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J.P. Morgan, el equipo estrella de Wall Street

domingo, 05 de octubre de 2008

Marcela Vélez A.
Economía y Negocios, El Mercurio

Era el sexto banco de Estados Unidos, pero ahora pasa por sobre los cadáveres de los grandes de Wall Street de la mano de James Dimon. Compraron Bear Stearns y recientemente Washington Mutuals.





En un año, J. P. Morgan & Chase perdió el 20% de su valor debido a la crisis hipotecaria y crediticia. La cifra es motivo de admiración, en un mercado donde los principales actores han visto caer el valor de sus empresas hasta en un 60%.

No sólo eso; mientras Wall Street perdió a sus bancos de inversión y los gigantes financieros se tambalean, J.P. Morgan se da el lujo de salir de compras y, de paso, ayudar al mercado financiero.

Ya lo hizo una vez. De mano de su fundador, John Pierpont Morgan, padre de Wall Street, el banco fue el pilar del rescate económico de finales del siglo XIX.

Cuestión de instinto
Hasta hace cuatro años, el banco era un jugador promedio en el mercado financiero. Y hace dos, todos criticaron a su presidente ejecutivo, James Dimon (conocido sólo como Jamie), de ser demasiado conservador.El gran acierto de Dimon se dio en 2006. Mientras todos los bancos se volvían locos disfrutando de las millonarias ganancias que producían los instrumentos vinculados a hipotecas, Dimon dio la orden de que J.P. Morgan se deshiciera de todos sus activos en ese mercado.

Lo criticaron. Pero el tiempo le dio la razón.

El acierto de Dimon puede atribuirse a su instinto y a las lecciones aprendidas junto a Sandy Weill en Citigroup: minimizar el riesgo, comprobar la rentabilidad de cada área de la empresa y ahorrar costos. Pero gran parte de su éxito radica en su selecto círculo de colaboradores. Son quince ejecutivos. Algunos, viejos talentos de J. P. Morgan, otros, recientes contrataciones, que a primera vista tienen poco en común. En el piso 48 del edificio del banco, discuten abiertamente graduados de Harvard con personas sin estudios universitarios.

Desde su llegada al banco en 2004, Dimon se ha rodeado de viejos colaboradores, como Charlie Scharf, con quien ha trabajado desde 1987. Otra de las antiguas en el equipo es Heidi Miller, la gerenta de renta fija, la mujer que decide qué deuda comprar; estudió Historia, y cuando aceptó trabajar para Dimon en 1992, como su secretaria, lo hizo sin siquiera negociar un sueldo.

Otro historiador es Mike Cavanagh, el hombre a cargo de las finanzas del banco, quien fue contratado en 2004, tras la llegada de Dimon a J.P.Morgan.

Pero la estrella ascendente del equipo es Steve Cutler, contratado en febrero de 2007. Este abogado es el consejero general del banco y se ha ganado un puesto muy cercano a Dimon.

Para el CEO de J.P. Morgan lo más importante no es el currículum académico, sino la capacidad de su equipo para defender sus ideas y para rendir cuentas de sus gestiones en cualquier momento. Dimon es famoso por interrogar frecuentemente a sus colaboradores y animarlos a desafiar a todos, al mercado, a la lógica y a él mismo.

James Dimon: de vuelta en las primeras ligas financieras tras su despido del Citi
Wall Street está plagado de anécdotas sobre el curioso comportamiento de Jamie Dimon. Aquella vez que se puso a gritar en plena calle en reclamo por el despilfarro en el alquiler de una costosa limosina para él. Aquella otra en que rastreó a uno de sus ejecutivos que vacacionaba en Ruanda, para pedirle que revisara unas cifras.

Dimon trabajó doce años junto al mítico Sandy Weill para convertir al pequeño banco Commercial Credit en el gigante financiero hoy conocido como Citi.

En 1998, según su propio testimonio, Dimon fue despedido por Weill. Tras su salida, tomó clases de boxeo y y se aisló en una especie de exilio autoimpuesto. En el 2000 volvió al mundo financiero para liderar Bank One, uno de los bancos más grandes de Estados Unidos. Pero no sería hasta cuatro años después que volvería a Wall Street, al mando de J.P. Morgan.

En ese entonces, el banco era un elefante financiero producto de varias fusiones, con una identidad corporativa prácticamente inexistente. Dimon, entonces de 48 años, decidió asumir el control de J.P. Morgan con una misión: demostrar que podía convertirlo en uno de los principales actores del mercado y, de paso, vencer a su antigua casa: Citigroup.

Cuatro años después, J.P. Morgan, antes el sexto banco por capitalización de mercado, ahora pelea el primer lugar con Bank of America, mientras Citi lucha por mantenerse, al menos tercero.

Por ahora lo ha logrado. El alumno Dimon superó a su maestro.





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