Fondos Mutuos
Las últimas semanas han estado marcadas por uno de los más drásticos cambios de escenario macroeconómico acontecidos en un intervalo de tiempo tan corto. Es así como, en menos de un mes, quedó atrás el escenario base propuesto por el Banco Central en el último IPoM, debido a la profundización de la crisis de liquidez internacional, la abrupta corrección a la baja en las estimaciones de crecimiento mundial realizadas por el FMI, el deterioro del mercado laboral en países desarrollados y el reciente recorte de tipos de interés llevado a cabo por un amplio grupo de países desarrollados.
Como si esto fuera poco, debemos considerar además el magro comportamiento observado en los mercados bursátiles de todo el mundo, destacando el retroceso, del IPSA en 27%, del Bovespa en 34% y Dow Jones 29%, desde que se publicó el IPoM.
No es sorpresa para nadie afirmar que existe una crisis en los mercados financieros. Sin embargo, aún quedan ajustes por delante, tanto en el sector real como en los precios de los activos en todo el mundo, situación de la cual la economía chilena en ningún caso es inmune. Dado lo anterior, hemos revisado nuestro escenario base para el próximo bienio, destacando lo siguiente:
En lo referente a actividad, estimamos que la demanda interna será la variable que sufrirá el principal ajuste y contribuirá significativamente a la desaceleración de la actividad agregada, la cual exhibiría una caída en la tasa de crecimiento desde 4,1% en 2008 a 2,8% en 2009. En particular, los efectos rezagados de las alzas de la TPM, la pérdida de poder adquisitivo producto del elevado IPC, la depreciación de la moneda local y un eventual deterioro del mercado laboral es lo que nos ha llevado a corregir a la baja la estimación de crecimiento de la demanda interna desde 5,2% a 3,8%, cifra que se explica en gran medida por la corrección en la estimación de crecimiento de la Formación Bruta de Capital Fijo desde 6,2% a 2,3% en 2009.
Un segundo ajuste que tendremos en el transcurso del próximo año será un descenso de la inflación, el cual sería más lento que en los países desarrollados debido a la persistencia de efectos de segunda vuelta, un elevado nivel de indexación y las presiones provenientes de bienes transables como consecuencia de la depreciación del tipo de cambio. Es así como esperamos un descenso desde un 8,9% este año a un 4,5% en 2009, para alcanzar la meta de 3,0% recién en 2010.
La respuesta del Banco Central en este escenario no se dejó esperar, lo cual quedó de manifiesto en una mantención de la TPM en 8,25% en la reunión de octubre, decisión que resultaba prácticamente impensada cuando se publicó el IPoM. A pesar de los riesgos de sobre ajuste que existe en un escenario de este tipo, creemos que las presiones inflacionarias provocadas por nuevos aumentos en el tipo de cambio podrían, en un escenario de riesgo, postergar la convergencia del IPC a la meta de 3,0%.
Más allá de la probabilidad de un escenario de este tipo, el nivel actual de tasas y la convergencia de la inflación a la meta de 3,0% en 24 meses serían suficientes para observar recortes de la tasa rectora a niveles de 7,0% (con sesgo a la baja) en 2009, para luego converger a los valores neutrales de 6,0% en 2010.