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¿Es el turno de la demanda interna?

viernes, 21 de noviembre de 2008

Subgerente de Estudios Banchile Inversiones
Rodrigo Aravena González

En lo que respecta a actividad, corregimos la estimación de crecimiento del PIB desde 2,8% a un 1,6% para 2009, mientras que para 2010 lo recortamos desde 3,9% a 3,8%, cifras que se explicarían principalmente por una significativa desaceleración de la demanda interna.




El transcurso del último mes se caracterizó por un fuerte flujo de información que confirmó el deterioro de la actividad en el resto del mundo, destacando el inicio de una recesión técnica en Alemania, Japón e Italia, mientras que EE.UU. y España se encuentran ad portas del comienzo de una fase contractiva. Esta situación, y la estrechez en el mercado financiero internacional, llevó al FMI a modificar por cuarta vez en el año la expectativa de crecimiento mundial para 2009, desde 3,0% a un débil 2,2%.

Dado lo anterior, y considerando la magnitud de los cambios en el escenario externo, el Banco Central de Chile actualizó el escenario base de proyecciones macroeconómicas que presentó en el IPoM de septiembre, destacando la significativa corrección a la baja en el crecimiento esperado para el 2009, desde un rango entre 3,5% - 4,5% a 2,0% - 3,0%.

Considerando estos acontecimientos, hemos revisado las principales variables de nuestro escenario base. En lo que respecta a actividad, corregimos la estimación de crecimiento del PIB desde 2,8% a un 1,6% para 2009, mientras que para 2010 lo recortamos desde 3,9% a 3,8%, cifras que se explicarían principalmente por una significativa desaceleración de la demanda interna desde un eventual crecimiento de 8,2% este año a un 0,7% y 4,1% en 2009 y 2010, respectivamente.

Entre los principales factores que explicarían este cambio de composición de gasto, se encuentran los efectos rezagados de la política monetaria restrictiva que imperó durante gran parte de este año, una desaceleración en el crecimiento del empleo (que en el transcurso del año ha exhibido un crecimiento promedio de 3,1%, superior a la media de 2,0% correspondiente a los últimos 10 años), efectos contractivos de la inflación sobre los salarios reales, la depreciación del tipo de cambio nominal ha restado poder adquisitivo sobre la demanda de bienes importados y la caída en los niveles de confianza que evidenció el IPEC (índice de percepción económica publicado por el Banco Central), el cual anotó el menor valor desde 2001.

En términos sectoriales, el principal debilitamiento ocurriría en sectores ligados a la producción de bienes no transables (especialmente en construcción), debido a la alta correlación que presenta con el ciclo de la demanda interna y por la corrección que exhibiría luego de las elevadas tasas de crecimiento previas. En contraposición a ello, la baja correlación con el gasto interno y el descenso en el precio de las materias primas permitiría que minería, industria y EGA (Electricidad, Gas y Agua) sean los menos afectados en los próximos trimestres, ya que, dentro del cuadro de menor dinamismo en la actividad, se verían beneficiados del descenso en el precio de los commodities.


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