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Clase media chilena supera el 50% de la población

domingo, 20 de septiembre de 2009

Bernardita Aguirre Pascal
Economía y Negocios

En tres décadas, este sector duplicó su peso en la sociedad y se volvió más heterogéneo. En él hay desde un comerciante de Independencia hasta un profesional de Las Condes.





Un compromiso "de alma y corazón" con la clase media entregó Piñera, mientras Frei prometió extender la protección social a este grupo, y Karen Doggenweiler le recuerda al oído a Marco Enríquez-Ominami que no olvide a los sectores medios.

¿A quiénes quieren conquistar con sus promesas los candidatos presidenciales? Claramente no se trata de esa masa homogénea de trabajadores del sector público, DC o radicales, que andaban en micro, vivían en villas y no eran más del 30% de la población en los años 80.

Los candidatos buscan a otros, porque con la privatización y el desarrollo económico la clase media creció hasta incluir al 56% de los chilenos, según un análisis de Icomm Investigación de Mercado, hecho en base a los ingresos familiares reales (Casen).

Al integrarse nuevas familias el grupo ha cambiado. Es un estrato totalmente heterogéneo y por eso definir hoy a la presa de las campañas presidenciales no es fácil.

Los especialistas del marketing la sitúan entre los grupos socioeconómicos C2 (media) y C3 (media baja) de la población, es decir, unas 1,5 millón de familias de todo Chile que ganan entre $400 mil y $1,2 millón al mes, viven en casas propias, educan a sus hijos en colegios pagados y les gusta ir al mall, donde se endeudan.

Los sociólogos hablan de "las clases medias", formadas por distintos grupos que no tienen una identificación común. A diferencia de la de los años 80, que creció al alero del sector público, ésta depende del sector privado. Se trata de padres de familia con 12 años o más de educación, que trabajan en servicios, son técnicos y también profesionales.

"Es una clase media pobre en comparación a la europea o norteamericana, ya que estas dos cuentan con más apoyo estatal y mejores ingresos. La chilena no visualiza la protección del Estado y siente que se rasca con sus propias uñas. Su identidad está en disputa, porque un alto porcentaje es primera generación de clase media", dice la socióloga de la U. de Chile Emmanuelle Barozet, quien junto a Vicente Espinoza escribieron el artículo: "¿De qué hablamos cuando decimos clase media?".

En este estrato social cabe desde un pequeño comerciante de Independencia hasta un profesional de Las Condes. Aunque a la vista son iguales, hay diferencias: ambos tienen casa propia, aunque uno con subsidio; andan en auto, pero de distinto modelo y año; mandan a sus hijos a colegios pagados, pero uno a un privado y otro a un particular subvencionado. Tienen los mismos electrodomésticos y llenan sus despensas con los mismos productos, aunque uno de marca propia y el otro de las marcas líderes.

Influencia femenina
"La D es la nueva clase media" anunciaba en 2005 Roberto Méndez, presidente de Adimark GfK, refiriéndose a familias de sectores populares que comenzaron a ingresar al sector medio.

Un estudio elaborado por Iccom lo confirma: en 10 años el grupo C2 creció 4 puntos porcentuales y el C3 otros 2,4 puntos, mientras que el D cayó 4,2 puntos. Las regiones donde más se ha desarrollado el sector medio son las de Coquimbo, Aisén y O"Higgins. Seguidas por Antofagasta.

"La clase baja ha ido educándose y por eso los jefes de familia logran acceder a empleos mejor remunerados. Eso unido a que la mujer ha entrado en el mundo laboral hace que ese segundo ingreso les permita acceder a la clase media", dice Raúl Olivos, gerente de Iccom.

"El grupo D tuvo una tremenda mejoría en su calidad de vida y sus ingresos, lo cual le dio acceso a bienes y servicios que antes no tenía y adquirió una visión del mundo de clase media. En el sentido de que el progreso es posible, una valorización de la educación como factor de ascenso social y también los temores de que el bienestar alcanzado pueden perderse", explica Roberto Méndez.

"Ellos quieren que el país avance más rápido en la misma dirección, que apure el tranco para poder seguir subiendo. Es gente que valora la estabilidad económica, el orden, los cambios graduales pero sustantivos", agrega el cientista político, Patricio Navia.

Primera generación
En el gobierno pronostican que el desarrollo de este sector seguirá. "En la medida en que sigan mejorando las condiciones de vida de toda la población, es natural que se produzca un aumento de los segmentos medios. Por ejemplo, hoy siete de cada diez chilenos son la primera generación de su familia que accede a la educación superior, lo que permite proyectar que tendrán mejores condiciones de vida que la que tuvieron sus padres", dice la ministra de Planificación, Paula Quintana, quien añade que el apoyo del gobierno también es clave en este desarrollo.


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