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El Presidente chino, Xi Jinping, fue recibido con honores en Italia al inicio de una gira en la que espera ganar apoyos para su "Nueva Ruta de la Seda", el megaproyecto de infraestructura con el que busca unir a Asia, África y Europa; y Roma se perfila como su gran adepto en el Viejo Continente. "La contribución italiana a la 'Nueva Ruta de la Seda' es crucial", lanzó Sergio Mattarella, el jefe de Estado italiano, al reunirse con Xi, al tiempo que exigió "intercambios comerciales en las dos direcciones", así como una "competencia leal", en un intento por calmar a sus aliados occidentales que temen que la iniciativa china sea una excusa para ampliar su influencia. "Entre nosotros no hay un conflicto de intereses fundamental", dijo el mandatario chino al término de la cita. Roma desplegó la alfombra roja para Xi y su delegación de 500 personas con el objetivo de fortalecer su relación comercial con el gigante asiático y revitalizar su economía, que entró en recesión técnica a fines de 2018. En esa línea, empresarios chinos e italianos firmaron ayer acuerdos de colaboración en turismo, infraestructura, comercio y banca, para estrechar las relaciones. Se espera que hoy Italia selle su respaldo a China con la firma, por parte del Primer Ministro, Giuseppe Conte, de un memorándum de apoyo a la "Nueva Ruta de la Seda", con lo que se convertiría en el primer miembro del G7 en dar el visto bueno al multimillonario proyecto. "La firma del memorándum y las relaciones comerciales que nacerán entonces ayudarán a crear más puestos de trabajo y nuevas empresas", manifestó Conte. Según China, alrededor de 150 países han firmado acuerdos relacionados con su megaproyecto desde que fue lanzado en 2013. Para los analistas, la decisión de Roma es clave para Xi. "Si firman ese documento, mostraría que hay países en el continente dispuestos a permitir un mayor acceso a China, fortalecería el estatus de la 'Nueva Ruta de la Seda' en Europa y le abriría nuevas oportunidades en Italia", dijo a "El Mercurio" Frans-Paul van der Putten, experto en China del Instituto Holandés de Relaciones Internacionales. Contrarrestar influencia Consciente de la importancia de este viaje, Xi llevó consigo a pesos pesados de la diplomacia, como el actual canciller Wang Yi y su predecesor, Yang Jiechi. No obstante, el resto de su gira podría ponerse más tensa. Mientras el líder asiático recibía honores en Roma, los líderes de la Unión Europea (UE) discutían en Bruselas una estrategia para contrarrestar la creciente influencia de China, descrita como un "rival sistémico". El bloque ha tomado en el último tiempo una actitud más dura hacia el gigante asiático ante lo que consideran una lenta apertura económica y una competencia desleal de las empresas del país, que están controladas por el gobierno y se benefician del apoyo financiero del Estado. Ambos puntos serán centrales en la cumbre UE-China que se llevará a cabo el 9 de abril en Bruselas. "La época de la ingenuidad europea se acabó", lanzó Macron durante la cita de ayer, al tiempo que criticó la postura italiana: "Creo que mantener discusiones bilaterales sobre la 'Nueva Ruta de la Seda' no es un buen método. Nosotros no lo haremos". En tanto, la Canciller alemana, Angela Merkel, dijo que Europa debe considerar a China "tanto un competidor como un aliado", una postura que fue respaldada por su contraparte austríaca, Sebastian Kurz, y por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Macron se ha convertido en uno de los mayores defensores de una línea dura contra Beijing, y se verá las caras con Xi el martes, cuando el líder chino cierre su gira europea en Francia tras su paso por Mónaco. Se espera que a la cita asistan también Merkel y Juncker. ITINERARIO
Tras su paso por Italia, el Presidente chino viajará mañana a Mónaco y luego se dirigirá a Francia para poner fin a su gira europea.