciendo desde el martes por la tarde, después que la agencia Moody"s anunciara que los bancos podían sufrir recortes en sus calificaciones debido a su exposición a la economía griega.