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La marcha silenciosa

miércoles, 24 de abril de 2019

María Emilia Undurraga Marimón
Opinión
El Mercurio




Este jueves se ha convocado a la primera marcha estudiantil del año. Movidos por las recurrentes demandas del último tiempo, que reflejan los "grandes temas de la educación" -sexismo, abusos, endeudamiento y gratuidad-, caminarán por las calles de Santiago. Mientras esto sucede, más allá de la ciudad, cientos de miles de familias que viven en el mundo rural sostienen una dura caminata diaria para tener acceso a la educación.

Durante una reciente visita de trabajo a la Isla de Chiloé pude constatar esta realidad tan conocida como invisibilizada, sin duda una de las más dolorosas entre las muchas carencias del mundo rural. En el sector de Huentemó, por ejemplo, llegar desde el hogar al establecimiento educacional toma casi dos horas, entre tramos de camino por mar y tierra. Para ellos, dadas las circunstancias, no se trata solo de la calidad de la educación, sino de poder contar con un lugar donde estudiar, crecer y compartir con otros niños.

Esta realidad que se da en Chiloé se repite a lo largo y ancho de nuestro país en las áreas rurales, las que presentan una proporción de personas con educación formal, niveles de educación y cantidad de profesionales menores que los sectores urbanos. Según datos del último Censo y la Encuesta Casen, existen casi dos años de diferencia en la escolaridad promedio que presentan las personas del mundo urbano versus el rural, siendo de 10,4 y 8,7 años, respectivamente. La diferencia es aún más dramática si nos fijamos en la educación superior: la proporción de personas con educación terciaria es el doble en las áreas urbanas que en las rurales (24% versus 12%).

Parte de esta realidad se ve representada también en los recientes resultados de las mesas de Compromiso País, demostrando que, más allá de un tema de pobreza, es un tema de inequidad territorial. Así, por ejemplo, cuando se hace referencia a las "personas mayores de 18 años que no se encuentran estudiando y no han completado los 12 años de escolaridad", los datos muestran que en las áreas rurales prácticamente se duplica el número de las áreas urbanas (63,9% versus 33,9%).

La educación es solo uno de los muchos temas en los que nuestro país se enfrenta a grandes desafíos, y es parte de lo que el programa de Gobierno del Presidente Piñera considera urgente abordar. Es por esto que estamos impulsando la Política Nacional de Desarrollo Rural, que busca mejorar la calidad de vida y aumentar las oportunidades de las personas que viven en el mundo rural, y que está siendo liderada por el Ministerio de Agricultura, a través de la coordinación de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa). Lejos de tratar temas puramente agrícolas, estamos trabajando en la adopción de una nueva perspectiva rural, que considere esta realidad desde su verdadera multidimensionalidad y que promueva el bienestar integral de las personas, sin importar el lugar geográfico donde vivan.

A principios de este mes celebramos el natalicio de Gabriela Mistral, quien desde sus clases al aire libre en los valles de la Región de Coquimbo hasta en sus poemas resaltó el gran rol que cumple la educación en cada rincón de nuestra tierra. Una promotora comprometida con esta realidad, hoy invisible para muchos, y sobre la que debemos tomar una bandera y avanzar, por aquellos que no marchan, pero que día a día superan grandes adversidades para poder educarse.

María Emilia Undurraga Marimón
Directora nacional de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) Ministerio de Agricultura

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