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Una baja masa muscular favorece las caídas y otras patologías

lunes, 21 de enero de 2019

C. González
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

La sarcopenia, la pérdida de músculos y fuerza con el envejecimiento, es una condición que va en aumento y preocupa a los especialistas a nivel global.



Si tiene más de 60 años, haga el siguiente ejercicio: tome asiento en una silla y póngase de pie cinco veces seguidas. Ojalá en compañía de otra persona, tome el tiempo y si demora más de 15 segundos en realizar toda esta maniobra, es un indicador de disminución de fuerza muscular y, por tanto, de sarcopenia.

La sarcopenia es la pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer. Una condición que aumenta el riesgo de caídas y fracturas, afecta la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria, disminuye la calidad de vida, conduce a la pérdida de independencia y se asocia con mayores tasas de mortalidad.

Un problema no menor a medida que la población aumenta su expectativa de vida y las sociedades, como la chilena, envejecen cada vez más.

"Se estima que entre los 60 y 70 años, la prevalencia es de 13%, pero llega al 50% en personas sobre los 80 años. En Chile, el 19,1% de las personas sobre 60 años tiene sarcopenia y, sobre los 85 es el 38,5%", precisa el doctor Víctor Cares, geriatra de la Clínica Universidad de los Andes y del Hospital Clínico U. de Chile.

El fenómeno preocupa a nivel global. A fines del año pasado, en Europa se publicó una actualización de las guías de detección precoz y tratamiento de la sarcopenia

"Estas pautas son una actualización de las anteriores publicadas en 2010 y brindarán un cambio en la forma en que se diagnostica y maneja la sarcopenia. Además, apoyarán la creciente actividad de investigación en esta área y el desarrollo de nuevos servicios clínicos para personas mayores", precisa la doctora Avan Sayer, directora del Centro de Investigación Biomédica de la Universidad de Newcastle (Inglaterra) y miembro del grupo de trabajo que desarrolló las guías.

Este nuevo consenso está respaldado por varias sociedades internacionales, entre ellas la Sociedad Europea de Medicina Geriátrica, la Sociedad Europea de Nutrición Clínica, la Fundación Internacional de Osteoporosis y la Asociación Internacional de Gerontología.

Entre los cambios se incluye una forma más fácil de detectar el riesgo de sarcopenia, mediante un cuestionario simple y sugerencias de herramientas prácticas y pruebas en cada paso (como la descrita al comienzo).

El nuevo consenso también subraya la relevancia de una función física deficiente como "alerta roja" del problema; por ejemplo, la dificultad para realizar ciertos movimientos cotidianos, como caminar o subir escaleras (ver infografía).

"También hace hincapié en que si bien se trata de un problema frecuente en personas mayores, el fenómeno se inicia a edades tempranas -precisa Cares-. Una de las principales recomendaciones es optimizar el máximo de masa muscular a lo largo de la vida".

La principal manera de lograrlo es a través de la nutrición y el ejercicio. "Una dieta equilibrada y saludable, que aporte proteínas, es lo fundamental; tanto de origen animal (leche, carnes, pescado, huevos), como vegetal (arroz, legumbres, frutos secos). Eso da materia prima para sintetizar más músculo", explica el geriatra.

En casos necesarios, a mayor edad, se puede recurrir a suplementos de leucina, un aminoácido derivado de las proteínas y esencial en la síntesis de masa muscular.

Lo anterior no sirve de nada si no se entrena: la actividad física constante ayuda a mantener los músculos en buenas condiciones y funcionalidad.

"La pérdida de la fuerza es el pilar para la detección de sarcopenia. El sedentarismo es un factor de riesgo significativo, ya que va disminuyendo la densidad de la masa muscular", dice el doctor Alfonso Cruz-Jentoft, director del Departamento de Geriatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal (España), y uno de los autores del consenso.

El doctor Cares explica que los ejercicios recomendados para fortalecer la musculatura en adultos mayores son los de resistencia (como afirmarse en una pared y hacer flexiones de brazos), potenciación (uso de pesas o cualquier elemento que agregue peso, hasta una botella con agua); aeróbicos (caminata intensa o trote), de equilibrio (como tai chi) y de flexibilidad (como yoga). "La idea es complementarlos, pero los principales son los de resistencia y potenciación".

Sedentarismo

Una semana en reposo, sin actividad física, disminuye hasta en 10% la fuerza muscular.

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