Fondos Mutuos
"Usted sería mi principal ejecutivo", le dijo una vez Anacleto Angelini al padre Renato Poblete, según cuenta Javier Garrao, director de marketing del Hogar de Cristo y testigo directo de esa conversación. Y es que los logros como gestor social del jesuita que falleció esta semana fueron admirados por los hombres de negocio. Los Luksic y Carlos Alberto Délano destacaban sus habilidades de persuasión.
Como jefe era exigente, pero no en un sentido autoritario: "Tenía empatía y sentido del humor. Siempre estaba preguntándote cómo hacer las cosas mejor", asevera una de sus colaboradoras.
Con este estilo consiguió que la verdadera empresa que es el Hogar de Cristo llegara a atender hoy a 22 mil personas diariamente, cuando en 1981 sólo recibía a 350. Sin eficacia y empuje, esta misión titánica no habría sido posible.
Javier Garrao conoció de cerca la labor de Renato Poblete. Trabajó con el sacerdote desde 1996. Tiene sólo 40 años, pero en sus conversaciones con el padre supo de primera fuente las distintas tareas en que se embarcó.
"Action Now", cuenta Garrao, era una de las principales frases que utilizaba en su trabajo el religioso. Hablar inglés no era pretensión. Estudió teología en Maryland y sociología en Nueva York. Sus viajes a Estados Unidos, invitado por diferentes entidades y amigos empresarios, eran clave para imbuirse de ideas sobre cómo potenciar la obra de caridad iniciada por San Alberto Hurtado.
Así trajo a Chile el proyecto de donar el vuelto, que comenzó en los supermercados Lider a mediados de los noventa. Partieron, narra Garrao, con una alcancía en las cajas de los supermercados. Se modernizaron, y lograron introducir un software que hoy les permite a las personas donar automáticamente. Hoy ya es una costumbre. Cuando surgían ideas para terminar con las monedas de $1, por su escaso uso, el padre Poblete se enojaba: "¡Si las eliminan, dejamos de percibir muchos recursos!". Con el tiempo, más firmas se fueron sumando al proyecto: Cruz Verde, La Polar, Tricot. Cencosud lo tiene en todas sus tiendas para aportar al "Fondo Esperanza", una iniciativa de emprendimiento del Hogar.
En total, por vueltos recaudan $1.300 millones anuales, con una transacción promedio de $8. Eso significa 162 millones de aportes en un año. El presupuesto total del Hogar es de $36 mil millones (US$ 67 millones). $20 mil millones provienen de donaciones. Otro porcentaje (un tercio) lo da el Estado, y el resto los servicios como la funeraria.
Otro de sus grandes aciertos fue la " Cena Pan y Vino ", que trajo desde Estados Unidos en 1984. Sabía que debía contar con un rostro conocido para enganchar a los asistentes. De inmediato reclutó a Mario Kreutzberger. El padre Poblete siempre estuvo ligado al área de marketing: desarrolló junto a su equipo la venta de productos asociados al Hogar, los que hoy se promocionan por internet.
Junto con la agencia BBDO, de Martín Subercaseux, en los ochenta diseñó la campaña de "El Flauta". No hay treintañero que no haya sido marcado por ese comercial en su niñez .
Otro de sus legados es el Programa 1+1 . Lo que aportaba el trabajador, lo igualaba la empresa. No sólo tenía un valor económico, el padre lo miraba como un aporte a la buena convivencia interna en las compañías.
Un cariño especial guardaba el padre Poblete por sus recaudadoras. Son mil mujeres que se dedican, por una pequeña comisión, a recolectar personalmente los fondos de 350 mil socios. Él las llamaba "sembradoras de amor".
Sin embargo, algo quedó pendiente. Hubo un sueño que el padre no alcanzó a cumplir. "Quiero tener un millón de amigos", decía haciendo referencia a la cantidad de socios que quería alcanzar. Probablemente, ahora lo logrará.
De niña, en el Hogar de Cristo, y hoy ingeniera
En el Hogar de Cristo todos la conocían como "La Poquitito", porque era lo que siempre respondía cuando le ofrecían comida. Silvana Soto Corrales tenía diez años cuando junto a sus hermanos, Gonzalo (9) y Juan Pablo (2), llegó al Hogar, en Antofagasta.
Allí los acogieron, para evitar que como hijos de un vendedor ambulante y de una empleada doméstica quedaran solos durante todo el día.
De eso hace más de dos décadas. Hoy Silvana es ingeniera comercial, tiene un magíster, y trabaja en Antofagasta como agente zonal de la empresa Lipigas. Juan Pablo es sociólogo y Gonzalo es asistente social.
A Silvana, la muerte del padre Renato Poblete la tocó profundamente, porque para ella representa la persona que revolucionó el concepto de ayuda social y "marcó mi vida".
"Sin el Hogar todo habría sido diferente, seguramente habríamos vagado todo el día. En cambio, nos entregó las herramientas para el futuro, porque con mis hermanos somos la primera generación de una familia muy pobre que llegó a la universidad. Tuve la suerte de conocer los dos mundos: el de no tener nada, y de aprender con el ejemplo a hacer lo mejor", dice ahora, cuando está casada con un ingeniero y es madre de Martín, de tres años.
Su paso por el Hogar de Cristo es algo que no oculta y que le dejó recuerdos indelebles. "Un día la madre Bernarda lloró y nos pidió perdón porque no le alcanzó para darnos postre. Entonces nos repartió unos calugones amarillos. Hasta el día de hoy busco esos calugones", relata.