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12NA

La plataforma de ropa reciclada en Valparaíso

martes, 05 de febrero de 2019

Por Catalina Claussen S.
Moda
El Mercurio

Hace 15 años los argentinos Mercedes Martínez y Mariano Breccia empezaron un proyecto que transforma ropa usada en moda de vanguardia. Hoy, radicados en Valparaíso, conforman una de las apuestas creativas fuertes de costura nacional que fue reconocida internacionalmente por Vogue Italia entre los seis diseñadores más influyentes de Sudamérica.



M ariano Breccia llevaba unos cuatro años trabajando en la industria de la moda en Argentina, cuando se vino a Chile en 2005. Tenía 32 años y en Buenos Aires estaba a cargo de una marca de ropa deportiva internacional, donde había partido en relaciones públicas y luego pasó a la producción de sus colecciones. Entonces le llegó una oferta de una empresa de moda retail chilena y convenció a la diseñadora de indumentaria Mercedes Martínez, su mujer, para que lo acompañara en el desafío.

De eso han pasado catorce años y la mirada -tanto creativa como estética- de Mariano y Mercedes ha dado un giro de 360 grados. Hoy esta pareja de creadores trasandinos maneja una de las etiquetas de moda sustentable más originales y reconocidas de la costura nacional. Son los cerebros de 12NA (Docena), una etiqueta de diseño de vestuario que habían iniciado en Buenos Aires, pero que consolidaron en Chile, específicamente en la tienda y el taller que hace cuatro años instalaron en el Cerro Playa Ancha de Valparaíso.

Para ambos creadores, 12NA escapa del tradicional concepto de marca de moda. Para ellos es una plataforma que genera ropa construida a partir de prendas recicladas.

-Las marcas están relacionadas con pertenecer. Te hacen querer ser como alguien que no sos. Y lo nuestro te muestra todo contrario: primero sos lo que sos y por eso probablemente vas a poder tener lo que quieras -cuenta Mercedes Martínez.

Un rápido recorrido por su taller -un espacio amplio con ventanas que miran al mar- lo comprueba. En sus colgadores hay chaquetas confeccionadas con partes de diferentes prendas: el puño de una camisa, la espalda de polera de algodón, el cuello de otra prenda indefinida. Ese efecto -una suerte de patchwork más urbano- se repite en vestidos, kimonos y ponchos. Las materialidades también son ilimitadas: hay cuero, algodón, tejidos de punto, distintas variedades de textiles sintéticos.

El desarrollo de esta propuesta no fue un capricho. Mariano reconoce que implicó un largo camino de reflexión y experimentación. Tal como su camino en la moda (nunca estudió diseño formalmente), el concepto que hay tras sus colecciones surgió "orgánicamente". Mientras trabajaba en la industria chilena del retail empezó a leer documentos y cifras sobre la contaminación provocada por la industria textil en el mundo. Lo que encontró lo marcó para siempre. Dice que conoció datos como que se necesitan 2.700 litros de agua para hacer una camisa de algodón: la misma cantidad de agua que bebe una persona en 2.5 años, según datos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE por sus siglas en inglés). También descubrió que en fábricas de todo el mundo se producen aproximadamente 100 mil millones de prendas de vestir al año, pero lo que le llamó la atención fue que el 95% de esa ropa se puede reciclar.

Ese fue el punto de partida. Le contó a Mercedes y juntos empezaron a intervenir en ropa con un fin activista. Aunque ya llevaban años reciclando vestuarios, antes lo hacían, explican, solo porque les gustaba lo vintage . Tras su experiencia en el retail, comenzaron a trabajar de manera más consciente sus creaciones. Siguieron el concepto de Upcycling , que hace referencia a la ropa vieja que vuelve a ser usada con un nuevo significado.

-Existe toda esta ropa que está increíble y está acá tirada. Trabajamos a partir de lo que hay. Para qué hacer cosas nuevas si está todo esto hecho -dice Mercedes Martínez y luego contará que la ropa que después utiliza en sus creaciones la compran en el centro de Santiago donde llegan fardos traídos de EE.UU.

-Es como que recoges ese ciclo que genera basura, que nadie quiere y se lo devuelves al Primer Mundo, a los mismos que lo tiraron. Eso es lo más divertido de todo -asegura Mariano y luego agrega:

-No estamos de acuerdo con que la gente consuma y bote. Eso no es moda.

Ropa "doceñada"

Los creadores de 12NA dicen que su pasión por la moda nació mucho antes. Mariano hacía ropa desde que tenía 15 años cuando empezó a reciclar unas poleras militares vintage . En esa época, Mercedes vivía en el campo, por lo que su madre le hacía sus vestidos. Los dos estudiaron distintas carreras en la Universidad de Buenos Aires: Mariano probó con comunicaciones y derecho; Mercedes siguió administración y luego diseño de indumentaria. Ninguno se tituló, porque se pusieron a trabajar en la moda.

El nombre 12NA, explican, tiene distintos significados. Uno de ellos es porque representa un ciclo, los 12 meses del año.

-Es como el fin de un círculo que vuelve a empezar. A la ropa usada le damos un nuevo significado -dice Mercedes Martínez.

Según Mercedes y Mariano, ellos proponen un estilo de vida que no solo se limita al vestuario. También al arte, festivales, y talleres. Han vestido además a artistas en Lollapalooza, han hecho videoclips con artistas chilenos como Javiera Mena, y también con otros argentinos. Pero lo que más los enorgullece es que han ahorrado 42 millones de litros de agua en 14 años con su método de ropa "doceñada".

Durante cuatro años sus productos se empezaron a vender en el mercado japonés. Partieron exportando en 2010, luego de participar de la feria japonesa Tokio Rooms. Cuenta Mercedes que en ese momento la de-construcción en Japón era algo que se empezaba a ver en la calle, pero había pocos artistas que lo practicaran o era gente que lo hacía en sus casas, de mala calidad. Entonces cuando los dueños de tiendas que vendían a ese público vieron poleras hechas a partir de la manga de una chaqueta con otra de una camisa y el cuello de otra, quedaron encantados.

En septiembre pasado Vogue Italia los seleccionó entre los seis diseñadores más influyentes de Sudamérica. Fue la única marca chilena, junto con otras cuatro argentinas: Chain, Matias Hidalgo, Nous Etudions e Vanesa Krongold, y una colombiana, Laura Laurens.

Valparaíso y el hip-hop

12NA tiene distintas reglas: no usan fotos como el resto de la moda ni tampoco sus modelos muestran la cara: no quieren que uno se ponga su ropa por la persona que la lleva puesta, si no por quien eres.

-Es una decisión que tomamos hace tiempo y que hace que nuestra forma de visibilidad sea distinta a la de otras cosas. Tenemos una visibilidad en otros ámbitos que a lo mejor no son del ámbito del consumo -dice Mercedes y comenta que la influencia japonesa los marcó de por vida. Su segundo hijo se llama Kira y llevan un año trabajando un concepto que se llama Nakama, que se usa en el Manga, para referirse a las personas con una misión en común por sobre la individual. Pero ambos también reconocen que los influyó la cultura chilena.

Ahora el concepto Nakama lo están vinculando con el mundo del hip-hop. Empezaron a trabajar con ese movimiento el año pasado cuando participaron en la convocatoria Residencias de Arte Colaborativo del Programa Red Cultura y vivieron tres meses en una población en Linares. Ahí conocieron el mundo del hip-hop local y hoy trabajan con una banda de Linares llamada Proyecto Rama. Para ellos han creado diseños que serán los mismos que llevarán en febrero a Milán, donde fueron invitados por la editora de moda de Vogue Italia, Sara Maino.

Ambos dicen que su futuro en Chile es incierto. A Mercedes le gustaría que el local en Valparaíso funcionara por sí solo y que se pudieran trasladar a otro lugar y abrir un nuevo taller. Y a Mariano le gustaría hacer un proyecto colaborativo de reciprocidad entre otros rubros, como lo es el artesanal. Los dos creen que Chile podría posicionarse a nivel mundial como un foco de diseño de Upcycling. Siempre con la misma mirada, relacionarse con la ropa de manera consciente, donde la ropa que ya nadie quiere, puedan volver con un nuevo significado: como moda.

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