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Escuela Municipal Trigales de Temuco:

Una "sede infantil" de Naciones Unidas está inserta en la capital de La Araucanía

lunes, 11 de febrero de 2019

Víctor Fuentes Besoaín
Educación
El Mercurio

A ese organismo se parece esta escuela municipal por las múltiples nacionalidades que conviven en sus patios y salas. A su importante matrícula de niños mapuches se suman alumnos de Haití, Cuba, Venezuela y China, entre otros países. Con el proyecto "Aprendemos felices en la multiculturalidad", hoy el establecimiento forma parte de la Red de Escuelas Líderes.



Un niño de origen taiwanés, que no sabía nada de español, se integró en 2015 a la Escuela Trigales, establecimiento municipal de Temuco. Aunque al principio fue un desafío para el cuerpo docente, que no lograba entregarle las herramientas para que aprendiera los contenidos generales, su llegada permitió definir el sello distintivo que hoy tiene el colegio: justicia social e integración multicultural.

El proyecto lo encabeza hace ya 10 años la educadora diferencial Pamela Pacheco, quien acaba de ser reelegida como directora por cinco años más. La idea del modelo educativo que hoy tiene la escuela, reconoce, les llegó "como una bendición de Dios". Dice que "es muy difícil tener algo que te distinga, porque el sello de toda escuela es enseñar, pero con la llegada de los niños extranjeros el sello que le dimos surgió solo".

La realidad del niño taiwanés, cuenta la directora, les hizo buscar alternativas que se escapaban del presupuesto.

Cuatro años después, los patios y salas de la escuela Los Trigales, con un índice de vulnerabilidad de 74%, parecen estar insertos en el edificio de la ONU.

En 2018, por sus pasillos transitaron niños de 15 culturas diferentes, incluido el pueblo mapuche. El sentido cosmopolita se refleja en los murales que adornan el edificio, ubicado en la calle Ignacio Carrera Pinto, en el radio urbano de la capital regional de La Araucanía.

"El rol de la escuela es que todos los niños aprendan y reciban, sin exclusión, a quienes quieran a educarse acá", recalca la directora. Un principio que se refleja en las cuatro lenguas que enseñan de manera obligatoria: español, mapudungun, inglés y, hace poco, sumaron un programa para que todos los alumnos aprendan chino mandarín. Lo enseña un profesor de esa nacionalidad, quien se suma al alto número de jóvenes asiáticos que han llegado a la zona.

El año pasado, gracias al proyecto "Aprendemos felices en la multiculturalidad", la Escuela Trigales fue seleccionada para formar parte de la Red de Escuelas Líderes, iniciativa que impulsan Fundación Minera Escondida, Fundación Educacional Arauco, Fundación Educacional Oportunidad, Fundación Chile y "El Mercurio". La iniciativa reúne colegios de contextos vulnerables que destacan por impulsar propuestas pedagógicas innovadoras para abordar sus problemas educativos.

Esta escuela, además de formar parte de la red, también cuenta con Excelencia Académica y Certificación Medioambiental, según cuenta con orgullo su directora.

Con una matrícula de 612 alumnos, 90 de ellos son mapuches y 34, extranjeros. Provienen de países tan distintos como Haití, Argentina, Ecuador, Venezuela, Cuba, México, Estados Unidos, Canadá, España, Francia y China, entre otros. "Uno llega en la mañana y tiene que decir buenos días, good morning , bon jour , mari mari , o zaoshang hao ", enumera la directora.

Por eso no extraña que en sus instalaciones flameen banderas de todas las nacionalidades de los alumnos de la escuela. Dado que tres niños haitianos se incorporaron el año pasado, y solo hablaban créole , contrataron a un monitor de ese país, que es bilingüe, a través de la Ley de Subvención Escolar.

Desde la curiosidad

Esta multiculturalidad que promueve el proyecto educativo, explica Pacheco, "permite un enriquecimiento permanente entre los alumnos". Algo tan simple como el pizarrón, dice, permite que todos aprendan que mientras que para unos es "la pizarra", para otros es "el tablero". También valora que los apoderados hayan entendido y apoyado el proyecto.

El proyecto de la Escuela Los Trigales no se ha quedado entre cuatro paredes. La directora ha expuesto sobre el sello del establecimiento y la experiencia de integración de los alumnos en distintas universidades. En el éxito, dice, el cuerpo docente ha sido fundamental. "Los que están acá saben que la tarea es trabajar con la diversidad de manera transversal", enfatiza.

La profesora de Historia y Geografía María Ximena Riquelme lleva cinco años en la escuela haciendo clases a niños de 5º a 8º básico. "Aquí, en el convivir, se da la oportunidad de conocerse, relacionarse y aceptar las diferencias del otro", reconoce. Y asegura que la relación entre los niños "parte de la curiosidad", la que surge desde el momento en que se integra un alumno de otro país.

"Están todos esperando y cuando llegan, los bombardean con preguntas sobre los lugares de los que provienen, los juegos que practican y las comidas típicas", cuenta.

"A partir de conversaciones espontáneas se da una acogida natural y de empatía. Después surgen expresiones de solidaridad, como cuando celebramos el cumpleaños de un niño que tenía a todos sus amigos en su país. Sus compañeros lo hicieron sentir como si estuviera en familia", relata la profesora.

Muchos de los alumnos migrantes llegan con un plus. Los niños chinos, por ejemplo, hablan su lengua e inglés, y el español se transforma en su tercer idioma.

Respecto de las proyecciones de la multiculturalidad, la directora Pacheco adelanta que para este año la escuela prepara un proyecto para que los niños extranjeros enseñen sus juegos al resto. "Con esto, ya no hablaremos de multiculturalidad, sino que de interculturalidad. Eso queremos y para allá vamos".

Actualmente, y de forma anual, instauraron un encuentro gastronómico bautizado como Sabores del Mundo, en el que los alumnos junto a sus familias presentan los platos típicos de sus naciones. "Les entregamos recursos para que compren ingredientes y hagan sus preparaciones, las que luego muestran en un stand ", indica.

Lo mismo ocurre con la integración de los niños mapuches, que incluye actividades como la competencia de palín (chueca). El año pasado hicieron un rosco, como el que se utiliza en el programa "Pasapalabras", pero con el alfabeto en mapudungun, para ilustrar las letras que usa ese pueblo.

Una de las prioridades de la escuela son las actividades extraprogramáticas, al punto que durante octubre tuvieron 15 salidas a terreno. "En todas ellas los niños aprenden. Mientras caminan, viajan en micro, suben las escalas o llaman el ascensor, incorporan normas del buen convivir", concluye.

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