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Las historias de las únicas tres mujeres que han ocupado el cargo de ministra del Trabajo

martes, 23 de diciembre de 2008

PABLO OBREGÓN CASTRO
Economía y Negocios Online, El Mercurio

Mireya Baltra (Allende) y su freno al "avanzar sin transar"; María Teresa Infante (Pinochet) y su ejemplo de Miguel Kast, y Claudia Serrano (Bachelet) y la unificación de las "dos almas" del Gobierno.


La primera fue en el gobierno de la UP

Hasta 1971, los ministerios estaban vetados en la práctica para las mujeres. Ese año, Salvador Allende rompió con esa regla no escrita y nombró a Mireya Baltra como ministra del Trabajo suplente. Al año siguiente, el Mandatario socialista volvió a recurrir a ella y la nombró como titular de esa cartera.

Hasta 1963, fue dirigente del gremio de suplementeros y fue redactora de revistas. Ese año, comenzó una carrera política que la llevó a la Cámara de Diputados, cargo al que renunció para convertirse en ministra.

Con 76 años, Mireya Baltra recuerda que en los 70 había pocos ámbitos más machistas que el sindical y, en esa línea, una de las tareas difíciles que tuvo que abordar como ministra fue validarse frente a los trabajadores: "Yo venía del mundo sindical, así que se daba una relación más fluida. Además, yo no era ni femenina ni delicada, viniendo del gremio de suplementeros".

Según Baltra, el mayor desafío que debió enfrentar como ministra del Trabajo fue contener las agendas de aquellos sectores que querían avanzar por encima del cronograma trazado por el Gobierno: "Las relaciones políticas eran buenas, yo contaba con la asesoría de la CUT y de un joven abogado, Rafael Carvallo. Los problemas fueron con el subsecretario Augusto Jiménez, que estaba por avanzar sin transar. Allende me dio un plazo de una semana para devolver las tomas que no estaban contempladas en el programa".


La única en 18 años de democracia

Claudia Serrano es la primera mujer que ocupa este cargo en 18 años de gobiernos concertacionistas. Aunque no tiene mayores conocimientos de asuntos laborales, exhibe una vasta experiencia en políticas públicas.

Pese a su cercanía política con Andrade, Serrano fortaleció un perfil técnico bajo el alero de Cieplan y, según cercanos, sintoniza perfectamente con las posturas liberales del ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Su principal debilidad es que, a diferencia de varios de sus antecesores, no tiene experiencia en derecho laboral. Es licenciada en sociología de la UC y doctora en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Fue investigadora de Cieplan, jefa del Departamento de Programas del Fosis y directora de Política Social y Cultural de la Municipalidad de Santiago.

Según cercanos al ministerio, su nombramiento responde, en parte, a que la agenda legislativa del Gobierno había llegado a su fin y que, a partir de ahora, haría falta una persona con capacidad de gestión y cuyo eje fuera la protección del empleo.

Con su arribo, se ratifica que el rumbo viró desde las relaciones laborales y el fortalecimiento de la negociación colectiva hacia la profundización de los planes de empleo del Gobierno.

Serrano se hizo públicamente conocida como subsecretaria de Desarrollo Regional. En ese cargo, fue parte de la elaboración del proyecto de ley que creó la Región de Arica y Parinacota. Originalmente, ese texto fijaba los límites de la frontera norte justo cuando Perú levantaba su demanda marítima, lo que generó un duro roce entre ambos gobiernos y que sólo pudo superarse luego de la intervención del Tribunal Constitucional.

Inspirada por el ejemplo de Miguel Kast

María Teresa Infante fue la única mujer que ejerció como ministra del Trabajo en el gobierno militar. También fue subsecretaria de Previsión y superintendente de Educación.

Antes de asumir en esos puestos, forjó parte importante de sus destrezas en el Departamento de Estudios de la Oficina de Planificación Nacional, donde se formaron varios de los principales líderes del gremialismo bajo la inspiración de Miguel Kast.

Ella recuerda que el propio Kast y sus colaboradores más cercanos identificaban a los egresados más talentosos para incorporarlos al servicio público. Así, llegaron a ella, antes de terminar sus estudios.

Con el advenimiento de la democracia, Infante incursiónó en el mundo privado, pero no abandonó del todo su vocación de servicio público. De hecho, trabajó como secretaria general de la Sociedad de Instrucción Primaria de Santiago, a cargo de administrar 17 colegios de niños de pocos recursos.

En 1994 formó una empresa consultora y en 1996, finalmente, asumió como directora de AFP Habitat.

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