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El 98% de las casas en Chile tiene televisión. El 87% se informa a través de ella. Sobre el 77% ve todos los días televisión. Números que por sí solos hablan de poder e influencia. Y con la anunciada televisión digital se pasará a un universo potencial de 180 canales. Vendido Chilevisión, ahora los parlamentarios que antes se habían negado a ver el proyecto mientras este canal siguiera en manos del Presidente, ahora quieren ponerle urgencia. Con una torta publicitaria que en 2009 alcanzó los US$ 447 millones en televisión, no se avizora una expansión sideral. "Podrá llegar a 500 o 600 millones de dólares. Pero finalmente tiene un límite, no se va a doblar por la llegada de la televisión digital", dice Chadwick. En la práctica este factor es el que regulará la expansión efectiva que tenga el espectro. Con la venta de Chilevisión se espera que se destrabe la agenda legislativa en torno a la televisión digital.
En paralelo, las adquisiciones concretadas en las últimas semanas consolidaron el aterrizaje de grandes grupos económicos en la industria: Tras un flirteo con Chilevisión, los Luksic -uno de los mayores conglomerados chilenos, con presencia en el rubro financiero con Banco de Chile y en el sector industrial con CCU, entre muchas otras compañías- optaron por Canal 13. Con Chilevisión se quedó Time Warner, que con una capitalización de US$ 34 mil millones, es una de las mayores multinacionales de medios.
Ambos se suman a una industria en la que ya está Mega del grupo Claro -controlador de Sudamericana de Vapores y Cristalerías Chile, entre otros negocios-, y La Red, del empresario mexicano Ángel González, quien maneja una extensa malla de canales en Latinoamérica.¿Qué pasará con la publicidad?
Samuel Benavente, presidente de la agencia SB & Partners y director de Achap agrega un matiz. Cree que sí puede crecer la inversión publicitaria, considerando además que es una industria muy cíclica respecto de la economía. "Lo que va a ir aumentando es el tiempo de conectividad a las tres pantallas. La televisión no debiera crecer sustancialmente. Sí computación y telefonía. La conectividad en movimiento. La gente en Tokio está viendo televisión por sus pantallitas del teléfono", dice.
La televisión digital también despertó el interés por señales más pequeñas. Alvaro Saieh compró en julio la señala Más Canal 22 y fuentes del mercado aseguran que Telecanal, vinculado a Jaime Cuadrado, está en venta.
Los números en juego
En la industria, los cambios ya se sienten. Los tres ejecutivos de TVN que partieron a Canal 13 dejaron en evidencia el competitivo estilo "Luksic" y su interés por seguir la línea del canal estatal, con una programación plural y de calidad. La llegada de Jorge Cabezas al área informativa revela que las noticias serán una de las prioridades. Por el lado de Time Warner, la apuesta estará en la producción de contenido.
Pero los mayores cambios vendrán en el mediano plazo, con el escenario que traerá la nueva tecnología digital. Se verán probablemente más ingresos, con una estructura más compleja y que no dependerá sólo del avisaje. Pero, por otro lado, se deberá desembolsar más en inversiones, en contenidos e infraestructura.
"El tradicional modelo que ha sido vender grandes audiencias a grandes avisadores, se pone entre paréntesis frente a la televisión digital", plantea Lucas Sierra, investigador del Centro de Estudios Públicos, CEP.
Apunta a nuevas fuentes de ingresos: arriendo de la infraestructura a otros creadores de contenidos -que incluso podrían acceder a subsidios estatales-; televisión de pago; transmisión de datos y telecomunicaciones vía alianzas.
Del mismo modo los canales probablemente invertirán más en la producción de contenidos, generando de paso una revitalización en la industria de las productoras.
"Estratégicamente interesa la producción de contenidos, la distribución y el desarrollo de un modelo de negocios rentable", declara Mario Conca, gerente general de Chilevisión. Sin embargo, el ejecutivo es cauto a la hora de pronosticar qué cambios implicará para la rentabilidad. "Va a depender de los costos de implementar la red terrestre", anticipa.
Infraestructura
Por estos días se debate en la industria cómo afrontar las inversiones para desplegar la red digital a lo largo de Chile. Las antenas y transmisores son parte sustantiva de la inversión para la nueva tecnología. De hecho, el Gobierno ha dicho que su interés es acortar los plazos de 8 años a 3 años para que esté operativo el 85% de esta red y a 5 años para el 100%.
Se estima que esto implicará a cada canal unos US$ 30 millones a US$ 40 millones. Por esto, ya hay conversaciones para ver la opción de arribar a un modelo integrado. Algo similar -aunque voluntario-, a lo que se espera para las antenas de telefonía móvil.
"Hay bastante incentivo para que se produzca. Hay ahorros importantes", dice un alto ejecutivo de una estación.
"Es algo viable y que produce ahorro de costos. Tenemos que ir a la ocupación de una antena. Los canales tienen que dedicarse a producir y generar ideas. Y quizá muchos servicios -como antenas y transmisión-, encargarlos a terceros", dice Herman Chadwick, presidente del Consejo Nacional de Televisión (CNTV).
Otra opción es que se abra el negocio a actores que exclusivamente son operadores de infraestructura y la arriendan. En el extranjero ya hay experiencias de ese tipo, como Abertis, que en España soporta la señal de 20 canales digitales.
La extensa red de Time Warner en América Latina a la que entra Chilevisión
I Sat es el canal de cable que transmite películas de cine independiente y a veces extravagantes y rupturistas series de televisión. La mayor parte de su publicidad es argentina, porque de hecho en Buenos Aires están sus oficinas centrales. Ahora I Sat será hermano de Chilevisión, un canal que no se caracteriza por el cine, pero que también ha hecho una propuesta provocadora en la televisión chilena, con buenos resultados financieros.
Chilevisión junto a I Sat integrarán la amplia red de oficinas, productoras y canales que posee Turner Broadcasting System (TBS) Latin America, brazo en la región de Time Warner.
TBS para todo el mundo tiene su base en Atlanta, el mismo lugar donde nació la ya mítica señal de CNN, el primer canal de noticias las 24 horas del mundo. Desde esa ciudad opera Juan Carlos Urdaneta, presidente de TBS Latin America, ejecutivo que estuvo para las negociaciones con Chilevisión, no así para el acuerdo que se selló el martes en la noche y que está a la espera de las autorizaciones oficiales correspondientes.
Cuatro importantes centros de producción y transmisión en el mundo posee TBS. Estados Unidos, para el mercado doméstico y Canadá; Inglaterra, para Europa; Hong Kong, para Asia, y Argentina para el mercado latinoamericano.
Atlanta tomó la decisión de migrar hacia Buenos Aires su plataforma de producción y emisión de canales para la región. La inversión del proceso costó en un primer momento US$ 32 millones. El éxito de esta aventura de negocios hizo que se pusieran pantalones largos en 2007: TBS adquiere las señales de Imagen Satelital S.A., con una inversión aproximada de US$ 235 millones. El vendedor fue el grupo Claxson.
Con Argentina como la operación más importante (con 700 empleados), TBS tiene presencia en Ciudad de México, Ciudad de Panamá, Santiago, Miami, Sao Paulo y Bogota. A través de sus señales de cable, TBS cumple veinte años en la región en 2010. El año pasado abrieron sus oficinas en Colombia.
¿Urgencia para el proyecto?
"Hay un compromiso de sacarla lo antes posible. Espero que se le ponga urgencia para que pase al Senado y yo me comprometo a que en enero tenemos despachada esta ley", dice el senador Guido Girardi, presidente de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones de la Cámara Alta.
Mientras, el líder del CNTV plantea una nueva ley "para el siglo XXI". "Yo creo que la legislación Cortázar respecto a la televisión digital pasó de moda; tenemos que dictar una ley nueva, partiendo prácticamente de cero", dice Chadwick. Apunta a que bajo el nuevo escenario se requiere regular sistemas audiovisuales y no sólo la televisión. "Vale decir, el Consejo de Televisión tiene que tener un rol más importante dentro de la sociedad, que no esté limitado sólo al control o atribución con respecto a la televisión, sino que sea más bien un Consejo Nacional de Medios Audiovisuales", dice. En la práctica, eso lo dejaría monitoreando también lo que se difunde en imágenes en telefonía móvil e internet, por ejemplo.
Lucas Sierra plantea que podría ser positivo separar los proyectos, de modo que haya una "ley corta" para los aspectos técnicos (régimen de concesiones), y dejar los temas de contenido (como los poderes del CNTV) para una ley larga, con una discusión más amplia.