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Colegio Arauco, en la Región de Valparaíso:

La cultura del buen trato se ha vuelto una constante en este colegio de Quillota

lunes, 25 de febrero de 2019

Margherita Cordano F.
Educación
El Mercurio

En el establecimiento se fomentan los recreos seguros y anualmente se realiza una ceremonia en la que distintos actores de la comunidad firman un documento que los compromete a trabajar por erradicar el acoso escolar.



Además de ponerse al día con sus compañeros, presentarse ante nuevos profesores y conocer su carga horaria para este año, cuando los 800 alumnos del Colegio Arauco vuelvan a clases, todos tendrán la tarea de participar en un acto más: de manera pública, a cada uno se le pedirá comprometerse con la creación de un ambiente escolar libre de malos tratos.

La tradición nació en 2011, año en que la comunidad de este establecimiento -alumnos, asistentes de la educación, docentes y apoderados- firmó por primera vez un documento en el que se comprometía a trabajar por los valores de paz, respeto y tolerancia.

"A los más chiquititos les pedimos que pongan su dedo en el documento", explica Liliana Fariña, directora de este establecimiento municipal, cuyos índices de vulnerabilidad alcanzan 92% en básica y 82% en media.

"Nuestro sello es la convivencia escolar. Para muchos parecía un poco irrisorio que lo eligiéramos en vez de poner el foco en los aprendizajes, pero como colegio siempre dijimos que para que los aprendizajes se lograran, había que tener como base una mejora de convivencia". Fariña y su equipo creen que cuando los alumnos lo pasan mal es difícil ver todo su potencial.

La evidencia los avala. A nivel local, los datos muestran que un ambiente escolar protegido -uno donde los estudiantes declaran sentirse seguros- puede generar hasta 54 puntos de diferencia en los resultados del Simce. Entre los años 2015 y 2016, el colegio Arauco vivió este efecto en carne propia, aumentando 47 puntos en la prueba de Matemática de 4° básico. Al mismo tiempo, los índices de violencia continuaron disminuyendo.

Estos buenos resultados hicieron que el Colegio Arauco de Quillota pasara a formar parte de la Red de Escuelas Líderes, una iniciativa que impulsan Fundación Minera Escondida, Fundación Educacional Arauco, Fundación Educacional Oportunidad, Fundación Chile y "El Mercurio". El objetivo de esta alianza es reunir a colegios de contextos vulnerables que destacan por haber resuelto sus desafíos mediante propuestas pedagógicas innovadoras.

Cultura de diálogo

Junto con la ceremonia de renovación anual contra todo tipo de acoso escolar, entre las medidas que el colegio ha ido tomando para fomentar aulas y patios seguros, están el protocolo de tenencia responsable de celulares y la política de recreos entretenidos. Mientras la primera iniciativa corresponde a supervisar que los alumnos guarden sus celulares durante la jornada escolar -lo que ayuda a que no estén conectados a redes sociales de forma individual, ni que se propaguen rumores o fotos malintencionadas en internet-, la segunda medida supone llevar guitarras y juegos al patio.

"Tenemos las mesas de taca-taca, otra de ping-pong. En varias instancias también ponemos música", comenta con entusiasmo Guillermo Rojas, encargado de Convivencia Escolar del establecimiento. Gracias a estas acciones sencillas pero efectivas, el colegio ya figura como caso de estudio en libros publicados por la Universidad Católica de Valparaíso y la Superintendencia de Educación de Valparaíso.

"A toda la gente que llega a trabajar con nosotros, el equipo directivo les plantea que para unirse a esta comunidad hay que entender que esta es nuestra forma de trabajar. En 2018 salió nuestra primera generación de 4° medio y uno ve que los chiquillos tienen altas expectativas, porque dentro de esta cultura de entenderse, de diálogo, también hablamos sobre las altas expectativas, de que ellos pueden", agrega Carmen Gloria León, de la Unidad Técnico-Pedagógica.

Recorriendo el colegio, es fácil ver ese entusiasmo plasmado. A sus 14 años, María Barrientos sueña con ser ingeniera en Prevención de Riesgos, mientras que Gonzalo Ríos y Jeffrey Marchant, ambos de 15 años, apuntan a ser futuros abogados.

"A mí me gustaría ser periodista", dice Felipe Contreras, de 16 años, quien participa en el Taller de Comunicaciones que ofrece el colegio. Otro taller que le gusta es el de Mediación, donde "conversamos de los problemas que ocurren en el colegio, o en el curso en específico. Intentamos llegar a acuerdos hablando entre todos", explica.

Para Joan Henao, colombiano que llegó hace menos de dos años al país, estas instancias de diálogo han sido claves para sentirse acogido. Ha ayudado también el que el colegio exponga abiertamente su bienvenida a los estudiantes extranjeros, habiendo pintado un mural en que aparecen dibujadas las banderas que representan las nacionalidades de sus alumnos. "Se hizo el día del aniversario del colegio y aparecen imágenes que representan a Chile, Colombia, Venezuela... ¡incluso a Suecia!", dice el estudiante de 17 años, quien a futuro espera estudiar para ser ingeniero civil.

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