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La intrincada historia del diario La Nación, que condiciona su eventual venta

domingo, 09 de mayo de 2010

A.G., P.O. y M.W.
Economía y Negocios

La empresa dueña del diario La Nación tiene accionistas privados con derechos preferentes. Y la misma compañía edita el Diario Oficial.






En su origen no era estatal. Lo fundó Eliodoro Yáñez en 1917. Luego pasó a manos del gobierno de Ibáñez. Vino la crisis del año 30 y los privados retornaron como accionistas junto al fisco.

Es parte de la historia del diario La Nación, compañía que por estos días volvió a salir al debate público luego que el propio Presidente Sebastián Piñera se abriera a la posibilidad de una venta.

"Hay dos opciones: transformar el diario La Nación en un diario al servicio del Estado y de todos los chilenos, y no de los gobiernos de turno, o simplemente reconocer que no hay una razón que obligue a ningún Estado a tener un diario oficial. Esa decisión la estamos evaluando y es perfectamente consecuente con lo que sostuvimos en la campaña", dijo el lunes el Presidente.

La sola decisión de analizar el tema -incluido encargar un informe al abogado Carlos Zepeda por parte del Ministerio del Interior- puso en el tapete un dilema.

Hay accionistas privados con derechos preferentes en la compañía Empresa Periodística La Nación (ver infografía), que a su vez es la propietaria del diario La Nación y edita el Diario Oficial. Pero es este último el corazón del negocio. El Diario Oficial es el verdadero responsable de los resultados en azul de la compañía, no el producto periodístico La Nación.

Mientras las utilidades 2009 de la empresa en su conjunto alcanzaron $2.495 millones, el diario La Nación tuvo pérdidas estimadas en casi $2 mil millones en ese año.

El Diario Oficial "no es vendible"
Daniel Platovsky, presidente de la compañía, es claro en el análisis: una posible venta no incluiría las acciones de la compañía, sino sólo el producto periodístico.

"El Diario Oficial es un servicio público, no es vendible, sería improcedente", dice.

Y plantea que no hay una fecha impuesta para que los accionistas arriben a una decisión respecto de las opciones de venta del diario La Nación, aunque esperan tenerla en un "plazo razonable", indica.

Así planteado, lo que se valoriza es el negocio editorial y eventualmente se podría incluir la venta de la filial de distribución, Vía Directa.

Pero en privado algunos conocedores dudan de la viabilidad comercial de vender La Nación. Qué actor podría tener interés -y a qué precio- sobre un negocio que arroja pérdidas. "Nadie lo va a comprar", dicen algunos.

Otros involucrados plantean que la marca tiene valor -mal que mal tiene 80 años-, está el know how periodístico y activos propios del giro, aunque reconocen que el valor del diario no tiene mayor peso en los $ 14 mil millones de patrimonio de la sociedad en su conjunto.

Los escenarios
Fuentes ligadas a La Nación coinciden en que, si se opta por vender, la única forma en que no se vulneren los derechos de todos los accionistas es que se cumpla con ciertas condiciones. Que se preserve el Diario Oficial, los activos inmobiliarios y la imprenta.

Pero si el fisco optara -como vía para no participar de un diario- por la venta de su 69% en la sociedad, allí las dudas se plantean respecto del Diario Oficial, que ya no quedaría como un servicio público.

No hay consenso sobre este punto: algunos aseguran que el Diario Oficial fue un aporte patrimonial a la sociedad Empresa Periodística (que viene de los años 30), y otros creen que podría interpretarse como una concesión que puede ser caducada.

Algo que se ve con escasa viabilidad política es el cierre del diario La Nación. Hay connotaciones laborales (trabajan más de 200 personas) y otro partícipe se cuestiona si es sensato poner fin a una historia periodística que tiene más de 80 años de vida, por una coalición que puede gobernar cuatro años.

¿Empresa estatal?
Aunque La Nación ha pasado por manos privadas y públicas desde su creación, su naturaleza jurídica no concita acuerdo. ¿Es una empresa estatal con participación de privados o una empresa privada con participación estatal?

Un dato revelador: hace algunos años, a propósito de la creación del Sistema de Empresas Públicas (SEP), se evaluó la posibilidad de incluir a La Nación dentro de las compañías que quedarían bajo este paraguas estatal.

En su momento no prosperó. "A nivel político se llegó a la conclusión de que no debía regirse por las normas del SEP, porque no era una empresa del Estado, sino una sociedad anónima comercial", rememoran dos partícipes de ese proceso.

Por otro lado, más allá de que el fisco sea el accionista mayoritario, con el 69% de las acciones, los títulos de la sociedad Colliguay -donde conviven los tres accionistas privados, Enrique Alcalde Undurraga, Luis Eduardo Thayer Morel y Raimundo Valenzuela de la Fuente- tienen derechos preferentes.

Esas preferencias también vienen del año 30 y -aunque han sufrido modificaciones-, se extienden hasta el año 2042.

Por estatuto, esas preferencias se traducen en que, en caso de venta, los accionistas tienen la primera opción de compra (si una parte decide vender, debe ofrecer en primera instancia a la otra). También esos títulos preferentes de Colliguay les dan poder sobre amplias materias económicas de la compañía. En concreto, debe haber dos votos de los directores de estas acciones para materias como la venta de un activo.

Las acciones preferentes vienen de la década del 30

Tras el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, y ya en medio de la crisis económica mundial, en la década del 30 se ofreció a los acreedores del diario capitalizar deudas. En este marco, en 1934 surge como tal la Empresa Periodística La Nación S.A., con participación de estos privados a los que se les dan las llamadas acciones preferentes o con privilegios.

En los 90 se produjo el ingreso de los actuales accionistas privados. Enrique Alcalde ingresó al directorio de La Nación en marzo de 1990 en representación del paquete de acciones que tenía el abogado Juan Jorge Lazo (18%), quien al año siguiente -por el contexto político- decidió vender. Y le ofreció su paquete a Alcalde.

Éste compró en compañía de Juan Cavada y Ricardo Halabí (también directores en esos años). La operación la hicieron a través de Colliguay, constituyéndose para esos efectos. Al tiempo surgió también la venta de otro paquete (11%) que estaba en manos de Radio Nacional, completándose el 29% por parte de la misma sociedad Colliguay. Luego Juan Cavada le vendió sus acciones a Raimundo Valenzuela. Y Halabí, a Luis Eduardo Thayer.

Algunas de las preferencias de estas acciones se restringieron durante el gobierno de Patricio Aylwin, como el pago de 5% de interés patrimonial al año, antes de repartir utilidades. Respecto del reparto de utilidades, lo que afecta por igual a los accionistas preferentes y ordinarios, se aumentó del 30 al 40%.



Puerto Madero, una empresa espejo

Puerto Madero es una sociedad "espejo" de Empresa Periodística La Nación, donde se replican accionistas y estatutos. Los activos de la imprenta son de propiedad de La Nación, arrendados a Puerto Madero para que cumpla su giro de negocios, que incluye ofrecer servicios a clientes como la industria del retail. Esto se hizo en 2009 para pagar deudas de la imprenta con la sociedad periodística.


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