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La incursión de la familia Schiess en el rubro hotelero partió en Montevideo, Uruguay, con la compra del Cottage en el barrio Carrasco, en la década de los sesenta. Luego vendrían Puyehue (1981) en Osorno, Alto Atacama (San Pedro), Hanga Roa en Rapa Nui y Cottage Puerto Buceo, también en Montevideo. El 2017 fue un año complejo para esta área de negocios. Solo en el Hotel Puyehue las pérdidas llegaron a $653 millones y Bitar admite que no se les ha dado fácil el rubro. "La situación ha sido compleja. El Hotel Puyehue hace tres años tenía una ocupación de 40% y el 2018 terminamos en 75%. Hanga Roa hace cuatro años tenía una ocupación de 24%, hoy estamos terminando en 60%. Hemos visto una curva ascendente en todas las operaciones", explica el ejecutivo. Respecto de las inversiones que tienen en carpeta, está la ampliación del Hotel Alto Atacama, de 42 a 61 habitaciones, para lo cual ya cuentan con todos los permisos. Las obras se iniciarán el primer semestre de 2020 y terminarán a fines de 2021. El Hotel Puyehue también recibirá recursos frescos. "Queremos darle un nuevo respiro. Ese hotel no se vende, solo se arregla. En Chile hay espacio para desarrollar el wellness y vamos a ir a mirar experiencias en Europa", detalla Bitar sin entregar montos. Ubicado en Chile insular, a fines de 2007 partió la construcción del Hotel Hanga Roa en la Isla de Pascua, con una inversión de US$ 50 millones. Sin embargo, lo que podría haber sido la historia perfecta se convirtió en una pesadilla. La familia rapanuí Hito, en un intento por recuperar las 6,7 hectáreas en las que se emplaza el hotel, que a juicio de ellos les pertenecen, iniciaron una toma en agosto de 2010, que se prolongó por seis meses. "La situación con la familia Hito es compleja y para nosotros muy dolorosa. Ellos reclaman al Estado de Chile de cómo se hicieron de esos terrenos. Nosotros entramos mucho después de que se había privatizado el hotel. Incluso la Corte Suprema falló que el terreno legalmente nos pertenece", sostiene Bitar. Efectivamente, la Corte Suprema zanjó el tema en mayo de 2012 y desestimó la demanda reivindicatoria. Sin embargo, los problemas no terminaron. Bitar relata que la relación con los Hito sigue siendo compleja. "Desde octubre de 2016 tenemos una manifestación de punto fijo a un costado del hotel, con banderas y algunos carteles no muy amistosos. A fines de enero pusieron una cadena e impidieron que entrara un grupo de 90 turistas extranjeros", denuncia el ejecutivo y hace un llamado: "Necesitamos que el Estado se involucre, que tomen la responsabilidad que les compete. Estamos abiertos a colaborar. Esto no solo le hace mal a nuestro negocio, sino también al turismo en la Isla de Pascua y a su identidad". Descarta que, dado el escenario, hayan pensado en abandonar el negocio en la isla. "A ese hotel la familia le puso mucho cariño, cuidado, se invirtieron montos importantes y no es llegar y abandonar", concluye.