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Compartir con los científicos y hablarles de Chile, así es el día a día de los voluntarios a cargo de los expositores

domingo, 20 de enero de 2019

AMALIA TORRES
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Conversar con sus ídolos, entender que a pesar de su fama son cercanos, tratar de solucionarles los problemas y hasta llevarlos a comer un completo. Estas son las experiencias de tres "chaperones" del Congreso Futuro.



A Katterinne Méndez (26), ingeniera en biotecnología y asistente de investigación de un laboratorio del Centro de Bioinformática y Biología Integrativa de la U. Andrés Bello, le gusta tanto el Congreso Futuro que este año planeó sus vacaciones para que calzaran con él.

"Es un evento de difusión científica superimportante, y estoy contenta que el país haga esto. Además, es bacán para mí ver a científicos a los que admiro, compartir con ellos, verlos cómo se esfuerzan. Aunque estén cansados, hacen entrevistas porque saben lo importante que es la difusión de la ciencia".

Como ella, en total son 15 los voluntarios de distintas edades que están a cargo de los expositores. En la jerga del Congreso Futuro se los conoce como "attachés", lo que según traduce Méndez, vendría siendo lo más parecido a "chaperones".

"Llego (al ex Congreso Nacional) a las 8 de la mañana. Y si necesitan algo, me avisan y también tengo que estar ahí cuando tienen entrevistas, y tengo que llevarlos a maquillarse y después a las entrevistas. Y a veces, cuando no tenemos nada que hacer, nos sentamos a charlar", dice Woodmaeir Saint-Jean (19), haitiano, quien por segunda vez trabaja de forma gratuita como "attaché".

Por su dominio del francés, en esta edición estuvo a cargo de Eric Bapteste (doctor en biología evolutiva), Catherine Cesarsky (doctora en astronomía) y Michel Brunet (doctor en paleontología).

"Me gusta hablar con los científicos; además estoy pensando en estudiar medicina, entonces el área me interesa", dice.

Agustín Ramos (17) dice que antes de inscribirse como voluntario, creía que los expositores eran personas distantes. "Uno tiende a pensar que como es gente tan seca, pueden sentirse muy importantes, pero todos son humildes, conversan superbién con uno. Brian Little (doctor en psicología), por ejemplo, era chistoso además de muy inteligente, y siempre estaba dispuesto a conversar. Antes de que saliera al escenario estuvimos en el backstage y me preguntó qué quería estudiar. Le dije que entre mis opciones estaba psicología, y se puso contento".

Con Magdalena Skipper, editora jefa de Nature, Katterinne Méndez habló de la educación chilena y la gratuidad, además del nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología.

A ella también le dijo que tenía que probar un "hot dog de verdad". "La llevé al Dominó de Huérfanos y nos comimos un italiano cada una. Y fue muy chistoso, porque ella es una profesional: se comió el completo superbién. No manchó, no derramó. Y yo tenía las manos embarradas, en mi plato todo desarmado, me lo terminé comiendo con cubiertos. Entonces ella dijo "I was born to eat completos" ("nací para comer completos"), porque lo hizo mejor que yo, ¡y se supone que yo tenía experiencia!".

Jugados

Aunque muchos "attachés" se inscribieron interesados por escuchar las charlas, no siempre las pueden ver. "Siendo voluntaria, no ves una charla tranquila. A veces pasa algo y tienes que correr. Pero no importa, si me quedo con ganas de alguna, la veo después porque las suben a la web", dice Méndez.

La mayoría de los voluntarios estudia el currículum de los científicos que les toca acompañar, para conocer sus necesidades y acercarse a su tema de estudio. Muchos también tienen claro de quién quieren hacerse cargo y se la juegan por lograrlo.

Katterinne Méndez, por ejemplo, sabía que quería estar con Rob Knight (doctor en ecología y biología de la evolución). "Lo admiro mucho, pero éramos dos voluntarios peleando por él. Yo dije que estaba dispuesta a hacer todo para ser su attaché. Y justo llegaron a pedir si alguien podía ir a comprar unos pendrives . Y yo dije, 'yo voy, si me dejas a Rob Knight'. Y ahí la jefa dijo: 'Ya, la Kathy se lo queda'", cuenta sonriendo.

A Agustín Ramos le encanta el trabajo de Susan Fiske (doctora en psicología), por eso espera que antes de que acabe el congreso le pueda pedir su contacto. "¡Imagínate!", exclama ante esa posibilidad.

Y cuando le preguntan si volvería a pasar una semana de sus vacaciones como voluntario en el congreso, su respuesta es inmediata: "Lo haría mil veces, sí o sí".

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