Fondos Mutuos
Cuando la economía recién comienza a sentir los efectos más fuertes de la recesión provocada por el fin de la burbuja financiera, hay quienes ya están buscando pistas del próximo estallido.
Inversionistas y académicos tienen puestos sus ojos en los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Papeles que cada vez valen más y rentan menos.
Algunos inversionistas incluso están comparando su comportamiento con el de las acciones de las firmas tecnológicas previo al estallido de la burbuja puntocom, con precios inexplicablemente altos.
Nadie considera posible que Washington se declare en moratoria, por grande que sea su deuda. De ahí que, a mayor incertidumbre en los mercados accionarios, los inversionistas se refugien en los bonos del Tesoro. A más demanda, mayor el precio y menor la tasa de interés que pagan.
"Lo que está pasando hoy es que hay tanto pesimismo que hay una mayor demanda por esos papeles que son considerados los más seguros", explica Alejandro Hirmas, director del Banco Penta, quien advierte que los tenedores de la deuda estadounidense están corriendo más riesgos que antes.
"No es una burbuja que vaya a explotar violentamente, pero al hacerlo, quienes no se hayan deshecho de sus bonos podrían perder entre el 10 y 15%", sentencia.
De los US$ 5,8 billones (millones de millones) de la deuda externa transable de Estados Unidos, US$ 3,1 billones están en manos extranjeras. Los mayores tenedores son China y Japón. Pero Chile también tiene participación. Según datos del Ministerio de Hacienda a noviembre, US$ 9.230 millones de los US$ 20.500 millones de los fondos soberanos están invertidos en bonos del Tesoro de Estados Unidos. A eso hay que agregarle las participaciones de inversionistas privados, que suman otros US$ 5.000 millones.
Incluso en su último Informe de Política Monetaria, el Banco Central reseña la preocupación internacional por el comportamiento de los papeles estadounidenses, cuyas tasas de interés han llegado a sus mínimos en las últimas semanas.
El peor escenario
Para ponerlo en palabras simples: actualmente, quienes compran estos bonos a corto plazo no están recibiendo nada por el dinero que prestan a Washington, pues las tasas están cercanas al 0% y respecto a la inflación incluso son negativas. El panorama no es mejor para quienes invierten a largo plazo, pues los bonos a 10 años, que son usados como referencia, rentan entre 2% y 2,3%, su peor nivel desde que se tienen registros.
"Pareciera que los bonos del Tesoro están sobrevaluados y, a medida que los inversionistas recuperen la confianza, debieran rotar sus inversiones hacia activos más rentables", aconseja Jaime de la Barra, director ejecutivo de Compass Group.
Hasta la voz más pesimista en el mercado se abstiene de augurar un estallido violento de esta nueva burbuja. Esto según Jorge Tapia, economista jefe de Munita, Cruzat&Claro, porque, a diferencia de otros activos financieros, estos bonos soberanos siguen siendo considerados una inversión segura.
Pero, incluso dentro de Estados Unidos están aumentando las dudas. El plan de rescate diseñado por el Presidente, Barack Obama costará al menos US$ 850 mil millones. Para financiar esta y otras medidas, el gobierno emitirá bonos por US$ 2 billones.
Previendo esta mayor demanda y una caída abrupta de los precios de los bonos, medios especializados como la revista Barron"s se han dedicado en las últimas semanas a advertir a sus lectores que abandonen el mercado de bonos públicos.
El peor de los escenarios sería una estampida de los tenedores. "No importa quién venda primero, pero cuando los primeros vendan, otros los seguirán", augura Andrew Busch, estratega de BMO Capital Markets.