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Destacados economistas trazan el camino de Chile para financiar la reconstrucción

domingo, 07 de marzo de 2010

Alejandro Sáez Rojas
Economía y Negocios

"Aún no sabemos con exactitud cuántos recursos se requerirán para la reconstrucción. Pero lo que no cabe duda es que serán cuantiosos", dice el académico de la Universidad de California, Sebastián Edwards.




"Terremoto hipócrita", es una de las descripciones para la catástrofe que sufrió Chile. Aunque en algunas zonas del sur los daños son evidentes, en otras áreas la destrucción es engañosa. Por esto, para las autoridades que enfrentarán la reconstrucción cuantificar los perjuicios será difícil

A poco de ocurrir el desastre, agencias internacionales situaban las pérdidas, en forma provisoria, entre US$ 10 mil millones y US$ 30 mil millones.

Junto con toda la logística en terreno, las autoridades del futuro gobierno tendrán que hacer ingeniería no sólo en los edificios, sino que también financiera.

"El Mercurio" consultó a un grupo de destacados economistas locales sobre cómo y dónde recaudar los fondos para "levantar Chile", uno de los lemas posteriores al terremoto. Y aunque existen los fondos del cobre, es posible que se requiera deuda.

"Dada la magnitud del daño, endeudarse es inevitable a pesar de todos los esfuerzos internos que deberán hacerse", comenta el ex presidente del Banco Central Carlos Massad.

Pero el ex titular del instituto emisor es cauto. El problema no es sólo de dinero, sino que estén disponibles los otros recursos, humanos y materiales, para ir acelerando el trabajo de reconstrucción.

Chile puede hacer uso de los fondos del cobre (US$ 11.285 millones), estima Jorge Desormeaux. Pero si requiriera endeudarse, estos mismos ahorros le dan una posición que pocos países en el mundo pueden emular.

El ex vicepresidente del Banco Central apunta también al efecto del mayor desembolso fiscal que se necesitará. Aunque se piense que en esta coyuntura la capacidad de gasto es limitada sólo por el lado de los recursos, también hay que considerar los efectos macroeconómicos de un fisco que debe estar más presente. Un tipo de cambio real que se aprecie tendría un efecto negativo sobre la recuperación.

La fórmula para conseguir recursos para la reconstrucción al final puede ser una combinación de todas las herramientas disponibles. Desde ya, utilizar los fondos del cobre o recurrir a endeudamiento interno y externo.

"Si se trata de endeudamiento de gobierno, la forma más barata es la colocación de un bono soberano en los mercados internacionales", dice Desormeaux.

"Chile puede endeudarse, pero no lo necesita", al menos en el mercado externo, opina el también ex presidente del Banco Central Andrés Bianchi. Lo que sí se puede realizar es financiar parte del déficit en que se incurrirá con emisión de deuda local, para no afectar el tipo de cambio.

Sebastián Edwards: “Sería un acto de una tremenda irreponsabilidad” no ir a los mercados de capitales para financiar la reconstrucción.

—¿Puede y necesita Chile endeudarse para costear la reconstrucción del país?
“Aún no sabemos con exactitud cuántos recursos se requerirán para la reconstrucción. Pero, lo que no cabe duda es que serán cuantiosos”.

“Ciertamente estamos hablando de más de US$ 10 mil millones. Algunos cálculos muy preliminares incluso hablan de hasta US$ 30 mil millones. Esta es una cifra increíblemente alta y, sin duda, el nuevo gobierno deberá recurrir a los mercados de capitales para obtener parte de estos fondos. Sería absurdo no hacerlo; peor que eso, sería un acto de una tremenda irresponsabilidad”.

—¿Por qué sería un acto de irresponsabilidad no acudir a los mercados financieros? Hay gente que ha planteado el uso de los fondos del cobre...
“Bueno, por eso digo que parte de esos recursos deben obtenerse de un mayor endeudamiento. Otra parte debe venir de los fondos del cobre”.

“Ahora, este fondo tiene poco más de US$11 mil millones, lo que, posiblemente, no sea suficiente para financiar el esfuerzo completo de reconstrucción. Al final, debe ponerse un paquete de financiamiento cuantioso en su volumen, y razonable en sus fuentes. Las empresas financian sus programas de expansión con una mezcla de capital propio y de deuda. El país debe hacer lo mismo”.

—¿El endeudamiento debe hacerse en Chile o en el exterior?
“Debe buscarse una fórmula que minimice el costo total de esta operación. Esto es, tanto el costo financiero como el costo sobre el valor del dólar. Por ello debe recurrirse tanto al mercado de capitales global, como al mercado local”.

—Financieramente, ¿Dónde le conviene más a Chile endeudarse? ¿FMI, Banco Mundial, mercado financiero europeo, asiático, norteamericano?¿Una mezcla de todos?
“La respuesta es muy simple. Deben obtenerse los recursos de aquellas fuentes que sean más convenientes. Ahora, habiendo dicho esto, no corresponde recurrir al FMI ya que el país no se encuentra enfrentando una situación de crisis externa. Una de las ventajas de recurrir a diferentes mercados es que de ese modo se puede emitir deuda en diferentes monedas, reduciendo el riesgo cambiario de la operación”.

—¿De qué manera afectará el debilitado mercado financiero mundial a la necesidad de Chile de obtener recursos?En el mercado financiero global hay una enorme cantidad de recursos líquidos en estos momentos. Tan sólo los bancos de los Estados Unidos tienen recursos ociosos – los que están depositados en la Reserva Federal – que exceden 1.2 trillones de dólares. El problema no es la liquidez. El problema es que continúa habiendo una gran aversión al riesgo, un rechazo a prestarle a empresas o países riesgosos (como Grecia). Pero, debido a su bajísima deuda y a su política fiscal sana, Chile no es un país riesgoso. Al contrario, es un país muy seguro y muy atractivo”.

—Un eventual mayor endeudamiento afectará la clasificación de riesgo chilena?
“No lo creo. Hay que pensar que en estos momentos la deuda pública chilena (en términos brutos) es de aproximadamente 8% del producto interno bruto. Esta es una de las más bajas del mundo. De hecho, sólo un puñado de países —menos de una decena— tiene una deuda más baja”.
“Si Chile llegara a endeudarse en US$ 30 mil millones – una cifra hipotética y muy alta – su deuda pública llegaría a un 27 % del PIB. Esta cifra sigue siendo muy baja; menos, de hecho, que la de todos los países avanzados”.

“Por ello, un aumento sustancial de la deuda no debiera afectar la calificación de riesgo país. Ahora, para que esto sea efectivamente así se requieren tres cosas: Asegurarse que los dineros se gasten en forma eficiente, que los proyectos de reconstrucción sean adjudicados en forma transparente y competitiva, y que estos sean gasto de “una sola vez” y no gastos recurrentes”.

—Pese al endeudamiento, ¿se verá obligado Piñera a recortar gasto público prioritario como el de educación?
“Desde luego. Además de endeudarse, deben reasignarse recursos y repensarse prioridades. Ahora bien, el proceso de reconstrucción también presenta una gran oportunidad para reducir burocracias y papeleos, y para modernizar regulaciones y hacer una gran reforma de procesos, permisos y licencias. El nuevo gobierno debiera ponerse una meta ambiciosa y simple a la vez: que en no más de un año Chile esté, en lo que a trámites y burocracia se refiere a un nivel similar al de Nueva Zelandia. Esto sería magnífico, y permitiría que la reconstrucción fuera rápido, eficiente y robusta”.

—¿Existe alguna estimación de cuánto deberá aportar el sector privado a la reconstrucción?
“Aún no hay una estimación, pero no cabe duda que muchos de los costos serán cubiertos por compañías de seguros. Éstas son instituciones privadas, y su contribución al esfuerzo será importante. También veremos donaciones y esfuerzos de empresas por financiar las reparaciones de los daños sufridos en sus instalaciones”.






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