Fondos Mutuos
Pese al anuncio de una nueva emisión de deuda neta por US$ 350 mil millones en julio-septiembre y de otros US$ 380 mil millones entre octubre y diciembre, que hizo el lunes el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, las tasas de interés de los bonos del Tesoro (emitidos por el Gobierno) no reaccionaron mayormente al alza como cabría esperar ante la fuerte oferta de instrumentos públicos.
Desde Nueva York, Vladimir Werning, economista de JP Morgan para América Latina, explica que lo que está detrás son expectativas de una moderación en el ritmo de crecimiento de la economía norteamericana, en virtud de lo cual las tasas de interés de corto plazo van a quedar a un nivel bajo por un tiempo más prolongado.
"Efectivamente, ha habido una continua reducción de las tasas, a pesar de la oferta de papeles y creo que tiene que ver con una concepción sobre expectativas de riesgos deflacionarios y una potencial reacción de la Reserva Federal (Fed) con medidas adicionales para mantener las tasas bajas y apuntalar la recuperación", señala.
En su opinión, no hay lugar para estímulo fiscal, pero en el mercado hay expectativas sobre la posibilidad de estímulos monetarios adicionales. Una de las herramientas que tiene la Reserva Federal es un compromiso explícito de mantener bajas las tasas de interés por un tiempo más prolongado.
Otro tipo de medidas sería apuntar a una inflación mayor a la que presume implícitamente el mercado (la Fed no tiene una meta explícita de inflación, pero se presume que la zona de comodidad es algo por debajo del 2%).
Una tercera herramienta sería inyectar liquidez adicional al mercado, con medidas cuantitativas o de recompra de bonos u otro tipo de activos, como lo venía haciendo, pero esos programas ya terminaron. La pregunta, dice Werning, es si la Fed debería volver a aplicar este instrumento para tener un impacto adicional en un momento en que su accionar con la tasa de interés está limitado.
En el mercado norteamericano hay cierto convencimiento de que la tasa de interés de política monetaria en EE.UU. va a permanecer en los niveles actuales de cero a 0,25% por todo este año y al menos hasta el segundo trimestre de 2011, dice Jorge Selaive, economista jefe del banco local Bci. Con todo, su percepción es que bajas adicionales en las tasas de los bonos del Tesoro son menos probables y lo que hay, es mayor espacio para un alza.
¿Sigue el refugio?
Hasta ahora, los bonos del Tesoro se han mantenido como refugio para los inversionistas, en un contexto en que los países de la Eurozona enfrentan una crisis. Pero el comportamiento de las tasas de estos instrumentos ya no es sólo un tema de aversión al riesgo, dice Edgardo Bastías, gerente de Estrategias de Inversión de Cruz del Sur Corredora de Bolsa.
De hecho, en julio los mercados accionarios recuperaron fuerza. El S&P rentó 6,88%, pero la tasa de los bonos del Tesoro a 10 años cayó ligeramente, lo que también asocia a las expectativas de pocas presiones inflacionarias y menor crecimiento económico que harán mantener baja la tasa de interés en Estados Unidos por un buen tiempo e incluso podría haber nuevas medidas de estímulo por parte de la Reserva Federal.
No obstante, en la medida que la economía norteamericana se vaya normalizando y cuando el sector privado se recupere en forma sostenida en los Estados Unidos, va a competir por fondos de largo plazo con el Gobierno.
"Creemos que las tasas de los bonos del Tesoro en general debieran ir hacia arriba y eso debiera meterle alguna presión adicional a las tasas de interés en Chile", señala Bastías.
Según Selaive, existe una correlación de 50% entre las tasas de interés de largo plazo de los Estados Unidos y las tasas en Chile, de forma tal que si la tasa de los bonos del Tesoro subiera 100 puntos base, lo más probable es que las tasas chilenas subirían 50 puntos base.
Hoy en día la economía chilena está en un proceso de normalización de la tasa de interés de política monetaria (TPM). "Vamos a estar bajo una presión alcista sobre toda la curva de tasas, las de corto plazo y de largo plazo, en definitiva las que están ligadas a los créditos hipotecarios. Esta presión alcista va a ser sólo parcialmente contrarrestada por el escenario externo", plantea Selaive.
Una inversión de bajo riesgo, pero poco rentable
Las tasas que pagan los bonos del Tesoro de los Estados Unidos son muy bajas desde el punto de vista del inversionista.
Pero cuando hay mucha aversión al riesgo y mucha incertidumbre, los inversionistas buscan refugiarse en este tipo de instrumentos que son de buena calidad, puesto que su gobierno tiene una institucionalidad y brinda confianza de que será capaz de servir su deuda en el mediano y largo plazo.
Dado que son instrumentos de baja rentabilidad, no constituyen un atractivo para inversionistas institucionales como las AFP chilenas, cuyas inversiones en el extranjero están mayoritariamente en renta variable.
Pero para inversiones soberanas o de privados que sean muy conservadoras y que busquen garantizar el pago del retorno más allá de garantizar rentabilidad, los bonos del Tesoro son una buena alternativa.
En la actualidad, el 81,8% de los recursos del Fondo de Estabilización Económica y Social y el 72% de los recursos del Fondo de Reserva de Pensiones están invertidos en activos soberanos en dólares, euros y yenes.