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La política monetaria y la crisis: las lecciones de Bernanke

martes, 12 de enero de 2010

Francisco Rosende, Decano de la facultad de Economía de la Universidad Católica
Economía y Negocios

Parece razonable postular que el aparato regulatorio del mercado financiero en los Estados Unidos en los últimos años mostró graves deficiencias, que contribuyeron a dar forma a una aguda crisis.

Después de un año duro, en el que las economías industrializadas transitaron al borde de una depresión, la percepción predominante entre los analistas es que en el presente año se observará una recuperación en la mayoría de estas economías, aunque este proceso no sería vigoroso. Aún quedan muchas tareas y problemas que resolver para las autoridades de éstas, lo que hace difícil que se pueda lograr una recuperación rápida en los niveles de actividad, ventas y especialmente, en materia de tasas de ocupación.

Como era de esperar, el análisis de las causas de esta crisis ocupó un lugar protagónico dentro del encuentro anual de la American Economic Association, realizado a comienzos del presente mes en la ciudad de Atlanta. Si bien las perspectivas de análisis expuestas en los diversos trabajos y conferencias que abordaron este tema eran diferentes, en general las discusiones se plantearon en términos de la responsabilidad que les cupo a las políticas públicas en la gestación de la crisis versus aquellos que subrayaron la inestabilidad de los mercados financieros, en ausencia de una activa gestión regulatoria de los gobiernos.

Dentro de esta segunda perspectiva, algunos economistas como Paul Krugman, reiteraron sus cuestionamientos hacia la hipótesis de que los mercados financieros son "eficientes" y los individuos que participan en éstos, "racionales".

Si bien no resulta posible elaborar una descripción de los principales focos de controversia que levantó el análisis de dicho episodio, parece interesante comentar la presentación del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

En su presentación, Bernanke se hizo cargo de las críticas que ha recibido la Reserva Federal, en diversos trabajos académicos, sobre la base de que dicho organismo habría sostenido una política excesivamente expansiva en los años previos a la irrupción de la crisis. Esto habría impulsado una inflación en el precio de las viviendas y posteriormente el colapso financiero, al comprobarse un fuerte desajuste en dicho precio.

Para Bernanke, tales interpretaciones se sustentan en una evaluación errada del grado de estímulo que entrega la política monetaria a la demanda agregada, lo que en el debate en referencia se focaliza en la tasa de política monetaria que debió haber establecido la Fed, de acuerdo con estimaciones de la "brecha de producto"-diferencia entre el producto real efectivo y una medición del producto "potencial"- y de la brecha entre la inflación efectiva y la tasa objetivo de la política monetaria.

A juicio de Bernanke, una evaluación cuidadosa de la política monetaria seguida por la Fed en los años previos a la irrupción de la crisis permite sostener que ésta no tuvo el sesgo expansivo que han planteado algunos economistas.

Por otro lado, al considerar una muestra más grande de economías, encuentra que el grado de expansividad de la política monetaria tuvo poco que ver con la evolución observada por el precio de las propiedades en éstas. A su juicio, una variable más relevante para explicar el boom inmobiliario de las economías consideradas es el influjo de capitales que estas enfrentaron.

Si bien Bernanke reconoce que es necesaria una mayor investigación y análisis de las causas de este episodio para evitar su repetición, destaca como conclusión de su análisis la necesidad de fortalecer el marco regulatorio dentro del cual se desarrolla la actividad financiera en dicha economía. En particular, sugiere la creación de un consejo que ajuste el aparato regulatorio existente, de modo de articular una mejor respuesta frente a situaciones de riesgo sistémico.

Parece razonable postular que el aparato regulatorio dentro del cual se desenvolvió el mercado financiero en los Estados Unidos en los últimos años mostró graves deficiencias, las que contribuyeron a dar forma a una aguda crisis. Dado ello, una reforma a la institucionalidad vigente parece imprescindible. No obstante, dicha reforma debe partir de la base de que en términos del número y tamaño de los organismos encargados de velar por la estabilidad del mercado financiero norteamericano, no pareciera existir un déficit de regulación o de organismos reguladores, sino que un serio problema de eficiencia en la institucionalidad vigente.

Dos aspectos que no cubre la presentación de Bernanke, y que vale la pena mencionar, son: i) la influencia del mercado financiero en la creación de liquidez, y ii) el proceso de ajuste de este sector en presencia de dificultades.

Con respecto al primer punto, es importante considerar el hecho de que el desarrollo financiero promueve la aparición de una mayor oferta de instrumentos líquidos, los que pueden influir sobre la demanda agregada de un modo parecido al dinero tradicional (circulante y depósitos en cuenta corriente).

Así, algunos economistas como el Premio Nobel Robert Lucas han planteado que la oferta de liquidez aumentó fuertemente con antelación a la crisis en los EE.UU. -contribuyendo a la expansión del crédito y el precio de los activos- sin que ello hubiese motivado reacción alguna por parte de la FED.

Respecto de lo segundo, parece evidente que una economía privada, de mercado, no sólo requiere de indicadores tempranos de problemas en el mercado financiero, sino que además de mecanismos de ajuste para los períodos de dificultades que no descansen en las operaciones de salvataje que discrecionalmente pudieran resolver las autoridades de turno con el dinero de los contribuyentes.

En ese aspecto, la institucionalidad financiera de la economía norteamericana, y también de otras economías industrializadas, parece atrasada. Un antecedente útil dentro de la discusión que al respecto se producirá son las reformas a la ley de bancos introducidas en Chile a mediados de los 80, tras un serio episodio de crisis financiera.

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