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El "clan Marshall": la influencia matemática y familiar del nuevo prorrector de la U. Católica

lunes, 10 de mayo de 2010

Bernardita Serrano Bascuñán
Economía y Negocios

Cinco de los siete hermanos Marshall Rivera tienen doctorados, y varios han alcanzado posiciones importantes como consejeros del Banco Central, ministros de Estado o en cargos académicos.





Ya se ha transformado en una tradición. Cada vez que uno de los hermanos Marshall Rivera recibe un reconocimiento o es nombrado en algún cargo, los siete se juntan a celebrar. Así lo hicieron cuando a Enrique -el mayor de la familia- lo nombraron consejero del Banco Central, cuando Jorge asumió como ministro de Economía durante el gobierno de Aylwin y como consejero del Banco Central, y cuando Pablo accedió a la categoría de profesor titular en la Universidad Católica.

Hace un par de días, la familia se volvió a reunir, pero esta vez en la casa del menor de los hermanos, Guillermo, el mismo día en que se hizo oficial su nombramiento como prorrector de la Universidad Católica. Un nombramiento que para Victoria, la única mujer de la familia, era algo esperable porque "reconocidamente, es el mejor decano que ha tenido la Facultad de Matemáticas de la UC".

Según cuentan los hermanos, no son para nada "achoclonados", pero sí son "solidarios" y se juntan sagradamente los domingos a tomar té en la casa de Filomena, su madre. "Ella tiene 86 años y es la que lleva el pandero. Le gusta introducir temas y provocar a sus hijos (ríe)... es lejos la más activa intelectualmente. Es una mujer brillante", cuenta Guillermo, quien el 1 de abril asumió su nuevo cargo en la UC.

Es en esas reuniones que los siete hermanos aprovechan de comentar la actualidad, tal como lo hicieron durante su juventud en los almuerzos dominicales. Según coinciden, fueron esas instancias las que, en parte, marcaron su educación y los formaron en el pensamiento. Sacerdotes jesuitas, el cardenal Raúl Silva Henríquez y los tíos filósofos, economistas e investigadores de los dos lados de la familia eran invitados a verdaderas "tertulias" dominicales en las que se conversaba de todo. "En mi casa se hablaba mucho de política y había un vínculo respecto de los temas de la sociedad. Se conversaba mucho, pero era el conversar por el gusto de hacerlo y no por el afán de convencer al otro", recuerda Jorge, quien hoy es director del think tank Expansiva UDP.

Valor del conocimiento
Enrique, consejero del Banco Central, no tiene recuerdos de que, por ejemplo, su madre hubiera estudiado con ellos, pero sí recuerda la importancia que se le daba a la educación y al estudio en su casa. "El ambiente en el que crecimos era de excelencia y de valoración a los estudios, y eso creo que influyó", recuerda Guillermo.

Según Pablo, quien es profesor titular y director del magíster en Ciencias de la Administración de la UC, "algunos de nosotros no hubiésemos estudiado tanto si es que no hubiese sido por ese empuje de nuestros padres".

De los siete hermanos, todos siguieron carreras ligadas a los números; economía, ingeniería y matemáticas, pese a que su padre era abogado y su madre asistente social. Además, cinco de los siete estudiaron doctorados.

La generación de los sobrinos está siguiendo el mismo camino. Aunque las profesiones que han elegido no están todas ligadas a las matemáticas como las de los tíos y hay diseñadores, médicos y arquitectos, actualmente tres de los veinticinco están estudiando doctorados o magísteres en el extranjero.

Victoria, la emprendedora de la familia

Aunque son fuertes en el área del conocimiento y del pensamiento, los negocios no son un plano en los que hayan incursionado con éxito. La única que se salva, dicen, es Victoria, que dejó la docencia para montar una empresa que comercializa E-mat, un software que creó y que ha permitido que más de 80 colegios mejoren su rendimiento en el área matemática del Simce.

La única vez que los hermanos decidieron emprender, crearon la Consultora Marshall y Marshall, pero no llegaron muy lejos. "No tenemos mucha pasta para los negocios", ríen.


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