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Economía circular: Un negocio rentable

viernes, 01 de marzo de 2019

Economía y Negocios Online


Gonzalo Muñoz Cofundador de Sistema B y CEO de TriCiclos

¿Por qué estamos tan acostumbrados a comprar, usar y botar? Porque durante medio siglo resultó ser lo más cómodo y supuestamente lo más barato. Lo que no vimos es que el actual sistema económico lineal se desmarca completamente del ciclo de vida de la naturaleza y choca contra el desarrollo sostenible enfocado en el largo plazo. Tenemos por lo tanto el desafío de aceptar que el desarrollo económico no puede estar desconectado de los ciclos naturales, y no puede entenderse como la simple maximización del bienestar en el corto plazo. En la naturaleza no existe la basura ni los vertederos, todos los elementos cumplen una función de manera continua y son reutilizados para su aprovechamiento en diferentes etapas. Los seres humanos erramos en ese camino y tenemos poco tiempo para revertirlo. Nuestros desechos, entre los cuales están también los gases de efecto invernadero, están liquidando el único entorno donde podemos vivir y desarrollar nuestras actividades económicas.

Resulta necesario hablar en primera instancia de las consecuencias del actual modelo lineal de economía, entendiendo que: en este sistema, a mayor desarrollo socioeconómico, mayor es el poder adquisitivo, más sofisticados son los productos que se compran y usan, y mayor es el nivel de basura generada. Por otra parte, los recursos no renovables que antes se consideraban inagotables hoy están alcanzando sus límites; los impactos ambientales negativos derivados del sobreconsumo se están acelerando; y evidentemente todo esto representa un desafío a la hora de hablar de creación de empleos, competitividad económica, uso racional de recursos y prevención de desastres ambientales como consecuencia de la actividad humana.

Cuesta entender que no hayamos integrado estos elementos cuando nos enmarcamos en este proceso de consumo a corto plazo, potenciando y entregando valor a lo desechable y llevando al planeta a una situación insostenible e irreversible. La información estuvo disponible y simplemente la desestimamos por potenciar lo cómodo y “barato”. Tiendo a imaginar que hasta entonces creíamos que la resiliencia de los ecosistemas sería capaz de resolver cualquier tipo de irresponsabilidad de nuestra parte.

Basado en este sentido de urgencia es que nace la economía circular: Un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción de los elementos, se optimiza la producción y se apuesta por la reutilización de los materiales en todo su ciclo de uso. Hoy en día existen innumerables modelos de negocios donde lo que prima es hacer uso de inventarios que ya están disponibles, con ello se evita crear un nuevo producto y desechar uno antiguo. Piense en la última vez que necesitó desplazarse en una ciudad sin usar su auto. Hace pocas semanas el CEO de una de las automotoras más antiguas del mundo me dijo que antes del 2030 se va a terminar el concepto de ser dueño de un auto. Y con eso se van a optimizar la cantidad de recursos necesarios para los desplazamientos. Los retailers (físicos y digitales) están intentando eliminar todo el sobre embalaje de sus portafolios de productos. Y muchas empresas están pensando en migrar de vender un producto a vender un servicio. Incluso el sistema financiero lo ha entendido y ya son varios los bancos que asignan una tasa de interés menor a los préstamos que requieren empresas que están ancladas en modelos circulares, respecto de aquellas que están basadas en modelos lineales, ya que estos últimos evidentemente representan un mayor riesgo.

Entrar en serio en la dinámica de la economía circular es definitivamente más rentable para las empresas, porque es un enfoque que promueve la innovación generando eficiencia, a través del ahorro en el uso de recursos y de energías, optimizando la cantidad de insumos que son necesarios para producir, aprovechando así, la sinergia entre los procesos. Permite que todos los elementos que se utilicen en las cadenas de producción sean seleccionados de tal manera que al final de su uso, se reutilicen o puedan convertirse en nutriente para un proceso adicional.

Hoy, cuando el concepto de economía circular está de moda, es fácil que las empresas caigan en clichés asociados a la palabra y no actúen realmente como tal. Entrar en ella es un proceso que debe ser en serio: Buscar rediseñar, reducir, reusar y reciclar. Pero para hacer esto realmente debe haber un conocimiento importante de datos, especialmente sobre la materialidad de los productos en cuestión. En definitiva, debe haber garantía de que los ciclos se cumplen.

El desafío es identificar y crear nuevas oportunidades de crecimiento económico impulsando la innovación y competitividad a largo plazo, garantizando la seguridad en el suministro de recursos, buscando mejoras económicas evidentes, y así reducir el impacto medioambiental, generando este ciclo de producción circular y no lineal.

Se trata de una economía en la que todos nos beneficiamos y de la que hoy es una obligación hacernos cargo. Las grandes empresas, el negocio de la esquina, el nuevo emprendimiento, y cada acto de consumo. El flujo de materiales y energía debe basarse en la reducción, reciclabilidad y reutilización de cada ingrediente y la economía circular se presenta como una medida única de producción para el futuro.

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