Fondos Mutuos
Si hubiese tenido el talento suficiente para dedicarse al tenis profesional, no habría sido economista, ni sería hoy ministro. Pero la historia fue otra. En la décima versión del premio anual que entrega "El Mercurio", fueron consultados más de 400 destacados economistas nacionales, quienes tuvieron que elegir libremente -sin lista de candidatos- al Economista del Año 2010. Vittorio Corbo, ex presidente del Banco Central:
Felipe Larraín (52) optó por los números por sobre las raquetas y hoy está a cargo de una de las tareas más complejas del Gobierno: administrar la "billetera" del fisco. Labor que le valió ser escogido Economista del Año por 400 de sus pares.
Tras estudiar en el Colegio San Ignacio y egresar del Tabancura (donde hoy estudian sus hijos) ingresó a Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica, donde se destacó por una característica que lo marca hasta hoy: el orden. "Sus apuntes eran dignos de publicación", cuenta Juan Eduardo Coeymans, quien le hizo clases a fines de los 70.
Recién graduado partió a Harvard a estudiar un doctorado junto a otros dos chilenos: Jorge Marshall y Alejandro Jadresic. Los tres se reunían una vez a la semana en una pizzería a estudiar Historia Económica de Chile, un curso que ellos mismos diseñaron. "Era muy exigente. Cuando terminábamos las tareas se quedaba dos horas más pasándola en limpio", recuerda Marshall y agrega: "Antes de partir las clases, ya había invitado a la mitad de los profesores a jugar tenis".Así se elige al ganador
En sus versiones anteriores han recibido esta distinción: Cristián Larroulet (2009), Klaus Schmidt-Hebbel (2008), Juan Pablo Montero (2007), Andrés Velasco (2006), Sebastián Edwards (2005), Nicolás Eyzaguirre (2004), Vittorio Corbo (2003), Eduardo Engel (2002) y Ricardo Caballero (2001).
Todos los entrevistados coinciden en que Larraín es extremadamente sociable. En Boston festejaba su cumpleaños con smoking y en Chile ha recibido en su casa -en comidas informales donde sus hijos le ayudan a servir- a alumnos, amigos, profesores e incluso reconocidos economistas como Robert Merton y Jeffrey Sachs. Con este último escribió el libro "Macroeconomía en la economía global", razón que lo llevó a regresar a EE.UU. en 1988. Debido a la escasez de tiempo de Sachs, trabajaban a horas insólitas -de cuatro a 10 de la mañana-, en el aeropuerto incluso. En ese entonces coincidió con Rodrigo Vergara, Patricio Rojas, José De Gregorio y Raúl Labán.
Vergara, actual consejero del Banco Central, recuerda una vez que invitó a varios de los economistas chilenos que vivían en Boston a comer pizza a su casa en un caluroso día de verano: "Como el departamento era tan chico, con el calor del horno la temperatura subió a tal punto que Felipe terminó con la cabeza adentro del freezer ".
Entre 1997 y 2000, Larraín -ya con cuatro de sus cinco hijos nacidos- volvió a Harvard, como profesor titular visitante de la Cátedra Robert Kennedy.
Además de la academia, el hoy ministro ha asesorado a más de 12 gobiernos y ha sido consultor de las Naciones Unidas, del Banco Mundial, la Cepal, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional. También ha sido director de diversas empresas.
La otra cara
Desde que asumió como ministro de Hacienda ya no tiene tiempo para jugar tenis todos los días, pero sí los sábados y domingos, sagradamente, con sus amigos, hijos o con su mujer. Dos veces a la semana va al gimnasio del Club de Golf Los Leones a las 07:00 am. Le gusta comer asado y andar a caballo en su campo de Casablanca, donde además tiene la viña Quintay junto a otros nueve socios.
Según sus cercanos, el cargo no lo ha vuelto especialmente trabajólico, porque ya lo era. Nunca ha llegado a casa antes de las 10 de la noche y después se queda en su escritorio hasta pasada la 01:00 am. leyendo o escribiendo.
Pero cada vez que puede estar con sus hijos, está, cuenta su señora Francisca Cisternas. No se pierde los eventos del colegio, ni los partidos de fútbol de la U. Católica, club del que fue director.
Esto a pesar de que su gestión al frente de la cartera de Hacienda no ha sido fácil. La falta de experiencia en la gestión política le ha pasado factura, según algunos parlamentarios. Larraín ha sido uno de los ministros que más dificultades ha tenido en las negociaciones con el Congreso. Ejemplos de ello: la difícil aprobación del presupuesto 2011, las críticas al plan de reconstrucción y el reciente rechazo de los diputados a legislar su proyecto de reajuste salarial del sector público.
Sus pares comentan de él:
"En la universidad destacó desde el primer día como estudiante, pero también por ser una persona con mucha iniciativa. Sus profesores siempre supimos que iba a llegar lejos".
Jorge Marshall, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello:
"Harvard lo marcó mucho. Le amplió el mundo y él supo aprovecharlo".
Rodrigo Vergara, consejero del Banco Central:
"Se notaba una persona muy capaz, muy trabajadora, a quien le gustaba la cosa pública. La colocación del bono chileno, por las condiciones y la tasa, es un hecho relevante de su gestión como ministro".
Alejandro Jadresic, decano de Ingeniería Universidad Adolfo Ibañez:
"Asumir un nuevo gobierno siempre es una tarea compleja. Él ha demostrado ser capaz de tomar la dirección económica del país, y ha tenido resultados muy positivos. Ha demostrado no sólo capacidades técnicas, sino también políticas en un escenario donde el Gobierno no tiene mayoría. Llevaba muchos años preparándose para ser ministro de Hacienda, hasta que finalmente fue".
Juan Eduardo Coeymans, economista PUC:
"Por sobre todo es un gran organizador de equipos. Elige muy bien a sus asesores y delega harto, lo que lo hace tremendamente productivo. Tiene un potencial para dirigir el país tremendo, es abierto para discutir y llegar a acuerdos con gente diversa. Antes yo votaba por la Concertación, Felipe me hizo darme "vuelta la chaqueta" porque me mostró un proyecto interesante".
Juan Pablo Montero, académico PUC:
"He disfrutado muchísimo cuando hemos trabajado juntos. Es un economista muy agudo y con gran sentido pragmático, siembre buscando confrontar la teoría con los datos. Sin duda que su nombramiento como ministro de Hacienda lo distingue del resto, un nombramiento que viene a reconocer no sólo su capacidad técnica, sino sus capacidades personales de generar resultados".
Klaus Schmidt-Hebbel, ex economista jefe de la OCDE:
"Es un economista completo y versátil como pocos, que ha sabido combinar una destacadísima trayectoria académica -reflejada en notables publicaciones y gran docencia- con muy valoradas asesorías nacionales e internacionales a gobiernos y empresas. Es un ser humano divertido, íntegro y bueno, una combinación infrecuente en nuestra profesión".