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Estudio analizó las percepciones y conductas tras la normativa:

La Ley de Etiquetado está cambiando los hábitos de consumo de las madres chilenas

lunes, 25 de febrero de 2019

C. González
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Ellas reconocen estar más atentas a lo que compran y a elegir productos saludables. Un cambio en el que los niños han jugado un rol importante.



"A mi hijo (de seis años) le gustan mucho las galletas; entonces en el supermercado le digo 'busca las que tengan menos etiquetas'. Es útil para mí que él, por sí solo, se dé cuenta de lo que es malo".

"El etiquetado cambió mis decisiones de compra. Antes, solía comprar pensando que todo estaba bien y no leía la tabla nutricional; ahora sí lo hago".

Testimonios como estos se repiten entre las madres chilenas según un estudio que muestra que la Ley de Etiquetado de Alimentos está cambiando las percepciones y los comportamientos de los hogares chilenos. El trabajo, realizado en conjunto por la U. Diego Portales (UDP) y la U. de Chile, con el apoyo de la U. de Carolina de Norte (UNC), de EE.UU., se basó en nueve focus groups con grupos de 7 a 10 madres de niños preescolares y adolescentes, de diferentes sectores socioeconómicos de Santiago. Se realizaron en 2017, a poco más de un año de implementada la norma.

Uno de sus hitos es el surgimiento de los sellos "alto en", que deben acompañar a todos los productos envasados que superen los límites establecidos para nutrientes críticos, como azúcar, sodio, grasas saturadas y calorías. Además, la normativa prohibió la venta de estos alimentos en los colegios y restringió la publicidad dirigida a niños.

"Encontramos que la gran mayoría entendía cuál es el propósito de las etiquetas y las usan como atajo para elegir productos más saludables", comenta Teresa Correa, académica de la Facultad de Comunicación de la UDP y autora principal del estudio.

"Muchas madres perciben un cambio cultural hacia una alimentación más saludable, ya que recibieron mensajes de los medios de comunicación y de los colegios. También describieron que sus hijos pidieron alimentos más saludables y que usaron los sellos 'alto en' para distinguir fácilmente los alimentos más saludables de los menos saludables", precisa.

El resultado es que muchas madres dijeron que han cambiado los alimentos que compran para sus hijos. "Nos enfocamos en ellas partiendo de la base de que son quienes suelen tomar las decisiones de compra en el hogar".

Ya en una primera parte del trabajo, divulgada a fines del año pasado, las investigadoras observaron que, a 18 meses de implementada la ley, ya había una disminución en la preferencia de ciertos productos con sellos. Por ejemplo, la compra de cereales para el desayuno se redujo en 14% y de bebidas azucaradas, en 25%.

Un primer paso en el combate al sobrepeso y la obesidad, que acompañan a seis de cada diez chilenos, y que presentan altos índices entre los más pequeños: el 51,7% de los escolares tiene kilos de más, según el informe entregado por Junaeb el jueves pasado.

De hecho, ellos están jugando un rol activo en este cambio, reconoce Marcela Reyes, investigadora del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), de la U. de Chile, y coautora del trabajo. "Las mismas madres destacan que se han acercado al tema del etiquetado a través de sus niños, porque lo han visto en el colegio".

Según el estudio, los niños de 4 a 8 años son los más influenciados por la información que reciben en clases y que luego transmiten en sus casas. El impacto no ha sido tan potente entre los adolescentes.

"A mi hija se le ha enseñado mucho sobre estos logotipos negros", dice otra madre en el estudio. "Ahora cuando vamos de compras, veo un producto y pienso: 'Ella no aceptará eso si se lo compro'; así es que tengo que buscar un producto que a lo sumo tenga dos sellos. Pero tres, no hay manera".

Sin embargo, las encuestadas admiten sentir cierta presión social. Incluso algunas reconocen sentirse "culpables" o "malas madres" si no les envían colaciones saludables al colegio. "Hay una cosa cultural en la que se está poniendo la responsabilidad en la mujer, y algunas se sienten sin las herramientas suficientes. Ese es un punto en el que se debe trabajar", comenta Reyes.

Otras madres dijeron sentirse "engañadas" por algunos productos que asociaban como saludables por sus nombres o como se comercializan, pero que, tras la ley, se llenaron de sellos.

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