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Terremoto aumenta hasta en un 70% la demanda por servicios de control de plagas

jueves, 06 de mayo de 2010

Pablo Tirado Henríquez


Roedores, arañas y baratas son algunas de las "visitas indeseables" que están teniendo las industrias y los hogares.

Pueden estar acechando detrás de una puerta, en los entretechos de las casas o en el jardín. No se trata de monstruos de una película, sino que de unos "enemigos" mucho más silvestres, pero igual de aterradores: las plagas.

Pequeños invasores que viven una suerte de explosión durante la temporada otoño-invierno y que este 2010 se han visto potenciados a causa del terremoto, provocando un aumento de hasta 70% en la demanda por servicios de control de plagas. ¿Los más problemáticos? Ratones, baratas y arañas.

Juan Carlos Acuña, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Control de Plagas (Achicpla), explica que en los meses previos al invierno aumenta la presencia de roedores, ya que migran desde los patios y jardines hacia las casas para protegerse del frío. "Esa conducta habitual, sumada al derrumbe de casas provocó que la población de roedores esté hoy más activa que nunca", dice.

De la misma opinión es Juan Pablo Jamett, gerente general de Desan, quien asegura que el movimiento telúrico también desencadenó un aumento de arañas. "Los arácnidos están presentes durante todo el año y generalmente se hacen más visibles en primavera, pero los movimientos de la tierra los han hecho aparecer ahora", asegura.

Zonas afectadas
De acuerdo a los expertos, la presencia de plagas a lo largo de Chile está siendo directamente proporcional a la intensidad del terremoto en la zona. Así, por ejemplo, ciudades como Chillán, Curicó, Talca y Concepción están enfrentando los mayores problemas, especialmente a causa de roedores. "Después del terremoto pensamos que la empresa iba a verse muy afectada en esas zonas, pero nos dimos cuenta que pasó todo lo contrario", comenta Claudio Vargas, gerente de operaciones de Truly Nolen.

En la Región Metropolitana, en tanto, las comunas con mayor demanda por estos servicios son Ñuñoa, Providencia, La Reina, Peñalolén, Paine, Buin, Renca y Huechuraba.

A la caza
Aunque cualquier persona puede tratar de exterminar una plaga, las autoridades recomiendan empresas con certificaciones de calidad. En la Región Metropolitana, por ejemplo, existen más de 200 autorizadas por la Secretaría Regional de Salud.

Por lo mismo, se trata de un mercado altamente competitivo, en el que las más grandes pueden llegar a facturar cerca de $200 millones mensuales, mientras que las más pequeñas alrededor de $2 millones.

La mayoría de las compañías del rubro dividen su clientela entre industrias y casas, siendo las primeras las más apetecidas. "En nuestro caso, un 75% de los clientes son industrias, con las que tenemos implementados sistemas de control periódicos", dice Juan Pablo Jamett, de Desan.

Ratas versus insectos
Los métodos para controlar una plaga -los especialistas prefieren no hablar de erradicación, porque según señalan eso es imposible- dependen de su origen. Para los ratones, por ejemplo, se utilizan trampas y veneno.

Waldo Salinas, gerente de operaciones de Fumigax, comenta que se opta por compuestos como la bromadiolona que mata lentamente al roedor. "Las ratas son muy inteligentes y si se dan cuenta que un alimento causó la muerte de alguna de ellas, por lo general dejan de comerlo", asegura. Debido a ello, el control de ratas implica una serie de medidas dignas de la milicia, que consideran perímetros de seguridad que cercan a los roedores.

Por otro lado, en la lucha contra insectos y arácnidos, las opciones más recurrentes son las fumigaciones con productos químicos y, en el último, también se opta por radiación ultravioleta.

Los precios de estos servicios varían dependiendo de la empresa, el tamaño y la ubicación del recinto que requiere ser tratado. Así, por ejemplo, desratizar una casa de 200 m2 puede costar desde $40 mil más IVA. El servicio generalmente incluye dos visitas, una primera para aplicar los sistemas de control y otra, unos días después, para examinar el recinto.

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