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Dueño del Barandiarán crea anticucherías y llega a México

sábado, 25 de abril de 2009

Constanza Flores Leiva
Economía y Negocios

Sus carritos con anticuchos, que mezclan el gusto nacional por los asados con la sazón del país vecino, buscan dar trabajo a quienes lo perdieron por la crisis.

Cuando Marco Barandiarán llegó a Chile, sólo traía US$ 25 y su experiencia como emprendedor en su natal Perú. Con experiencia como marino mercante no pretendía quedarse en Chile, pero se puso a estudiar gastronomía, conoció a su esposa Olga, y terminó estableciéndose aquí. Por eso se puso a trabajar como chef en la embajada peruana y en un par de locales más. En 1998 la crisis asiática lo pilló en La Mesa Humana, un restaurante que debió cerrar. Marco y su esposa quedaron cesantes y con cuatro hijos, así que debieron echar mano a los US$ 9 mil que habían ahorrado para la casa propia para montar su propio restaurante en abril de 1999: Barandiarán rápidamente se ganó un sitial en la ruta gastronómica peruana de la capital por innovaciones culinarias como los cuyes de su menú y la buena relación entre precio y calidad. "Todo lo que yo he logrado lo he hecho con inversión cero", cuenta orgulloso el chef, quien antes de abrir su primer restaurante vendió el 50% en $5 millones, y recuperó la plata de su casa.

Sus sueños
Su restaurante cuenta con el reconocimiento del público, pues la Guía Culinary 2009 lo distinguió tercero en la categoría de "Mejor Restaurante Peruano". Este 23 de abril, su dueño celebró los diez años de existencia del local y la materialización de dos sueños: el lanzamiento internacional de Barandiarán y la creación de una nueva marca: Marlucho.

Barandiarán fue el primer cliente de la consultora de franquicias mexicana Gallástegui Armella. En conjunto desarrollaron "Franquicias Barandiarán", que ya ha vendido cinco sucursales en México. En Chile, además, tiene una franquicia en Maipú y otras cinco en carpeta. El costo total de ésta es de US$ 300 mil y la cuota de incorporación considera un 10% de este monto y las regalías, un 5% de la venta mensual. "Tengo la suerte de ser pionero en vender gastronomía fuera de Chile", cuenta.

Pero el empresario ya tiene una ilusión y una meta nueva. A raíz de la crisis financiera debió despedir a 30 empleados. Inevitablemente, volvió 10 años atrás, cuando él quedó cesante también, y por eso decidió ayudarlos generando otros puestos de trabajo. Entonces ideó Marlucho, unas anticucherías móviles que mezclan el gusto de los chilenos por los asados, con el sabor de la comida peruana. En carritos que son entregados en comodato, el franquiciado vende los productos Marlucho -20 variedades de brochetas, con carnes que van desde pollo hasta el wagyú, con salsas peruanas-. Éstos son hechos por "Productos Alimenticios Barandiarán", la fábrica del empresario. El valor total de la franquicia, según el chef, no superará los US$ 10 mil y su cuota de incorporación será de un 10%. Las regalías también se sitúan en cerca del 5% mensual, pero quien trabaje el carrito no deberá invertir el millón y medio de pesos que éste cuesta. Así, se le otorga independencia económica al franquiciado. "Barandiarán nació en la crisis y Marlucho sale a luz en la crisis. Es para decirles a todos que en estos tiempos de crisis es cuando uno se renueva", afirma.

Además, el 15 de mayo inaugurará el primer local de Marlucho Grill en Viña del Mar. Una anticuchería y cervecería, que será atendida por su propio dueño, al igual que el primer carro de Marlucho. "Yo voy a la calle, porque para mí el contacto directo con el pueblo y con las personas es más importante y me enriquece el alma. Porque yo quiero ser millonario del alma".

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