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Fundación Ca.Sa La colección de arte contemporáneo que busca su espacio propio

jueves, 14 de febrero de 2019

Felipe Ramos
Vidactual
El Mercurio

Creada por el arquitecto Gabriel Carvajal y el empresario Ramón Sauma, la colección privada cuenta con más de 900 piezas de arte contemporáneo latinoamericano. Además, acaban de ser elegidos por el Museo Guggenheim para que le donen una obra chilena.



Recorrer el departamento-museo que tienen en calle El Litre, casi llegando a la Kennedy, es una experiencia sublime para todo amante del arte contemporáneo. En sus varias habitaciones y baños, cuadros e instalaciones sorprenden a quien tiene la suerte de adentrarse en este mundo, uno que solo existe para unos pocos, luego de que los vecinos del edificio en que se emplaza rechazaran la concurrencia de visitantes a lo que siempre fue un espacio restringido.

Tras ese intento de apertura, sus dueños, la Fundación Ca.Sa -creada por el arquitecto Gabriel Carvajal y el empresario Ramón Sauma-, planean el traslado a un espacio abierto al público de una de las colecciones privadas mejor construidas que existen en el país y que alberga obras de artistas de la talla de Voluspa Jarpa, Prem Sarjo, José Balmes, Alfredo Jaar, Carlos Leppe, Paz Errázuriz, Iván Navarro y Norton Maza.

En los más de 30 años que llevan como socios, Gabriel Carvajal y Ramón Sauma (cuyos apellidos conforman el nombre de la fundación) siempre han adquirido obras de arte. Todo partió en la tienda de antigüedades que tenía el primero en la Galería Los Pájaros de Providencia. Ahí, entre muebles antiguos, comenzó a vender cuadros de arte moderno, interesándose por la fusión que producían ambos mundos. Tras tres décadas, la colección la conforman más de 900 piezas, repartidas en varias propiedades, donde se almacenan piezas de artistas consagrados y emergentes nacionales y latinoamericanos.

Alejada del mundo de los asesores y de los expertos, la colección ha tomado forma gracias al gusto de ambos, pues señalan que para darle un carácter específico tiene que reflejar a quienes están detrás. "Para darle carácter a una colección, esta tiene que ser tú, porque si no todas se comienzan a parecer. Nosotros partimos con arte geométrico cuando nadie pensaba en el valor que tendría al día de hoy", dice Sauma, para quien las piezas reunidas conforman un relato personal de sus últimas tres décadas de vida. "En nuestro caso, todo está basado en nuestros propios gustos. Hay quienes se hacen asesorar para no equivocarse en la compra, pero nosotros nunca hemos pensado en la inversión, sino que compramos porque nos gusta. De hecho, cuando partes comprando, lo más probable es que te equivoques", agrega Carvajal.

Para ambos, todas las formas de coleccionar son válidas, pues hoy lo más importante es que haya quienes compren y junten arte. "Al final, va a ser un camino que mueve al mundo del arte, mueve a los artistas y llega a la gente, lo que es muy importante", dice Ramón. Fue así como se les ocurrió abrir la colección para que más personas puedan verla, ya que sentían que tenían la responsabilidad de compartirla.

Apoyando el arte joven

A lo largo de los años, la Fundación Ca.Sa ha apoyado a diferentes artistas jóvenes, volviéndose un referente. De esta forma, entregan un premio en el marco de la feria Cha.Co, en el sector de arte joven, llamado Planta. "Es un reconocimiento importante al artista y su obra. No es una gran cantidad de dinero, pero los ayuda y les permite desarrollar algún proyecto que tengan en mente. Además, les da un reconocimiento a nivel nacional e internacional, y los valida y les da confianza para seguir creciendo", señala Sauma. Cuando premian, la fundación no compran la obra, para así darle la posibilidad de que otra gente le compre al artista. En ese sentido, recientemente en Perú premiaron a una artista, tras lo que ella vendió todas las piezas que estaba ofreciendo.

Para profesionalizar el trabajo de la fundación es que hace unos años se sumó como director ejecutivo a Cristián Aninat, a quien se le ocurrió la idea de comenzar a premiar a los artistas jóvenes. "Para mí era hacer tangible lo que llevaban haciendo durante 30 años, pero con una mirada más hacia futuro", dice el publicista de profesión. "Una vez que tienes un acervo de estas dimensiones, te sientes con la responsabilidad de que esto continúe y por eso nace la fundación, y la idea es que cuando no estemos ni Gabriel ni yo, esto siga funcionando", afirma Ramón Sauma.

Un hito importante para la fundación ha sido ser seleccionados por el Museo Guggenheim de Nueva York para donar una obra, es así como estarán entregando unas fotografías de Lotty Rosenfeld. "Es importante poner a una artista chilena en el museo, el que nos eligió a nosotros para que eligiésemos y donásemos la obra", señalan.

Aunque es una colección privada, suelen prestar cuadros o piezas para diferentes exposiciones, y ya piensan en abrir un espacio para el público general. Es así como hace un tiempo compraron una casa patrimonial en el barrio Yungay; no obstante, la inseguridad del sector hizo que se arrepintieran de llevarla para allá. "Además de que es un lugar al que cuesta llevar a la gente", dice Carvajal, por lo que ahora están buscando un sitio de fácil acceso, cerca del metro, que no excluya a nadie, pero ubicado en el sector Oriente. "Yo diría que el barrio Yungay es el futuro del arte, pero todavía falta", agrega Sauma. Por ahora, están catalogando toda la colección, una que comenzó con una obra de Pablo Domínguez y que no ha parado de crecer.

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