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Hasta el 27 de enero pasado, todo hacía pensar que el 3 de marzo sería la esperada y anunciada reinauguración del principal recinto deportivo chileno. Pero al día siguiente, cuando se supo que las 55 mil butacas nuevas de color rojo no iban a llegar a tiempo, estalló la polémica.
Desde el Gobierno, las explicaciones fueron claras: "Por culpa de una empresa que no cumplió sus compromisos, y a la que pasaremos las multas correspondientes, no podremos reinaugurar el Nacional con la fiesta que esperábamos", sostuvo la jefa de la División de Arquitectura del MOP, Verónica Serrano.
Pese a la elocuencia de la funcionaria, en el Ministerio de Obras Públicas y en la empresa Bash sabían desde principios de diciembre que el Estadio Nacional podía no estar listo para el partido entre la selección chilena y su similar de Sudáfrica.
"El Mercurio" revisó paso a paso los documentos que dan cuenta del proceso de licitación y adjudicación, y ocurre que el contrato suscrito entre la empresa Bash y el Ministerio de Obras Públicas recién cumplió su último trámite el 10 de diciembre, cuando la División de Administración de esa cartera dio luz verde al convenio a través de una resolución.
En la práctica, sólo a partir de ese día comenzó a moverse la maquinaria que debería fabricar y trasladar desde Italia 55 mil butacas y dejarlas perfectamente instaladas en el coliseo. Todo en 130 días.
En el Gobierno alegan que si la fabricación de los asientos hubiera comenzado al momento de la firma, los tiempos calzaban perfectamente. Sin embargo, cercanos al negocio desestiman esa tesis en el entendido de que ninguna empresa seria echa a andar una gigantesca maquinaria sin los contratos plenamente validados.
Paso a paso
El 26 de octubre, la comisión evaluadora eligió a Bash; hubo que esperar hasta el 18 de noviembre para la firma del contrato y hasta el 10 de diciembre para que el proceso se formalizara vía resolución.
Cercanos al proceso tienen más preguntas que certezas, pero lo cierto es que los tiempos nunca cuadraron. Si se toma como punto de partida el 10 de diciembre, la empresa tendría hasta mediados de abril para terminar. En ese caso estaría dentro de plazo, y las amenazas de acciones judiciales planteadas por el ministro Sergio Bitar no tendrían asidero.
Ahora, si se toma como punto de partida el 18 de noviembre -cuando las partes firman el contrato-, las fechas tampoco cuadran. En ese caso, la empresa tenía hasta el 26 de marzo para terminar las obras, 15 días después del cambio de gobierno y 23 después de la fecha en que se jugaría el partido inaugural.
Llama la atención que el Ejecutivo haya esperado casi dos meses para formalizar el contrato cuando había otras cinco empresas compitiendo. Esto, suponiendo que la idea era acelerar el proceso y así coronar la administración de la Presidenta Bachelet con la inauguración de una obra emblemática.
La explicación que entregó la directora de la División de Arquitectura del MOP, Verónica Serrano, es que el Ejecutivo tenía todo dispuesto para formalizar el negocio, pero que el gerente general de Bash, Gregorio Palacios, no cumplió con los tiempos bajo el argumento que estaba haciendo gestiones para conseguir las boletas de garantía.
Lo curioso es que el proceso siguió avanzando en base a compromisos de palabra. "El gerente general de Bash se comprometió a que el primer embarque de butacas llegaba el 15 de enero y no cumplió. Nosotros operamos de buena fe".
¿Por qué Bash no quedó fuera de concurso si no llegó con las garantías a tiempo? Según Serrano, "no teníamos otra opción, puesto que la única salida era otra licitación y eso retrasaba más las obras (...) además, yo puedo estar indignada con Bash, pero lo cierto es que esa empresa ganó en buena ley, tanto por la calidad del producto como por el precio".
El único error atribuible al MOP, dice Serrano, es no haber revelado antes, que la empresa no estaba cumpliendo con los tiempos pactados.
Consultado por "El Mercurio", el gerente general de Bash, Gregorio Palacios, se limitó a decir que la empresa no está dispuesta a exponerse a una pelea pública con el MOP, pero que el mercado conoce perfectamente la seriedad con que operan.
Otras fuentes agregan que si el retraso es atribuible exclusivamente a Bash, el Gobierno tendría que haber liquidado el contrato, haber hecho efectivas las garantías o haber iniciado las acciones judiciales anunciadas por Bitar.