Fondos Mutuos
El Índice Mensual de Actividad Económica chileno (Imacec) de agosto anotó una caída de 0,1% en doce meses. Se completan así diez meses consecutivos de contracción económica, de acuerdo al Imacec. La buena noticia es que la recuperación económica comienza a asentarse en Chile, puesto que el Imacec desestacionalizado revela una variación positiva de 0,4% en agosto respecto de julio. El segundo semestre, y en particular el último trimestre, confirmará la recuperación.
Éste puede ser momento de hacer un primer balance. Nadie duda de que nuestra política macroeconómica es seria y que la economía chilena tiene las bases más sólidas en América Latina. Sin embargo, a pesar de ello y de haber conducido políticas fiscales y monetarias altamente contracíclicas, Chile no logró evitar la recesión, y completó cuatro trimestres consecutivos de caída del PIB, desde el tercero de 2008 al segundo de 2009.
Se dijo también que si bien Chile no había podido evitar la recesión, al menos saldría antes que nuestros socios comerciales, pero esto tampoco ocurrió. Las primeras en salir con fuerza, entre el primer y segundo trimestre de 2009, fueron las economías asiáticas. Y en Latinoamérica, Brasil salió ya con vigor en el segundo trimestre de este año. Chile comenzó a recuperarse, junto a gran parte de las economías latinoamericanas, en el trimestre que recién terminó.
Para evitar suspicacias, recurramos a proyecciones oficiales e internacionales. La última proyección de crecimiento para Chile de nuestro Banco Central es de -1,75% (entre -1,5% y -2%). Coincidentemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha aggiornado en su conocida publicación World Economic Outlook de octubre 2009, elevando su estimación de caída para Chile a -1,74%, virtualmente igual a la del BCCh. Con ello, Chile queda en la posición 113 del ranking mundial de crecimiento entre 182 países. Las proyecciones del FMI son de -1,06% para el mundo y de +1,7% para los países emergentes. Esto revela claramente que a nuestro país le fue peor que al promedio mundial y mucho peor que a las economías emergentes, nuestro grupo de pertenencia. Por supuesto, siempre podemos encontrar consuelo con algunos grupos de países a los que les fue peor que a nosotros: economías desarrolladas (-3,4%) o las de Europa Central y Oriental (-5%). Pero usando las comparaciones más claras, quedamos bastante bajo el promedio.
Gasto y presupuesto
Hace pocos días también nos enteramos de que el gasto público creció en agosto la cifra sin precedentes de 36,5% en términos reales (en 12 meses), y acumula una expansión superior al 20% para el año. Es evidente ya que esta fuerte expansión fiscal no ha logrado evitar la caída de la economía chilena en 2009. Y, al mismo tiempo, se requerirá de una fuerte desaceleración del gasto público en el último cuatrimestre del año para cumplir con la proyección oficial de un aumento del 14,5% en el gasto para 2009. La otra opción es que el pronóstico oficial esté errado y el gasto crezca mucho más en este año que el 14,5% proyectado por el Gobierno.
El Proyecto de Ley de Presupuestos 2010 fue presentado la semana pasada por el Gobierno para someterlo a la aprobación del Congreso. Contempla una fuerte pero necesaria desaceleración del gasto público a un crecimiento real de 4,3%. Para lograr este guarismo, nuestras autoridades decidieron no volver al superávit estructural de 0,5% del PIB en 2010, según estaba planteado (recuérdese que la reducción a cero del superávit se había planteado como transitoria por las circunstancias excepcionales de 2009). Más bien, optaron por mantener el balance fiscal estructural. Ésta ha sido una decisión correcta, porque el no haber mantenido el planteamiento original habría significado una desaceleración demasiado brusca del gasto público para 2010, año en que Chile vendrá saliendo de la recesión. Es importante, sin embargo, que en 2010 se cumpla con el compromiso contraído. Para 2009, el gobierno ya ha proyectado un déficit estructural de 0,4% del PIB, el que de haberse usado los mismos criterios técnicos del año anterior estaría más cercano al 1% del PIB.
La significativa desaceleración del gasto público en 2010 obliga al sector privado a liderar la recuperación de la economía chilena si las proyecciones de crecimiento que hoy se hacen (entre 4% y 5,5%) resultan válidas. La mejoría en las condiciones externas y el avance de las expectativas deberían apuntalar el consumo y la inversión. Sin embargo, el presupuesto público es un importante instrumento de política para apuntalar la recuperación económica. De hecho, nuestras autoridades se han referido a éste como el presupuesto de la reactivación. No obstante, al examinar lo que se ha anunciado no se perciben elementos significativos para apuntalar la recuperación de la economía. Y no me refiero aquí a la desaceleración del gasto, que está dentro de lo razonable luego de la brusca expansión de 2010.
En particular, se echan de menos medidas que puedan apoyar la expansión del crecimiento potencial de la economía chilena. Porque en Chile no sólo el crecimiento efectivo ha caído. Según estimación de los expertos convocados por el Ministerio de Hacienda, la posibilidad de Chile de crecer en forma sostenida se ha debilitado a apenas 4,2% anual. Como ya hemos sostenido en otras oportunidades en esta columna, la razón fundamental del letargo económico chileno es la caída de la productividad. El presupuesto 2010 no se hace debido cargo de este problema. Quedará entonces como tarea crucial del próximo gobierno.