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Lollapalooza: el festival de más de US$10 millones que aterrizará en Santiago

viernes, 26 de noviembre de 2010

Pablo Tirado Henríquez
Economía y Negocios

Los organizadores quieren replicar por completo la versión estadounidense. Se buscarán artistas de la misma calidad y se equipararán precios de las entradas.





Las negociaciones para tener en Chile a Lollapalooza, festival de música más grande de Estados Unidos partieron hace un año y medio, pero fue recién hace unos meses, cuando llegaron a buen puerto. Por esos días, Perry Pharrell -líder de Jane"s Addiction y uno de los creadores del certamen-, llegó a Santiago para participar del festival Maquinaria y, de paso, evaluar en terreno si Santiago cumplía con las condiciones para albergar a un evento de la magnitud de la fiesta que se lleva a cabo en Chicago. Una celebración que todos los años reúne a cerca de 260 mil personas y por cuyo escenario pasan los artistas más influyentes del rock alternativo, además de estrellas pop como Lady Gaga.

La empresa responsable del arribo local de Lollapalooza -que por primera vez en su historia sale de las fronteras de Estados Unidos-, es Lotus Producciones, que lleva cerca de cinco años en el negocio de los eventos musicales. Pero para ellos, este espectáculo -que, según estimaciones, superará la inversión de US$10 millones que tuvo el año pasado el Festival de Viña-, es totalmente distinto: "Es como pasar de manejar un Fiat a un Rolls Royce", dice Maximiliano del Río, uno de los productores del evento que espera recibir cerca de 120 mil personas.

A grandes rasgos, la dinámica que permite que este festival se desarrolle en Chile opera mediante un acuerdo en el que participan los tres dueños del evento -el músico Perry Pharrell, la productora C3 y la agencia de talentos William Morris- y los productores chilenos. "Nosotros somos socios y participamos de igual forma en el negocio. Compartimos muchos de los gastos, pero el grueso de la inversión es nuestro", comenta Sebastián de la Barra, de Lotus. Quizás el actor más relevante en este cuarteto es la agencia de talentos William Morris, una de las más importantes del orbe, que cuenta en su catálogo con artistas como Kanye West, Eminem, Rihanna y la mismísima Lady Gaga. Son justamente ellos, quienes podrían dejarse ver por Santiago.

Los auspiciadores
Para que el engranaje de Lollapalooza funcione, es necesario contar con marcas que estén dispuestas a participar y, obviamente, a pagar. En Estados Unidos, el acuerdo funciona con grandes sponsors -como Adidas o Budweiser-que, además de estar presentes en el Grant Park de Chicago, tienen la posibilidad de que los distintos escenarios lleven su nombre. En Chile, las negociaciones se encuentran todavía abiertas y se barajan dos opciones: repetir el modelo estadounidense, o asociarse con una gran marca que sea la auspiciadora global. "Estamos en contacto con las empresas que hoy invierten en música, las telefónicas, las empresas de bebidas. También nos han llamado otras que no participan tanto de esto", comenta Maximiliano del Río.

A ojos de Martín Osorio, gerente general de Universal McCann, un evento como Lollapalooza llamará la atención de las empresas. "Todo lo que es música y artistas internacionales es pasto seco. Entre las marcas existe una fuerte demanda por lo que es música porque no tiene ninguna connotación negativa", asegura. De acuerdo a su experiencia y al tamaño del mercado, Osorio sostiene que las marcas patrocinantes tendrán que pagar entre US$ 150 mil y US$ 1,5 millones por asociarse a Lollapalooza. "Las que más pagan lo hacen porque tienen más presencia que las otras y cuentan con derechos exclusivos de imágenes para lanzar campañas publicitarias", asegura.

Según la organización, Lollapalooza conservará los valores de la versión de EE.UU. (unos $44 mil por día y precios especiales por los dos). También ofrecerá otras oportunidades para los negocios: contará con una zona especial para niños y también con una feria en la que se podrán instalar algunas tiendas y locales.

Un show que pretende tomarse toda la ciudad

Potenciar el cuidado del medio ambiente es el sello de este festival. En Chicago, el Lollapalooza le reporta cerca de US$ 1 millón anual a la fundación encargada del cuidado del Grant Park, donde se lleva a cabo la cita. En Chile, la idea es replicar la dinámica, ayudando a la conservación del Parque O"Higgins. De hecho, en la producción del evento se encuentran en conversaciones con la Municipalidad de Santiago y con el Gobierno para limpiar las lagunas del recinto y reparar sus cercas.

Pero más allá de eso -tal como ocurre con el de Viña del Mar y su festival- Lollapalooza también se perfila como una buena alternativa para la industria gastronómica y hotelera. De hecho, la idea de los productores es complementar los recitales con presentaciones en distintos clubes y restaurantes de la capital. Cuentan también que todo será orquestado con una potente campaña de publicidad que se extenderá a los países vecinos. "Hemos recibido muchos mails y llamadas de países como Colombia, Perú y Argentina, existe mucho interés por el evento", aseguran.

Pero ¿estará preparada la ciudad para recibir la avalancha de artistas y turistas que supone un evento de esta envergadura? Según Branko Karlezi, de Ritz Carlton Santiago, sí. "A diferencia de lo que se cree, Santiago tiene la capacidad de camas para enfrentar un escenario así de grande", comenta y agrega que en la ciudad, además de las grandes cadenas hoteleras, también se están instalando varios hoteles boutique que ofrecen un servicio de muy alto nivel. Asimismo, para el próximo año se espera la apertura de nuevos hoteles. Sin ir más lejos, el Intercontinental está ad portas de inaugurar una ampliación que sumará 200 habitaciones a su capacidad, mientras que en Isidora Goyenechea abrirá sus puertas el Noi, que tendrá más de 80 habitaciones.


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