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Telefonía satelital en la senda correcta, pero aún hay mucho por hacer

martes, 11 de agosto de 2009

Gustavo Orellana V.
Economía y Negocios

Un aparato como este no puede compararse a un teléfono móvil convencional. No son lo mismo y no están pensados en los mismos mercados.




Esta semana probamos un teléfono satelital Iridium, que en Chile distribuye la empresa Tesacom. Lo primero que llama la atención es su enorme tamaño, que recuerda los primeros teléfonos móviles que aparecieron en el mercado hace al menos 12 años. Además funciona de manera similar, con una pantalla monocromática y con escasas funciones.

Lo primero que hay que decir es que un aparato como este no puede compararse a un teléfono móvil convencional. No son lo mismo y no están pensados en los mismos mercados. Intentar hacer un paralelo entre ambos es perder el tiempo.

¿Cuál es su gracia entonces? Tiene dos aplicaciones muy útiles y que diferencian a un aparato satelital de cualquier otro. En primer lugar, su alcance mundial: un Tesacom tiene señal en cualquier parte del mundo, de día o de noche, y siempre por la misma tarifa.

Es muy útil, por ejemplo, para industrias como la pesquera, la minería, incluso la aviación, ya que permite estar conectado en lugares donde otros medios de comunicación no funcionan.

Tarifa plana
Aunque llamar por teléfono a través de un aparato satelital es caro -el minuto ronda los dos dólares-, la tarifa es la misma si se llama a un celular en Singapur o a una línea fija en Santiago.

Entre sus aplicaciones figura un módem satelital que, al conectarse vía USB con cualquier computador, permite ingresar a la internet desde cualquier lugar del mundo.

Una salvedad, el aparato no funciona en espacios cerrados.



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