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Alimentos gratis, máquinas millonarias y hospitales: aquí están las cifras del rescate

domingo, 29 de agosto de 2010

Desde la mina San José, Atacama.
Bernardita Aguirre y Andrea Ortega

En contenedores y carpas se ha instalado un comercio distinto al tradicional. Aquí el dinero no vale, las llamadas desde celulares son gratis y el calabozo del retén móvil de Carabineros nunca ha sido ocupado.




Un lugar donde el dinero no tiene valor, las cosas se regalan y a todos los vecinos se los trata por igual, así es el campamento Esperanza, ubicado a los pies de la mina San José.

Se trata de una calle de tierra angosta que se recorre en cinco minutos. A su alrededor se amontonan en carpas las familias de los 33 mineros que están atrapados 700 metros bajo tierra. Con ellos conviven periodistas de medios de todo el mundo, un centenar de funcionarios municipales que viajan diariamente desde Copiapó, Vallenar, Caldera y Tierra Amarilla y voluntarios de fundaciones e iglesias.

En medio del desierto que está floreciendo, a una hora en auto desde Copiapó y 40 minutos desde Caldera, está este oasis donde los municipios de Atacama han ido organizando el campamento.

Cuánto significan las donaciones

- $235 mil diarios es el valor de las 250 raciones de comida que se entregan en el campamento a las familias, periodistas y otros.

- $1,6 millones cuestan las 800 raciones que entrega Sodexo a los rescatistas, carabineros y autoridades cada día.

- $320 mil al día vale el arriendo de los veinte baños y seis duchas.

- $90 mil cuestan los generadores eléctricos más pequeños. En el campamento hay decenas que abastecen todo el alumbrado público, más lugares como el centro de prensa.

- $4,5 millones cuesta una torre de iluminación de mil watts. Equipos como estos hay en las faenas y en el campamento.



El jueves del accidente llegó la alcaldesa de Caldera, Brunilda González, con café, sándwiches y frazadas para los rescatistas. Veinte días después hay supermercado, cocina, comedor, cafetería, guardería infantil, comida rápida, hospital y hasta un sistema de transporte hacia Copiapó, todo totalmente gratuito.

No circula dinero
En containers y carpas se ha instalado un comercio distinto al tradicional, aquí el dinero no vale ya que no hay nada que comprar. En el supermercado Esperanza hay desde pasta de dientes y bloqueadores solares hasta arroz, dulces y pañales, todo se puede llevar gratis y ni siquiera se registra al cliente.

En el comedor se alimenta a 250 personas en semana y 400 los sábados y domingos, con desayuno, almuerzo, té y una sopa en la noche. Los productos, tanto del supermercado como para la cocina, son donados por empresas, sindicatos y particulares.

"Aquí hay de todo y para todos", explica María Inés Viera, administradora municipal de Caldera, que está a cargo del abastecimiento de alimentos. El asistente del alcalde de Copiapó, Alberto Gordillo, reconoce que la gratuidad fue un problema en un momento por la cantidad de invitados que llegaron. "Bajó 40% el hospedaje en el Hogar de Cristo y la segunda semana tuvimos que hacer un listado de las familias y sacar gente", reconoce.

El rey de la comida rápida es el Negro Dolores, en la tarde reparte 500 sándwiches que son financiados por el alcalde de Tierra Amarilla, Carlos Barahona.
Para el bolsillo

- $33 millones se han recaudado en la cuenta "Chile por los Mineros" del Banco Santander.

- $5 millones donó Leonardo Farkas a cada uno de los 33 atrapados en el refugio.

- $390 mil es el mínimo que gana un minero en la San José trabajando como ayudante.

- $1 millón era el máximo que percibía un trabajador de esta minera, sueldo reservado a los operadores de las máquinas jumbo y scop. Este sueldo recibieron los familiares de los 33 mineros atrapados.



A pesar de que las carpas están abiertas, las cocinas están al aire libre y no hay rejas para cerrar el supermercado ni las oficinas, el calabozo del retén móvil de Carabineros nunca ha sido ocupado y los 40 funcionarios sólo tienen labores de control.

El rescate
Sobre la barrera, la administración está en manos del Gobierno. Ahí hay un centro de atención psicológica, dos hospitales de campaña donde los medicamentos más recetados dejaron de ser los calmantes, el domingo en que los encontraron vivos. Hoy se atienden resfríos, torceduras y otros problemas menores.

Hay un segundo restaurante para los rescatistas, oficinas y las faenas de sondaje donde unas 300 personas trabajan día y noche para rescatar con vida a los 33 mineros que esperan bajo tierra alimentados por palomas.

Las máquinas que trabajan en el rescate

Sólo una sonda de aire reverso sigue trabajando. Cada metro perforado cuesta entre US$ 100 y US$ 150.

La perforadora Strata 950 costará entre US$ 3 mil y US$ 5 mil el metro perforado. Los 700 metros costarían hasta US$ 3,5 millones ($1.750 millones).

Tres camiones , dos retroexcavadoras y un cargador frontal también trabajan en la faena.

En petróleo diésel se invierten $4.375.000 para hacer funcionar la maquinaria que gasta 8.750 litros diarios.

En agua se gasta cerca de $500 mil al día para abastecer al campamento y las faenas.

Hay equipos electrógenos y doce torres de iluminación.

Entre los implementos destacan equipos de radio, teléfonos satelitales, compresores, escaleras de cuerda, mangas para ventilación, computadores, impresoras y un plotter para imprimir mapas.

Trabajadores. Codelco tiene 54 funcionarios en el campamento y la minera San Esteban 40. A ellos se suman cien trabajadores de distintas empresas como Ready Mix, que hace la base para instalar la nueva perforadora; siete de Terra Services, que preparan la máquina; diez militares, cuarenta Carabineros y cien funcionarios de gobierno y de la Intendencia de Atacama.







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