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200 AÑOS Pianista, compositora, madre y musa:

Las pasiones de Clara Schumann

domingo, 28 de abril de 2019

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ Desde Bogotá
Música
El Mercurio

Tuvo una profunda relación con Schumann y Brahms y una brillante carrera como pianista. Pero esta madre de ocho hijos -con tataranietos en Chile- tiene una faceta menos conocida como compositora, abordada en el vibrante Festival de Música Clásica de Bogotá.



Clara Schumann -de soltera Wieck- es más que una "mujer bacana". Fue una figura clave en el universo musical del siglo XIX, siglo que prácticamente atravesó, al vivir entre 1819 y 1896. Se podría decir que Clara encarnó -con sus amores, tragedias y composiciones - la impronta romántica de la música de su tiempo.

Son pocas las piezas musicales previas al siglo XX, que conocemos, que hayan sido compuestas por mujeres. Están las de Hildegard von Bingen, del medioevo; las de Barbara Strozzi, del Barroco, y algo más. Y está Clara Schumann, cuyas obras "son muy poco conocidas y se han grabado con escasez", explica el dramaturgo español y crítico de la revista musical Scherzo, Santiago Martín Bermúdez. Se han conservado 33 obras suyas catalogadas entre 1831 y 1891 y se habla de una veintena de piezas perdidas. Entre sus obras hay un concierto sinfónico para piano, Lieder , piezas corales y de música de cámara.

Tal vez su dramática vida ha opacado sus composiciones. O quizás esta célebre pianista -admirada por Liszt y por Goethe- no tuvo el tiempo o el "cuarto propio" para desarrollar una obra más amplia. De todas formas, Clara se ha ido develando en las últimas décadas como una mujer de gran trascendencia musical, cuyas composiciones se interpretan cada vez más, algo que se refuerza este año con la celebración de los 200 años de su nacimiento.

Es lo que ocurrió en el Festival Internacional de Música Clásica de Bogotá, que se realiza cada dos años y se concentra en un compositor o período específico. Este año se llamó "Bogotá es Brahms, Schubert y Schumann". Los acordes del concierto para Piano Op.7 de Clara Schumann fueron interpretados con brío ante el masivo y entusiasta público del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo por la pianista Lise de la Salle y la orquesta juvenil de la Filarmónica de Bogotá, todos dirigidos por la promisoria directora griega Zoe Zeniodi.

"Como directora y pianista, la historia de Clara Wieck, Robert Schuman y Johannes Brahms me despierta un enorme interés", señala Zeniodi. "Ella fue la más grande pianista de su época, quien estrenaba las obras de Schumann y Brahms, la musa de los dos. En la enfermedad de Schumann constituyó su gran apoyo y en la musical tenían una gran complicidad. También fue la gran consejera de Brahms, que quemaba o destrozaba sus partituras cuando a Clara no le gustaba. Su obra fue acotada porque no tuvo más tiempo para componer, pero incluye hermosas Lieder , música de cámara, su concierto de piano. Ella fue un universo de muchas caras que incluyó las de amante, madre, musa, pianista y compositora. Porque la persona es un todo, no existe en partes".

Acordes tempestuosos

La periodista y escritora chilena Elizabeth Subercaseaux es tataranieta de Clara Schumann. La autora es bisnieta de Elise, una de las hijas de Robert y Clara. La apasionante vida de su tatarabuela la impulsó a publicar en 2015 su exitosa novela "La música para Clara" (Lumen). Entre las recientes publicaciones también está la biografía de Nancy Reich, " Clara Schumann, the artist and the woman " (Cornell U. Press).

Nacida en Leipzig, su padre era un reconocido maestro de piano que le dio a Clara una exquisita educación. A los 9 años realizó su primer concierto y se convirtió en una destacada pianista con fama en toda Europa, admirada por Liszt y reconocida por Mendelssohn, Chopin y Paganini. Su actividad profesional como pianista constituyó durante varios períodos el único soporte económico para su extensa familia de ocho hijos.

Clara se enamora a los 16 años de Robert Schumann, quien tenía 9 años más y era alumno de su padre. Friedrich Wieck se opone con dureza al matrimonio. Finalmente se casan en 1840 y Clara se convierte en un apoyo incondicional y afectuoso del compositor, quien sufría intensos períodos de trastorno mental, que bordeaban la demencia. Aunque se ha especulado que eran consecuencias de la sífilis, hoy se piensa que sufría un trastorno bipolar, que se expresó desde muy joven.

Clara era quien interpretaba las obras de su marido (a quien una afección en la mano le impedía tocar el piano) y su gran interlocutora musical. Lo impulsó a abordar la música orquestal y escribieron obras juntos, además de un diario. Pero el amor de Schumann hacia Clara -expresado, por ejemplo, en tiernas dedicatorias escritas en las partituras de Robert- se combinaba con sus crecientes crisis nerviosas, que incluyeron un intento de suicidio (se arroja al Rin y es salvado por pescadores). En los dos últimos años de vida de Robert, por prescripción médica, Clara no puede ver a su marido, quien se interna en un sanatorio y muere a los 46 años, tras un encuentro de Clara en que el compositor logra reconocerla.

Pero Clara no solo fue amada intensamente por Schumann. También lo fue por Johannes Brahms, el más clásico de los compositores románticos. 14 años menor que ella, Johannes era discípulo de Robert, quien lo apreciaba y llamaba "el elegido". Los tres fueron grandes amigos y Brahms le profesaba a Clara un amor "sin límites ni horizontes". "Qué tipo de amor fue, no importa. Era un amor muy grande. Él la necesitaba para seguir escribiendo música", dice Zoe Zeniodi. A la muerte de Schumann, Johannes la acompañó y ayudó, pero nunca se casaron. La muerte de Clara fue un golpe durísimo para el compositor, que se reflejó en su música y en su vida: murió solo un año después de ella.

La música de Clara

La vida de Clara fue intensa, plagada de tragedias (como la muerte de varios hijos) y con angustias económicas que debía solventar a través de sus giras como pianista. Mujer fuerte, la leyenda cuenta que en las revueltas de 1849 atravesó Dresden bajo fuego en busca de sus hijos.

No fue mucho el tiempo que Clara dispuso para componer. Varias de sus piezas nacieron en su juventud y luego su producción fue menguando en la adultez. "Me preocupa pensar cuántas profundas ideas se habrán perdido porque ella no pudo sacarlas adelante", escribió Schumann en su diario. Una de las piezas que escribió más adulta, dedicada a su marido, fueron las celebradas "Variaciones sobre un tema de Schumann, Op, 20".

El crítico chileno Juan Antonio Muñoz destaca también sus composiciones de Lie der (poemas musicalizados con acompañamiento de piano). "Ella lo consideraba una misión muy difícil por lo que significa llegar hasta lo más profundo de un texto poético y llevarlo a la música. Hay canciones suyas que son joyas, muchas de ellas desconocidas, aunque hay grabaciones disponibles que no siempre les hacen justicia".

"Clara Schumann tiene un estilo muy especial. En el concierto para piano (Op.7) que dirigí se aprecian elementos ligeros y elegantes que recuerdan a Chopin, aunque con un color más germano. Le gusta jugar, aunque nunca es superficial. Sus piezas son bellas y delicadas. Tal vez no tienen la 'perversidad' de Schumann o ese peso de Brahms, pero poseen una valiosa impronta lírica y romántica".

De Clara se ha dicho que a veces se regocijaba en las "miniaturas" y que como compositora fue "sólida, pero conservadora". Rasgo que se habría plasmado también como editora de la música de su esposo. Según el crítico musical mexicano Lázaro Azar, "si algo distinguió a Robert, fue su locura, la misma que se hacía evidente en su música con unas velocidades que solían ser extremas. Al entregar las revisiones a la imprenta (Breitkopf & Hartel), ella ponía indicaciones menos arriesgadas que las que había concebido su esposo. Fuera de este detalle, todo lo demás es confiable en sus ediciones".

Aunque en una ocasión Clara Schumann escribió con frustración que "una mujer no debe desear componer", también expresó que nada sobrepasaba la alegría de la creación. "Con ella te olvidas de todo para vivir en un mundo de sonidos".

"Me preocupa pensar cuántas profundas ideas se habrán perdido porque Clara no pudo sacarlas adelante". . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ROBERT SCHUMANN

"Nada sobrepasa la alegría de la creación. Con ella te olvidas de todo para vivir en un mundo de sonidos". . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
CLARA SCHUMANN

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