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Son dueños de la mina Carola-Coemin y del 10% de la Clínica Las Condes. Arbitrajes, querellas y demandas tiene este entuerto entre los hermanos por la repartición de los bienes, y que suma como abogados a Felipe Bulnes, Julián López, Sebastián Oddó y José Coz.

El conflicto familiar por US$ 1.200 millones que enfrenta a los cuatro hijos de Jonás Gómez Gallo

domingo, 17 de febrero de 2019

Nicolás Durante Parra
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio




Un conflicto familiar por un patrimonio de US$ 1.200 millones tiene divididos a los cuatro hermanos Gómez Pacheco, hijos del exparlamentario radical de Tarapacá y Antofagasta Jonás Gómez Gallo, y ha sumado a un granado grupo de abogados de la plaza.

El grupo empresarial familiar incluye la minera Carola-Coemin, ubicada en Tierra Amarilla, que el año pasado produjo 180 mil toneladas de concentrado de cobre; el 10% de la Clínica Las Condes, porcentaje por el cual tienen un director en la mesa, Luis Manuel Rodríguez; un millón de acciones de la Bolsa de Santiago; el Vespucci Suites de Vitacura, y el hotel Copiapó, además de unas 600 propiedades en Chile y España.

El conflicto se centra en Jonás Gómez Pacheco (65 años, ingeniero comercial), quien administraba las empresas familiares hasta fines de 2015, momento en el cual Segundo Gómez Pacheco (67 años, abogado) quiso involucrarse en la gestión, lo que habría causado la molestia de Jonás. Las relaciones, según relatan querellas, demandas y un arbitraje, empezaron a complejizarse a tal punto que Jonás decidió emprender caminos propios y pidió separar aguas del patrimonio familiar. Ahí comenzó una intensa travesía que hasta el día de hoy tiene a la familia dividida y con demandas de lado y lado.

Segundo Gómez Pacheco, que tiene el apoyo de sus hermanas Magdalena y Teresa, ficharon al abogado Felipe Bulnes, ex ministro de Justicia y Educación del primer gobierno de Sebastián Piñera, para que mediara con Jonás y llegaran a un acuerdo para dividir los bienes de la familia, lo que no tuvo buen resultado y en noviembre de 2017 Bulnes solicitó judicialmente un arbitraje.

Ahí fue cuando Jonás buscó la asesoría de los abogados Sebastián Oddó, José Coz y Álvaro Jofré, quienes entre fines de 2017 y el 30 de enero de 2018 negociaron y firmaron un acuerdo para repartir los bienes, y que lo que quedara en disputa fuera llevado ante un juez árbitro nombrado de común acuerdo.

Dicho acuerdo incluía liquidar las acciones de la Clínica Las Condes y la Bolsa de Comercio de Santiago, además de dividir en tres lotes las otras empresas y propiedades de manera equitativa, de tal forma que Jonás se quedara con un tercio, Segundo con otro tercio, y las hermanas Magdalena y Teresa con el tercio restante. Esos lotes, ya armados, iban a ser "sorteados" por los hermanos para quedarse con lo que incluía ese paquete.

Una vez firmado ese acuerdo, ambas partes deciden contratar al árbitro Jaime Ríos Gómez-Lobos para afinar los bienes que quedaban en disputa.

En la primera reunión que tuvieron el año pasado, los abogados de Jonás Gómez Pacheco pidieron acceso igualitario a la información de la empresa, tal como lo había expresado el acuerdo al que arribaron en enero, a lo que se opuso Felipe Bulnes.

Entre medio, las relaciones familiares estaban tan deterioradas que hasta a golpes llegaron. En un pugilato entre Segundo y Jonás, que incluyó un dedo fracturado y una denuncia en Fiscalía, se le prohibió el acceso a Jonás y su hijo a las oficinas del grupo empresarial ubicada en la calle Los Leones, en Providencia, y que lo tiene con prohibición de acercarse a 100 metros a Segundo.

Con ese escenario en mente, el juez árbitro ordenó que los abogados de Segundo hicieran llegar la información de la empresa a Jonás y sus defensores. Tres meses después le enviaron una parte de la información, según acusa la parte defensora de Jonás, lo que además había quedado establecido con una cláusula de "acceso igualitario a la información" en el acuerdo arribado en enero de 2018.

A fines del año pasado, el árbitro dijo que estaba listo para resolver, pero los abogados de Jonás protestaron porque no habían tenido acceso a la información, mientras que la defensa de Segundo recordaba que todos los bienes a dividir ya estaban acordados y no podían desconocer lo ya firmado.

Entonces fue cuando se abrió otro conflicto. Esta vez, la defensa de Jonás pidió la renuncia del árbitro, lo que no fue aceptado por la otra parte, y terminó con el equipo legal de Sebastián Oddó presentando una querella por prevaricación contra el árbitro Jaime Ríos.

El cierre de cuentas bancarias

En las últimas semanas, además, Jonás Gómez Pacheco utilizó sus poderes de administrador de las cuentas bancarias para pedir el cierre de las mismas ante bancos de la plaza, lo que fue aceptado por las entidades, dando a entender que se había retirado dinero de las cuentas sin su autorización.

Pero la pelea amenaza con continuar. Ello, porque el abogado Julián López presentó una querella contra Jonás Gómez por administración desleal el 1 de febrero de este año, y donde sostiene que Jonás cometió delitos al cerrar personalmente las cuentas de las sociedades en los bancos Itaú, Estado, BCI y Scotiabank, además de quitar poderes de representación a ejecutivos de las sociedades donde administra el patrimonio la familia, Conosur y Comercial e Inmobiliaria Nacional Limitada, lo que ha perjudicado a dichas sociedades.

Además, la rama familiar liderada por Segundo acusa que Jonás no administró de la mejor manera las empresas. Ejemplo de ello, apuntan, es que el grupo minero Carola-Coemin ha incrementado sus utilidades finales. Así, en los años 2014 y 2015, mientra era gestionada por Jonás, obtuvo resultados por US$ 8,6 millones y US$ 2,1 millones, respectivamente, y en los años 2016, 2017 y 2018, al mando de Segundo, tuvo utilidades por US$ 7,3 millones, US$ 27,3 millones y US$ 46,3 millones, respectivamente.

Por su parte, Jonás ingresó dos demandas civiles contra sus hermanos y las sociedades. La última de ellas está en el 28° Juzgado Civil de Santiago contra 35 personas, sociedades y el árbitro, por incumplimiento de contrato y resolución, acusándolos de haber incumplido el acuerdo al que arribaron el 30 de enero del año pasado, además de detectar retiros de dinero de las sociedades familiares sin el beneplácito de Jonás, lo que ha perjudicado su patrimonio personal.

A nivel familiar las cosas no van mejor. Una carta firmada por Magdalena, Teresa y Segundo, además de sus respectivos hijos, fue enviada a Jonás Gómez Pacheco en la que expresan su desazón y el desgaste que las acciones judiciales han significado. "Queremos manifestarle como grupo nuestro más absoluto repudio a todo lo que ha venido haciendo de manera testaruda, soberbia y verdaderamente malintencionada", dice uno de los párrafos. "Con ninguna autocrítica de su parte y sin el más mínimo respeto por su padre de 95 años al cual, le guste o no le guste, le debe todo, y con el cual se ha portado de la manera más indigna y no logra reponerse de su decepción hacia usted", agrega la misiva.

Ambas partes dijeron a este medio que el conflicto no tiene un pronóstico de acabar pronto, y ya se preparan acciones judiciales que los seguirán enfrentando, mientras que el nonagenario patriarca de la familia, Jonás Gómez Gallo, se ha visto muy afectado emocionalmente por todo este entuerto.

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